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El Chile Sub 23 debe crecer y autoexigirse

Otra vez nos vapuleó Uruguay y en especial Luis Suárez. El Chile Sub 23 que encaró el duelo amistoso ante el conjunto charrúa que enfrentará los Juegos Olímpicos de Londres, sucumbió por 6-4 en un duelo que permitió nuevamente el lucimiento de los arietes rivales, en especial el del goleador de Liverpool de Inglaterra, Luis Suárez.

En cualquier circunstancia, se trataría de una debacle y hasta de humillación, ya que a nadie la agrada perder más si le convierten seis goles.

Es un revés quizás no pensado, aunque antes de desterrar a los chicos que vistieron la “Roja”, siempre es plausible analizar el momento y desde esa lógica, Chile, que se armó un par de días antes de enfrentar este duelo, se encaró con un equipo que viene trabajando desde hace un mes y que tiene como objetivo lograr el oro olímpico, así como hace poco conquistó la Copa América en Argentina.

Las preparaciones para este compromiso fueron distantes y esa es la tabla de salvación del equipo nacional, no obstante y tomando como consideración que serán estos chicos los reemplazantes generacionales, hubiese sido más prudente desde la banca enviar una señal de exigencia y preocupación por el resultado, por muy amistoso que éste parezca, ya que decir -como lo hizo el técnico Jaime Vera- que quedó conforme, suena a un conformismo que termina premiando la mediocridad.

Chile perdió, porque cometió errores y debe trabajar mucho más con la generación de recambio. Pulirse, forma parte de ese entrenamiento.

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