20 Mayo 2013 - 8:00am
Buscando un símil entre los deportistas que compiten en Londres y quienes que se postulan como alcaldes, podemos establecer que en ambos casos se requiere una buena preparación o capacitación, buenos entrenadores o asesores y disposición a ganar sin los dopajes que se estilan en deporte ni las malas prácticas que algunos han usado para anexar votos a su postulación. Si se compite limpio las medallas de oro y sus triunfos electorales serán una feliz realidad.
Refiriéndonos al acto electoral del 28 de octubre, digamos que hombres y mujeres postulantes deberán estar adornados con un conocimiento cabal de las atribuciones de las municipalidades, pureza y honestidad en sus desempeños, certeza en saber cuáles son los problemas prioritarios a solucionar en la comuna, empezando por el mejoramiento de la educación, contar con buenos asesores que dejen las ambiciones de lado y de probada lealtad, estar convencidos de que los ciudadanos (sus barras) no sólo están para aplaudir, sino que fundamentalmente para participar, recordando que sin participación no hay democracia.
En el punto de partida de esta competición se debe tener claridad y convencimiento de para que se compite; y que no sea tan sólo para los aparecimientos en los noticiarios, viajes al exterior, manifestaciones sociales, aumento de sus rentas. El honor y la gloria de los futuros alcaldes, al igual que los deportistas en Londres, se deben merecer, y sus conquistas y éxitos serán lo que la ciudadanía expresó al hacer la cruz al voto, dejando la obcecación política de lado.