13 Mayo 2013 - 1:00pm
Un un período histórico, la zona norte del país fue el centro del progreso generado por la explotación del salitre, actividad que produjo muchos trabajos para los hombres que necesitaban sobrevivir a las necesidades del momento y fue en ese contexto una fuente proveedora de gran cantidad de recursos económicos para el país.
Triste fue el epílogo para este proceso llamado la fiebre del salitre terminando inesperadamente con una guerra que hasta el presente perturba la convivencia diaria.
Este enfrentamiento bélico nos sigue dando dolores de cabeza y seguramente perdurarán por muchos años más, si no se buscan soluciones pragmáticas y realistas.
El salitre desapareció de muerte natural, las pampas áridas del desierto quedaron horadadas y sólo yacen vestigios de una cultura que se fue quedando dormida, dejando como señero de gloria la sangre derramada por miles de jóvenes que dieron sus vidas por defender a sus países en conflicto.
El cobre es actualmente nuestra principal riqueza minera y muy cotizada en diversos países del mundo y pese a la crisis financiera internacional estamos volviendo lentamente a la normalidad bursátil y a la demanda sostenida de nuestro recurso.
El carbón también tuvo su época de esplendor hasta que las empresas mineras fueron cerradas.
El extenso mar que baña nuestras costas, también ha sido motivo de sobreexplotación y sus recursos naturales están en vías de extinción lo cual perjudicará a los pescadores que ven en el mar el motivo de su existencia y que hoy la sienten disminuida, razón más que suficiente para que levantaran sus voces en las calles para ser escuchados y buscar soluciones que permitan la explotación racional de los productos del mar.