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La matanza de pingüinos

He sabido de "suicidios" de peces en Rapel, en el embalse La Paloma, en Aysén y en Bio-Bío. También, de gallinas y corderos degollados en Doñihue, Los Andes y la precordillera de Talca, atribuidos al Chupacabras. He sabido de algunos que eligen las pocas cabras gorditas de los crianceros del norte para venderlas, claro que  dicen no saber mucho del mentado chupa sangre del sur.

 

He visto cómo los humedales del litoral central ya han desaparecido y los de La Serena están en proceso de destrucción. Lobos marinos muertos a machetazos en muchas caletas por su categoría de intrusos, como si estos animales debieran pedir permiso para alimentarse. De más está recordar la temporada de caza científica de los japoneses.

Sin embargo, esto de los pingüinos magallánicos de paseo por Pichilemu que fueron  masacrados y carneados no tiene nombre. No me digan que fueron animales surgidos desde la falla geológica del fondo marino del “bosque pequeño”, como le llamaron los mapuches a esa zona. ¡No! Porque siempre le echan la culpa a lo desconocido. Esta vez fueron carneados y les cortaron las pechugas a los pobres pingüinos magallánicos y otros conocidos nuestros de humbold. Otro escalón en la ignominia del hombre.

¿Será la mala pesca, la falta de turistas por culpa del terremoto o la cesantía? No. Así como en otras décadas los colonos incendiaban los bosques del sur para criar animales, hoy es el turno de los peces y animales marinos. Dicen que es tan vasto el mar que la sangre no se nota. Tan enormes son las olas que los asesinos de pingüinos y lobos se confunden en los arrecifes de la noche. Dejan fluir la sangre que se pierde entre el petróleo, el aceite quemado y las aguas pestilentes derramadas por gente, barcos e industrias. Tienen a la costa como resumidero. La sangre se dispersa creando colores violáceos mientras el petróleo se resiste negro y denso para arrastrar a pelícanos, alcatraces y gaviotas a la playa.

Dicen quienes han comido pingüinos, entre Arica y Corral, que los nativos de hoy confunden a estos animalitos con los patos guanay, muy parecidos, pero cuya carne es más aceitosa, seca y fuerte. Es así que los cazadores pasan pingüino por pato guanay cuando el hambre abunda y escasea el trabajo en nuestras caletas. ¿O serán los de siempre que sacrifican todo lo que se vea frágil, indefenso y bello para acortar la brecha entre la miseria y la pobreza del hombre?

 

Comentarios

Hace aproximadamente dos meses los dirigentes de guanaqueros, hoteleros, empresarios y pescadores se preocupaban de que no se instalaran las empresas salmoneras. Se pensaba que afectarían la fauna marina y a la vez, contaminarian, por lo tanto, no se preocupaban de cuidar el entorno marino y al pingüino de humboldt. Esta depredacion de perros o personas a los pinguinos ya habia sucedido anteriormente. Asi se esta perdiendo un valor turistico importante.

Lo mismo esta ocurriendo con las termoelectricas, el problema esta en las personas, ya que lo llevamos en nuestros genes y no en el progreso.

Paulina;

Uno de los factores que inciden son la falta de normativas medioambientales y lograr su cumplimiento.

Sin embargo tambien afectan las actuales condiciones de trabajo de la pesca artesanal que compite contra una industria depredadora de nuestros recursos marinos.

La escasez y disminución de los tamaños de los recursos se debe principalmente a la pesca de arrastre muy mal normada.

De tal forma que los aspectos éticos aveces se ven disminuídos ante la falta de leyes, educación, toma de conciencia de nuestro entorno ambiental y por supuesto, el fiel cumplimiento de las entidades encargadas de fiscalizar y resguardar a los animales del mar como pingüinos y lobos marinos.

Saludos y abramos este debate que tiene muchas aristas en nuestro norte¡¡¡¡

Sr. Olave:

Estimado.

Nuestra precaria cultura siempre es una justificación poderosa: ¡que no sabia!, ¡que tenia hambre! , etc.

La conclusión es que todo termina como “EN FUENTE OVEJUNA “. Como son todos no es nadie.

La justicia es lamentable ya que no hay leyes y las pocas que hay son eludibles e irrisorias.

Sin ir más lejos. Hace poco, en la caleta de Coquimbo agonizaba un lobo marino, llame al SAG y no pueden hacer nada. Dijeron que el municipio es el responsable en este caso, después de largo tiempo al teléfono, con personas que nada sabían, me derivaron a higiene ambiental y la respuesta fue:

Esto es típico, de hecho se mueren 5 a 7 lobos marinos al mes.... Lláme cuando este muerto para retirar el cadáver.

Creo que estamos en la edad de la piedra con respecto al respeto por la flora, fauna y la vida.

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