• Alonso Farías "El puesto de trabajo que tanta gente anhela, a mí sólo me causaba rechazo”
    Alonso Farías "El puesto de trabajo que tanta gente anhela, a mí sólo me causaba rechazo”
Mientras se desempeñaba como asesor político en la Cámara de Diputados, este artista regional se dio cuenta de que no quería llevar más ese tipo de vida, por lo que le dio un giro a su existencia. > La pasión que sentía por la música fue más fuerte, por lo que decidió recorrer el mundo tocando blues, tal como nos contó ahora, en una entrevista desde Jerusalén.

La vida de Alonso Farías (24) claramente se divide en dos. Nacido en la ciudad de La Serena, tras terminar sus estudios superiores se desempeñó como asesor político en la Cámara de Diputados (2014-2015). Pero según él mismo ha explicado en su Facebook, “mi pasión por la música fue tan fuerte que decidí renunciar al trabajo soñado para viajar por el mundo tocando blues”. En eso se encuentra actualmente. De hecho, se puede seguir su periplo ingresando al Facebook “¿Dónde estará Alonso?”, donde nos enteramos que actualmente va saliendo de Israel.

- Saludos, Alonso, desde diario El Día de La Serena. En primer lugar, queremos saber dónde cursaste tus estudios básicos, medios y universitarios, a manera de referencia.

“Buen día, muchas gracias por la oportunidad. Los medios, al igual que la música, son una gran trinchera para entregar mensajes. Nací y crecí en La Serena, terminé mis estudios en el Colegio Santo Tomás y a los 18 años partí a Santiago, para estudiar Ciencias Políticas en la UDP (Universidad Diego Portales)”.

- ¿Qué estabas haciendo antes de emprender este viaje? Tengo entendido que hubo un cambio radical en tu vida.

“Sí. Cuando terminé mi carrera universitaria, se presentó la oportunidad para hacer mi práctica profesional en la Cámara de Diputados. Las cosas se fueron dando y después de un par de meses fui contratado como asesor político por la bancada del Partido Socialista. Si bien nunca fui militante, mis ideas son afines con quienes buscan transformar desde la auténtica justicia social. Trabajé por casi dos años en el Congreso y en septiembre decidí mandar todo a la cresta para viajar por el mundo tocando música”.

- ¿Desde cuándo empezó tu interés por la música y qué instrumento te llamó más la atención?

“La música siempre ha estado presente en mi vida. Desde muy pequeño experimenté con algunos instrumentos, pero entré en la guitarra hace ya 13 años. En los últimos años, algo pasó y me fui metiendo de lleno en este mundo. La voz es mi instrumento favorito, pero me fascina tocar melódica. La guitarra también es un instrumento de liberación”.

- ¿Cuáles son los estilos musicales que más te gustan y a quiénes podrías nombrar como influencias?

“Hace tres años, un fuerte bajón anímico me hizo entrar en el blues, género cuyas raíces están en el sufrimiento. De manera natural, fui creando algunas canciones que fueron limpiando mi mente y mi alma… hasta que entendí que debía hacerme cargo. La grabación de mi primer disco fue consecuencia de este proceso. Mi mayor influencia en guitarra es Stevie Ray Vaughan. En el blues chileno, el cual se vive en una escena mucho más underground, rescato la musicalidad de La Rata Bluesera y las letras de El Cruce”.

- ¿De qué manera influyó, en el ámbito artístico, que tu madre (Carmen Zamora) haya estado ligada permanentemente con la cultura?

“Evidentemente hay una fuerte influencia familiar. Mi vieja estudió música y luego se movió mucho en el mundo de la gestión cultural. De ella he aprendido un montón, en términos artísticos y pragmáticos. Su constante apoyo emocional es una de mis bases más fuertes”.

- ¿Cómo se concretó la grabación de ‘Esa parte del blues’ (disco lanzado el año pasado) y con quiénes trabajaste?

“Un día decidí mandar todo al carajo y para eso sabía que necesitaba un plan. Es por eso que me puse la meta de grabar un disco con las canciones que tenía, todo esto en seis semanas. La vida me llevó a conocer a Mehdi Castro (Inti Records), productor peruano y gran amigo, quien me ayudó un montón en el proceso. La Doctrina fue la banda que armamos en Chile con mis amigos Ignacio Araya y Matías Acuña. Con ellos grabamos cuatro de las once canciones de este disco”.

- ¿Qué señal recibiste indicándote que era el momento de dedicarse a recorrer el mundo?

“Primero de junio del 2015, mediodía en Valparaíso. Un joven ‘exitoso’ de 23 años está recostado después de fumarse un caño mirando los cerros. La vida es linda… Tengo el trabajo soñado, vivo en un lugar mágico en Cerro Alegre y la música está presente a diario. Pero algo pasa adentro, en lo más profundo del ser. No hay plenitud, no hay felicidad. El puesto de trabajo que tanta gente anhela sólo me causa rechazo. De fondo suena ‘La vida al revés’ (El Cruce). Las palabras llegan a mi mente: “Renuncia h..., viaja, viaja”. Después de ese momento, supe que la vida nunca sería igual”.

-¿Qué otros recuerdos te vienen de ese momento?

“Recuerdo ese día con mucha intensidad… Simplemente la decisión llegó a mí, sin buscarla. Así que me hice cargo y empecé a armar un plan. La grabación de un disco para presentar mi material alrededor del mundo, la renuncia al Congreso y el trabajo soñado, el cierre de los procesos. Tres meses más y chao a la falsa estabilidad. Apostando por el todo o nada”.

-¿Qué países has visitado y en qué lugares te has podido presentar a tocar?

“En este momento estoy por cruzar a Palestina desde Israel (puedes seguir la aventura en mi página de Facebook: “¿Dónde estará Alonso?”). Hasta entonces, han sido más de 20 países en Europa, Asia y Medio Oriente. Aparte de tocar en la calle en casi todos los lugares que visité, toqué en bares de Liverpool, Londres, Ámsterdam, Estocolmo, Bangkok, Nepal”. 

- ¿Qué lugar recuerdas de forma especial?

“Sin duda, lo más intenso fue recorrer India. Estuve allá entre febrero y mayo, empapándome de aprendizajes y vivencias. En un país donde puedes vivir feliz con 30 lucas al mes, entendí que la clave está en lo simple. En la magia de la experiencia, como me dijo un maestro en Malasia. No necesitas gastarte la vida entera en posesiones, cuando la felicidad está en tu propio ser. Es difícil de comprender esto sin experimentarlo, cuando estás inmerso en una rutina de m... que no te deja pensar más allá de los problemas. Pero se trata de entender que no hay que ignorar nuestro mundo interior. Cierra los ojos y entiende que los problemas son ilusiones”.

- ¿Cómo lo has hecho para subsistir tan lejos de Chile, sin conocer a nadie? ¿Cómo te han recibido?

“Los primeros días de octubre de 2015 me paré frente a las concurridas calles del centro de Londres y empecé a tocar mi música, mi blues. Claro que hubo nervios los primeros días, pero de esos nervios que te hacen sentir que vas bien encaminado. Acompañado de una guitarra, una melódica, un par de armónicas, un pandero para el pie, un micrófono, un parlante y las ganas de hacer algo diferente, me lancé al mundo y recorrí Europa cargando 60 kilos de equipaje. Toqué en las calles de Barcelona, Islandia, Inglaterra, Irlanda, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca, Suecia, Grecia, Turquía, Malasia, Tailandia, Nepal. Y claro, hay muchos países en los que el arte callejero es excesivamente bien valorado. Para darte una idea, en Bruselas te puedes hacer cien lucas tocando dos horas en la calle”.

- ¿Cómo te han recibido por allá otros chilenos?

“En esa misma ciudad (Bruselas) toqué en “La casita del pueblo”, espacio de la comunidad chilena exiliada en dictadura. Después de esa presentación, me llevaron a la radio de la comunidad latina en Bélgica y salieron contactos con los chilenos en Suecia. Cuando llegué a Estocolmo, toqué frente a cientos de chilenos en un teatro y luego me entrevistaron por dos horas en la radio. Demasiadas vivencias”.

-¿Qué te ha parecido conocer tantas culturas diferentes? ¿Te ha enriquecido en lo musical y en lo personal?

“Uff. Ha sido un viaje al pasado, que es presente y futuro al mismo tiempo. El mundo oriental tiene mucho que enseñarnos a nosotros, los occidentales. Porque a pesar de nuestras raíces, y lo digo con desdén, somos hijos de Occidente. Hijos del imperialismo europeo, hijos del ego estadounidense. En el Lejano Oriente existen valores que en Chile se han ido perdiendo: transparencia, humildad, sentido de comunidad. Pero en nuestro mundo, parece ser que vamos en la dirección contraria: Ego, falsedad, hipocresía, avaricia e individualismo”.

-¿Alguna anécdota que te gustaría comentar?

“Un día lluvioso de octubre estaba tocando en una esquina de Liverpool y se acerca una pareja de adultos mayores. Me dicen que se casan en tres días y que me quieren contratar para cantar en su matrimonio. En esa misma ciudad tuve el honor de tocar en “The Cavern”, el bar que se hizo famoso por albergar las presentaciones de Los Beatles antes de la fama. Otras anécdotas: Viajando a dedo por Tailandia y Egipto, con gente local que no hablaba un carajo de inglés. En fin, son tantas historias. El viaje sólo te entrega experiencias. Entregarse a la experiencia es entregarse a la vida. Esto te sirve para crecer y entender otras cosas”.

-¿Hasta cuándo piensas continuar con esta aventura?

“La aventura puede durar tanto como la vida... Tengo planes de visitar Chile en verano, retomar La Doctrina y compartir las lecciones que he aprendido, antes de volver a la ruta”.

-¿Algún mensaje para los jóvenes músicos, en el sentido de que los sueños se pueden cumplir si luchas por ellos?

“No sólo a los jóvenes músicos, sino a los jóvenes de espíritu. La vida es simple. Para el diario vivir, necesitas tres comidas al día y un lugar donde pasar la noche. Nos pasamos la vida entera tratando de llenar los vacíos que sólo podremos saciar a través del amor. Y cuando hablo de amor, hablo de amor propio, ese que te lleva a cumplir sueños y metas. Es un cliché, pero el cambio empieza en uno mismo. Si no te amas, no serás feliz. Si no eres feliz, ¿qué carajo estás haciendo en esta vida?”.
 

 

 

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