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Hoy presentamos la historia de un artesano coquimbano que dejó su tierra natal para probar suerte en Brasil, quien lleva más de 20 años de trabajo en el país sudamericano, donde formó su familia y entabló verdaderas amistades.

Francisco Ledezma Pardo (48) es un claro ejemplo de superación y perseverancia. El hombre, oriundo de la comuna de Coquimbo, se desempeña hace más de 20 años como artesano en São Paulo, donde se casó y tuvo tres hijos. Su afán por conocer otras culturas lo motivó a dejar de vender sus trabajos en La Recova de La Serena y apostar por nuevos horizontes. 

A comienzo de la década de los 90´, Ledezma salió de Chile mochileando rumbo a Mendoza, allí permaneció cerca de un mes. Luego de recorrer Paraguay y Brasil, se asentó en este último, convirtiéndose en uno de los artistas más reconocidos de la metrópoli, donde también formó su familia e hizo grandes amigos.

Sobre la motivación de su viaje, relata a El Día que “en aquella época La Serena era visitada por muchos turistas extranjeros durante el verano, el mejor periodo para vender artesanía. Muchos artesanos itinerantes viajaban de país en país y eso me encantó. Fue la razón que me llevó a tomar la decisión más acertada de mi vida”.

PROCESO DE ADAPTACIÓN. En relación a sus primeros meses en Brasil, Francisco recuerda que lo más difícil fue el idioma, entender lo que te querían decir. Explica que “no tenías claridad si lo que te decían era en buena onda o te estaban molestando”, sin embargo reconoce que su trabajo lo ayudó a aprender más rápido.

“El hecho de trabajar en la calle me facilitó bastante las cosas, siempre mantuve contacto con las personas del comercio, entonces me acostumbré a la rutina diaria de manera rápida”, cuenta. Por otro lado, agrega que la gastronomía de Brasil es uno de los aspectos que más valoró al emprender la aventura.

“NO HAY MUCHO QUE EXTRAÑAR”. Francisco Ledezma ha pasado casi la mitad de su vida lejos de la región de Coquimbo y al mirar atrás confiesa que no echa de menos.

“Mi vida en Chile era muy pobre, entonces la verdad no hay mucho que extrañar en ese sentido. A veces veo que la gente publica en Facebook que extraña chocolates o ese tipo de cosas, yo pienso que no se puede extrañar algo que no has tenido”, comenta.

En estos 20 años, ha visitado cuatro veces Chile, momentos en lo que se siente un verdadero extranjero. Ledezma señala a El Día que “me siento desconectado del día a día, cuando estoy allá extraño mi casa, mis amigos y cuando pasa un mes me parece que ya es suficiente”.

MAYOR TOLERANCIA. “En São Paulo nacieron mis hijos, tengo tres, dos niñas y un varón. Aquí formé mi familia y ya estoy enraizado en este país. Tengo mi núcleo familiar, mis amigos y hábitos, ya soy parte de la sociedad”, afirma Francisco Ledezma Pardo sobre la vida que forjó a base de esfuerzo, amor y pasión.

Sobre las diferencias culturales que más le han impactado, comenta que “en Brasil existe tolerancia con el extranjero, tenemos una muy buena acogida. El país tiene la conciencia de que es multiétnico, multiraza, hecho de inmigrantes, por lo tanto todos serán siempre bienvenidos”.

En cambio, según dice, en Chile “la gente es poco sociable en comparación con los brasileños y tienen muchos prejuicios, que aquí no los veo. También hay racismo y machismo”, conceptos que aún tienen mucha preponderancia.

RECOMENDACIÓN PARA VIAJEROS

En la sección “Coquimbanos por el Mundo” nos hemos sorprendido con historias forjadas a puño y corazón, experiencias que motivan e inspiran.

Al respecto, el artesano coquimbano Francisco Ledezma los invita a soñar y a superar las barreras preestablecidas. “Dejen la nacionalidad y el patriotismo de lado, háganle un espacio a las nuevas culturas y costumbres”, indicó.

 

 

 

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