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Políticos resaltan la “sencillez y humildad” que tuvo el edil para dirigir a Coquimbo

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Seguir la huella que trazó Óscar Pereira fue el mensaje que transmitieron las distintas autoridades que asistieron al último adiós del jefe comunal.

“Faltarán palabras para describir al hombre bondadoso y buen servidor que nos acaba de dejar”. Ésta era una de las frases que más repetían las autoridades al momento de describir al alcalde Óscar Pereira.

Es que la “sencillez y honradez” de la autoridad comunal traspasó todas las barreras políticas. Por ello, este fin de semana no sólo estuvo de luto la familia coquimbana sino que también la clase política.

Así se reflejó en la última misa que le brindaron a la autoridad de Coquimbo, donde políticos de distintas corrientes participaron de la ceremonia y tomaron la palabra para reconocer y destacar las cualidades humanas del paramédico que sin buscarlo llegó a convertirse en alcalde, y el trabajo incansable que desde el municipio realizó por su querido Coquimbo, durante los 6 años que dirigió la comuna porteña.

En nombre del municipio Jorge Díaz Torrejón alcalde (S) destacó que el edil “fue un hombre generoso, íntegro, consecuente y honesto con sus convicciones, capaz de respetar a sus equipos de trabajo. Muchos de los proyectos que están en construcción son parte de las ideas que él recogió en reuniones con organizaciones sociales, en salidas a terreno, en conversaciones informales o programadas. Este nuevo Coquimbo no se construyó desde la autoridad, sino que desde el ejercicio de la participación”.

Estas palabras fueron compartidas por el intendente Sergio Gahona, quien durante el discurso “del adiós” valoró el profesionalismo que tuvo el edil durante estos tres años en que él ha estado como autoridad regional.

“Con habilidad e inteligencia supo conformar equipos de gran capacidad, que le permitieron tremendos avances para su comuna. Hoy despedimos a un luchador, un amante de la vida, que siempre soñaba en el futuro y que jamás reparaba en las dificultades que se le imponían, por difíciles que fueran. Jamás le vimos triste o apesadumbrado”, sostuvo.

Mismo pesar sintió el senador Gonzalo Uriarte, UDI, quien durante su intervención preguntó a los asistentes “por qué la muerte se debe llevar a hombres buenos, por qué se debe llevar a personas que tienen mucho que hacer y que escalan montañas buscando servir a los demás. Éstas son sólo algunas de las preguntas que nos deja la partida de un gran servidor público, pero sobre todo la de una gran persona”.

Quienes tampoco podían dar crédito a esta situación fueron los hermanos Walker, quienes desde muy temprano arribaron hasta el estadio Francisco Sánchez Rumoroso para despedir a su edil.

“Óscar fue una persona que trascendió del partido. Él fue muy consecuente con nuestra doctrina, no sólo en su discurso sino que también en sus hechos. Entendió que el poder era para servir y no para servirse y ese testimonio fue el que caló muy hondo en los coquimbanos”, señaló el senador Patricio Walker, uno de los falangistas que apostó por la figura del edil para reemplazar al inhabilitado Pedro Velásquez.

“Algunos me criticaron en su época cuando lo apoyé para que fuera alcalde, pero el tiempo demostró que él era el hombre para servir a Coquimbo”, agregó.

Estas palabras fueron corroboradas por su hermano y líder nacional de la DC, Ignacio Walker. “La transversalidad es lo que ha marcado a nuestros grandes líderes desde Eduardo Frei para adelante, personas que saben que están llamadas a servir a todos. Óscar nunca preguntó el color político al momento de ayudar”.

Por su parte el diputado Matías Walker comentó que una de las enseñanzas que más han marcado su vida fueron las sabias palabras que le dijo un día el edil, “los cargos públicos son para servir a la gente y no para servirse a uno mismo”, consejo que atesora.

 

CONCEJALES Y SU APOYO. Uno de los momentos más incómodos de la jornada se vivió cuando el concejal Ramón Velásquez, PPD, dedicó unas palabras a la figura del edil porteño. Su intervención fue pifiada de principio a fin, es que la muchedumbre presente no aceptó que el concejal comenzará a resaltar su imagen por sobre la del alcalde.

Sus primeras palabras de gratitud fueron aceptadas, sin embargo, bastó que Velásquez señalara que él nunca le negó “el agua y la sal. Los proyectos siempre los he aprobado, es cosa que se revisen las actas y vean que el 99% de las ideas que propuso las aprobé” para que los asistentes comenzarán a pifiar su intervención.

Debido al tenso ambiente que generó el discurso los concejales comenzaron a pararse uno a uno tras la figuras del concejal PPD para apaciguar el descontento que empezó a manifestar las comunidad.

El ambiente sólo se calmó cuando el concejal Carlos Yusta, PS, tomó el micrófono para agradecer las enseñanzas y consejos que le entregó Pereira.

“Cuando ingresaste a la política te decían el hombre de blanco, pero no sólo por tu instrumentaría blanca sino que también por tu alma. A todos los trataste por igual, sin esperar ninguna clase de devolución”, indicó.

Por ello, Miguel Ángel Cuadros, concejal de Coquimbo, sostuvo que “este vacío es muy difícil de llenar, pero lo que tenemos que hacer es copiar muchas cosas de él, como su humildad, su honradez, su honestidad y sobre todo sus ganas de servir a los demás y no servirse de los demás. Él vino a este mundo a trabajar por el prójimo y esa es nuestra tarea seguir con el legado que nos dejó el alcalde Óscar Pereira”, precisó muy acongojado la autoridad.

Una de las últimas autoridades en brindarle algunas palabras al edil Pereira fue la alcaldesa de Ovalle, Marta Lobos, quien, en representación del Capítulo IV, indicó que era “un honor despedir a un gran amigo, con quien compartimos tantas ilusiones por tantos años. Ojalá que quien siga su camino y su destino lleve ese gran legado que nos ha dejado este gran hombre, que va a ser por siempre muy bien recordado”. 4001i

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