23 Mayo 2013 - 10:00am
Lo beneficioso para Chile de ser parte de la OCDE es que los parámetros de comparación suben.
Esto significa que el gobierno y los políticos de todos los sectores del país, deben velar por los rangos establecidos por la Convención de la OCDE. De tal forma que es un compromiso político el crecimiento y desarrollo equitativo. Chile es el primer país miembro de Sudamérica. Es así que formal y oficialmente Chile “dejó atrás el subdesarrollo” a partir de su incorporación en 2010 a la OCDE, después de más de 13 años de ser observador. A lo menos eso es a lo que se comprometió nuestro país. ¿Está cumpliendo la clase política en general de ese compromiso?
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es una Organización Internacional (OI) que reúne a los países de mayor desarrollo económico y político democrático. De tal forma que estar entre sus miembros es tremendamente importante para Chile y para todas y todos los ciudadanos sin excepción. Sin embargo somos el país peor evaluado de la OCDE en muchas de sus áreas de estudio e interés de esta organización; como la salud, la educación, el ingreso y la equidad.
Los estudios de la Fundación Sol nos dice que el salario promedio mínimo por hora de trabajo en los países de la OCDE cuando tenían el mismo PIB que Chile era de US$ 5,2 dólares y en Chile de US$ 2,5, considerando un Producto Interno Bruto (PIB),- es decir, el ingreso promedio por persona-, de US$ 17.000.- ¡en iguales condiciones que los otros países miembros de la OCDE!
Chile se encuentra muy por debajo de los parámetros mínimos, siendo Eslovaquia el de menor ingreso mínimo calculado al año 2006, en US$2,29.
¿Qué hace defender al gobierno y a los congresistas un sueldo mínimo de $193.000.- para un país miembro de la OCDE y con el mejor comportamiento e índices de crecimiento económico entre todos sus vecinos? Se dice que es la crisis europea, la viabilidad y el empleo de las PYMES es el argumento.
La inflación es el gran fantasma que hace retroceder ante las expectativas de un sueldo por sobre los $200.000.- Pues el salario mínimo “empujaría” al alza los sueldos que reciben los chilenos. Es decir; hoy quien gana $250.000 o $350.000., no aceptaría trabajar en la barrera sicológica del sueldo mínimo. De tal forma que la conquista de un sueldo mínimo no sólo beneficia a los trabajadores más pobres, sino que sería un factor de crecimiento y bienestar para todos quienes son trabajadores dependientes. ¿Las empresas chilenas pueden pagar? Por supuesto.
Las utilidades netas de bancos, financieras, seguros, grandes tiendas, supermercados, AFP, comunicaciones, Isapres, constructoras, mineras y…universidades privadas y colegios particulares, entre muchos otros; están en el rango de los ingresos de los países mejores ranqueados de la OCDE. Y las grandes empresas como Johnsons son apoyadas firmemente por el gobierno, lo que ha sido una política transversal con quienes antes fueron gobierno.
Mientras la PYMES deben enfrentar todos los embates sin apoyos “de verdad”. La crisis y las pequeñas y medianas empresas son un slogan muy conveniente y oportunista, pues más de un 60% de los pobres en Chile son los que tienen “sueldo mínimo”.
Los $193.000 que propone el gobierno y que respaldan tanto oficialistas como opositores, significa que el salario mínimo será del 29,4% del PIB per cápita de Chile, el valor más bajo en los últimos 23 años.
¿Por qué esta paradoja? El modelo híper liberal que permite la desigualdad en Chile está enfocado al respaldo a las grandes empresas que pagan bajos sueldos y tienen altas utilidades que invierten en el extranjero, en vez de generar nuevos negocios y reinversión en Chile. El gobierno otorga subsidios directos a las personas- es decir con el dinero de todos los chilenos- para “empujar los índices del consumo”. En términos simples esta subsidiando a las grandes empresas para mantener el ritmo de consumo interno el que ha sido el factor más relevante de nuestro crecimiento.
Un aumento del sueldo mínimo, que “supuestamente” es recibido por quienes no son mano de obra calificada y carecen de estudios formales, no representaría ningún impacto a las empresas ni menos a la economía de Chile. ¿No sería mejor- digo yo- incrementar el apoyo directo a las PYMES? Acceso al crédito, mejoramiento de la política tributaria, leyes y normas que posibiliten el acceso a los mercados que se encuentran en manos de los grandes.
Quizás es mejor para los gobiernos de turno la demagogia de los subsidios a las personas que estructurar un país equitativo.
Mientras existan gestos del gobierno y de todos los sectores para apoyar a los grandes como el caso Johnsons y mantener un sueldo mínimo socialmente inmoral; seguiremos creciendo gracias a los más pobres de Chile.
Si Chile ha ingresado a la OCDE, debemos actuar de acuerdo a las expectativas que eso significa y no utilizar a la OCDE sólo como un slogan y un beneficio exclusivo para las grandes empresas.
Comentarios
Desde el 2003 hasta el 2010, la participación de las remuneraciones en la riqueza producida del país ha descendido de 41,2% a 35,8%, según el informe de Cuentas Nacionales 2012 del Banco Central.
Significa que los trabajadores perdieron US$14 mil millones durante el año 2010. En los países desarrollados la participación de las remuneraciones en el Producto es superior al 60%.
La pésima distribución del ingreso y los altos niveles de pobreza están determinados fundamentalmente por la distribución de la Producción, el Producto Interno Bruto (PIB), entre las remuneraciones de los trabajadores y las ganancias de los empresarios y los impuestos netos de subsidios que capta el Estado.
Los salarios ha perdido peso en el PIB, los excedentes de explotación, o sea las ganancias de las empresas, aumentaron de 46,7% a 54,2% entre 2003 y... 2010.
La participación de los impuestos que recibe el Estado también disminuye, de 12,1% a 10%, por lo que LOS EMPRESARIOS se han apropiado de la participación de los salarios y de los impuestos netos.
El PIB chileno en 2010 es alrededor de US$258.000 millones. Los trabajadores han dejado de percibir solo en el año 2010 cerca de US$14.000 millones. El Estado ha dejado de percibir cerca de US$5.500 millones. Ambas disminuciones han sido captadas por las ganancias empresariales que han aumentado en más de US$19.000 millones en 2010.
Todo esto debido a las variaciones de la participación del trabajo y del capital en el PIB. Grandes transferencias de remuneraciones a ganancias se han producido en los años anteriores a 2010 y hasta ahora.
El gobierno de turno así que sus antecesores quedan pegados en una ley, la ley de bronce de los salarios, enunciada por el economista inglés, David Ricardo en su obra "Principios de economía política y tributación" en 1817. Dicha ley estipula que "el salario se reduce a lo estrictamente necesario que permita al obrero subsistir y reproducirse", respondiendo así a una de sus propias preguntas que era saber cómo retribuir el trabajo y el capital. Dos siglos después estamos en una situación peor puesto que el salario mínimo propuesto no permite subsistir. No se puede dejar este tipo de decisión, que es más que una decisión meramente técnica, a los parlamentarios, desgraciadamente para eso se necesitaría un movimiento sindical digno del nombre. La gente tiende a olvidar que los "beneficios sociales" no fueron regalados por los dueños del capital si no que son productos de luchas sociales.
Pregunte a la gente el origen del 1° de Mayo.