• El director de Cine, Gustavo Graef Marino, en entrevista con Radio Mistral.
  • El actor mexicano Armando Araiza nuevamente interpretó a Juan García, quien abandona la cárcel veinte años después. Cedida
Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
El cineasta profundizó en las razones que lo impulsaron a realizar una segunda parte de la película que filmó en los primeros años de la transición y que se convirtió en un éxito comercial.

En 1993 se estrenó “Johnny Cien Pesos”, una película que se convirtió en un éxito de taquilla. Su director, el chileno Gustavo Graef Marino presentó este año una secuela de la película original con el subtítulo “20 años y un día después”, la que relata la nueva vida del protagonista. 

En el primer film, Juan García García  alias Johnny (interpretado por el actor mexicano Armando Araiza) es un estudiante que se involucra en el robo a un videoclub, donde se lavaba dinero y que se transformó en un símbolo de la falta de oportunidades. En la actualidad, Johnny es un ex presidiario que intenta rearmar su vida junto a su joven hijo, pero que nuevamente se ve envuelto en un ilícito. 

Esta segunda parte fue presentada por el propio Graef Marino en una función gratuita en La Serena, en el marco del Día del Cine Chileno, oportunidad en que el cineasta adelantó que podría volver a la zona para filmar.

- ¿Por qué es importante tener un Día del Cine Chileno?

“Este día ofrece la oportunidad a personas que por lo general no van al cine por distintas razones, que puede ser económicas o de tiempo, a que puedan acceder a películas muy nuevas, en forma gratuita. Además, se organizan foros y conversatorios, donde los asistentes pueden entender cómo es el proceso cinematográfico, cómo se financian las películas, los problemas de distribución, algo que va más allá de simplemente sentarse a ver la película y que se relaciona con la formación de audiencias” 

- ¿Por qué cree que la Johnny Cien Pesos de los 90 se convirtió en un éxito?

“Se transformó en una película de culto a lo largo de los años por varias razones. Yo diría que una de ellas es que es una película de género y que antes no se hacía ese tipo de cine en Chile, donde predominaba el cine de autor o cine arte. Asumía una vocación de masividad. Lo otro es que abordará un tema político pero desde una mirada no política, es decir, que era una radiografía del Chile post-dictadura pero mostrando la vida de un joven estudiante, y eso, funcionó muy bien”.

- ¿Por qué decidió hacer una segunda parte?

“La idea de hacer una secuela nunca estuvo en la película original y transcurridos 10 años ni siquiera se me cruzó por la cabeza.  Tenía la impresión -como muchos que vieron la película- que el protagonista moría, pero si uno ve el último fotograma él aún está vivo, así que eso me abría la posibilidad.

“Después me demoré otros cinco años en responderme a mi mismo por qué hacer una segunda parte .Las respuestas obvias pueden ser porque es una marca y todo el mundo lo conoce. Pero no basta querer hacer una película porque una marca es conocida, hay que tener sobre todo una razón editorial y eso demoró un tiempo hasta que encontramos la razón por la cual hacíamos revivir a nuestro personaje protagónico veinte años y un día después. Ya desde el título dijimos que esta es la historia de alguien que estuvo 20 años preso y que luego sale para enfrentar a un Chile totalmente desconocido”

- Johnny Cien Pesos se convirtió en un retrato social del Chile de los primeros años de la transición. ¿Esta segunda parte es también un retrato del Chile actual?

“Hoy está más presente el consumismo desatado, el endeudamiento, las tarjetas de crédito, la construcciones en lugares donde no está permitido construir, la evasión, la corrupción, el lobby, temas que están en la película. El espectador acompaña al protagonista en el aprendizaje de cómo vivir en este nuevo país”.

- ¿Qué pasó cuando le ofreciste a hacer al actor principal, el mexicano Armando Araiza volver a interpretar al personaje?

“La presencia de Armando fue una condición que me impuse a mí mismo. Si él hubiese dicho que no, la película no existiría. Creo que parte del encanto que tiene esta nueva película es que uno ve al protagonista cuando tiene una pesadilla y recuerda sus tiempos cuando era joven y vemos fragmentos de la película anterior. Es muy atractivo ver al personaje interpretado por el mismo actor”.

- ¿Qué tan difícil es hacer cine en Chile?

“Las dificultades para hacer cine en el mundo entero son relativamente similares. Yo fui compañero de  curso de RolandEmmerich, quien hizo éxitos como El Día de la Independencia y Godzilla y hace un par de meses él me comentaba que le faltaban entre 10 y 15 millones de dólares para terminar su nueva película. Para hacer cine, en el 93, nos faltaba siempre dinero, es un cine más artesanal, pero en el día de hoy también. 

 “Por ejemplo, me hubiese encantado haber tenido un poco más de plata para haber filmado una o dos semanas más. Tener más tiempo de ensayo. 

- ¿Pero de igual forma, está contento con el resultado final?

“Si estoy contento, pero uno siempre quiere más de lo que obtiene. Nos fue super bien sobre todo porque hoy la película se está vendiendo en el mundo entero de una forma excepcional. Estamos con 40 compradores en el mundo y ya está subtitulada al inglés, incluso ya la están doblando en alguna parte. Tiene un periplo internacional que recién comienza.  Lo que más contento nos tiene es que tiene una factura audiovisual altísima, está bien hecha, apunta a la cosa masiva, comercial, tiene mucha música y es entretenida”-

- ¿Cuáles de las dos Johnny Cien Pesos es tu favorita?

“Hay que entender que las dos son como hijos míos y es difícil querer a un hijo más que otro. Siempre son diferentes. Son películas e historias diferentes. Diría que la primera era social y políticamente mucho más potente porque era un retrato del Chile de la transición. La actual apunta conscientemente a la masividad porque quería hacer una película de entretenimiento”.

- ¿Por qué se inclinó más por el tipo de cine, más comercial?

"Porque siempre me interesó que mis películas se vieran. Yo me adscribo más al qualitycommercial film es decir cine de calidad comercial, como el que desarrolla Steven Soderbergh con Traffic, Quentin Tarantino incluso Francis Ford Coppola. Son películas de vocación masiva pero que a la vez tienen un contenido editorial, que es sumamente personal e importante y que habla de vida y la sociedad, que tiene un mensaje para entregar que va más allá de la entretención y las palomitas de maíz”.

La película original  de 1993 permaneció seis meses en cartelera en Chile con cinco copias en distribución. Cedida

EL CINE ACTUAL

- ¿Cómo ves el escenario actual del cine chileno en comparación con el Johny cien pesos?

“Hoy se hacen alrededor de 40 largometrajes al año y otros tantos documentales, incluso pueden ser más, estamos alrededor de 100 producciones, lo que en esos años era imposible. Hoy existe una industria creativa que ya está aceptada”.

 

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