22 Mayo 2013 - 10:00am
Hasta ahora la mayor parte de nosotros podíamos tener un hijo y plantar un árbol, pero el llegar a ser un hombre completo según José Martí pasaba por escribir un libro, lo que en Chile sigue siendo una tarea casi imposible. Uno de los gurús de estos tiempos, Clay Shirky, autor del libro «Cognitive Surplus (excedente cognitivo), creatividad y generosidad en una época conectada», dijo hace poco que la industria de las publicaciones ya se acabó, que ya no se necesita de tantos excelentes profesionales como de enorme cantidad de recursos económicos para difundir masivamente cualquier contenido, que actualmente “publicar” se convirtió apenas en un simple botón de un computador, incluso de casi cualquier teléfono celular (inteligente).
El mundo de las redes sociales del que hablamos en esta columna cada semana se refiere a esta nueva posibilidad que tenemos todos: los comentarios que antes compartíamos en una plaza o un café, ahora están publicados y grabados y se distribuyen por la red. Lo más novedoso de esto es que con la ayuda de otros lectores un comentario de cualquiera de nosotros, incluso quienes tenemos pocos seguidores, puede llegar a cientos de miles.
Como todo está escrito dentro de un contexto conectado ya no necesitamos que nadie autorice la publicación de nuestro trabajo. Lo anterior no es mucho si asumimos que hay tantas alternativas en la red donde podemos poner nuestros aportes que sigue siendo muy difícil conseguir la atención de muchas personas, incluso más difícil.
En este mundo publicado seguirá siendo difícil conseguir audiencia, al final la edición sigue siendo la reina.
En ese contexto he estado experimentando con Scalar, una herramienta gratuita que se está desarrollando en la USC de Los Ángeles y que en unos meses les permitirá a cualquiera hacer un libro electrónico y subirlo a la red. Se trata de un desarrollo que está a punto de presentarse al mercado como beta para repartirse gratuitamente. Lo pueden probar en internet.
Llevo una semana encerrado (me queda otra) en esta escuela de Annenberg de la USC (Universidad del Sur de California), en uno de los cursos revisamos este tipo de softwares. Seguiremos conversando.