Share |

La extrema pobreza

Cuando leemos la última encuesta CASEN sobre la extrema pobreza, nos resistimos a creerla, no porque las cifras nos parecen inferiores a la realidad, sino que por todo lo contrario: es demasiada alta, casi inconcebible en esta época.

Lo cierto es que esa extrema pobreza existe y está ahí señalándonos que no hemos sido capaces en cuatrocientos setenta y un años que llevamos como nación convertir a nuestra tierra en una fértil provincia.

¿A qué se debe este menosprecio por la vida de nuestros semejantes? No existe una explicación plausible, salvo que creamos en una especie de maldición que nos ha caído encima.

Lo que muestra la encuesta CASEN es que estamos sumergidos en un problema que parece no tener solución, y que los gobiernos, no importa de qué carácter sean, no han sido capaces de encontrarle alguna salida.

Tenemos en nuestras manos y en las del Gobierno la tarea de bajar esas cifras a cero. No creo que haya otra misión más urgente para el país que reducir la extrema pobreza y volver a pensar en forma seria en la prosperidad de la patria sin la mochila de un sector de nuestro pueblo que vive bajo los niveles de la decencia y sin conocimiento alguno de su propia condición, porque nadie habla de ello como así lo hacen por muchas cosas nimias que no debieran importarnos.

Los opiniones vertidas a través de comentarios son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no reflejan necesariamente el pensamiento de diario El Día.