18 Mayo 2013 - 10:00am
El pasado miércoles 6 de Junio nos conectamos a Internet como todos los días, navegamos con la lentitud acostumbrada e imaginando que nuestro Proveedor de Internet nos otorga la velocidad prometida en el contrato, ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?. Pero bueno, todos pensamos que fue un día normal, pero no, un importante cambio sucedió en Internet, fue el lanzamiento mundial del IPV6. (así como los nuevos Gtld que también marcarán un antes y después en Internet)
Esta transición del IP (Internet Protocol) de la Versión 4 a la Versión 6 (de allí IPV4 e IPV6) resultó imperceptible para el usuario, pero ello posibilita que Internet siga creciendo y desarrollándose. Vinton Cerf, considerado unos de los Padres de Internet, indicaba que de no implantarse IPV6 los usuarios no podrían acceder a Internet y los dispositivos no podrían comunicarse con ella.
El IP es básicamente un número que identifica a un dispositivo en una red, no soy un experto en el tema, pero podría hacer la similitud con el número de los teléfonos. Los dispositivos telefónicos, ya sean fijos o móviles, tienen un número asignado y por supuesto único que los identifica y que permite que nos comuniquemos a ellos. Me bastará marcar el número de tal persona para poder comunicarme con ella, y en Internet es bastante similar, solamente el dispositivo debe de tener un número, en este caso una IP que me posibilite la comunicación. Pero qué sucedería si yo establezco que los números de teléfonos solamente tendrán 6 digitos, con cualquier variable entre ellos y configuro el sistema para que solamente trabaje con esas posibilidades, claramente transcurrido cierto tiempo su expansión se verá limitada, y ello ocurrió con el protocolo IPV4 en 16 años, donde los 4 mil millones de direcciones IP se agotaron el 2011.(Luego de que los últimos bloques con 33 millones de direcciones se entregaran a la institución que asigna IP en Asia y el Pacífico)
Un grave problema, ya que con su agotamiento se reduciría la incorporación de nuevos usuarios, dispositivos, servicios y aplicaciones, además de que aumentaría los costos de desarrollo de software y de uso de Internet (Aún más???)
Pero todo cambió el 6 de Junio pues el IPV6, que se viene desarrollando desde 1994, se lanzó oficialmente. Y ya los 4 mil millones de direcciones IP se podrán ampliar a 340 sextillones, es decir, hay Internet para rato.
Y este despliegue permitirá la expansión del ciberespacio, permitiendo que se conecten billones de nuevos dispositivos (teléfonos móviles, televisores, tablet, etc.), nuevos usuarios y posibilitará el surgimiento de “El Internet de las cosas”
El Internet de las cosas consiste sencillamente en que las cosas tengan conexión a Internet en cualquier momento y lugar. Es la integración de dispositivos u objetos cotidianos que quedan conectados a Internet a través de redes fijas e inalámbricas. El hecho de que Internet esté presente al mismo tiempo en todas partes permite que la adopción masiva de esta tecnología sea más factible y masiva. Por su tamaño y costo los sensores son fácilmente integrables en hogares, entornos de trabajo, colegios y lugares públicos. De esta manera, cualquier objeto es susceptible de ser conectado y «manifestarse» en la Red. Además, todo objeto puede ser una fuente de información mediante este concepto. Con el IPV6 el Internet de las cosas se puede concretar, transformando la forma de hacer negocios, la organización del sector público, la educación, la salud y el día a día de millones de personas.
Este 6 de Junio, sin darnos cuenta, Internet navegó hacia un nuevo horizonte.