• La joven serenense que terminó su educación secundaria en el Colegio San Joaquín de la capital regional, estudió Ingeniería comercial en Santiago, carrera que alcanzó a ejercer un par de meses antes de emprender el viaje
  • Si bien comenta que por el momento solo regresaría a la región de Coquimbo para vacacionar, reconoce que extraña “la mística, relajo y paisajes” del valle de Elqui en la comuna de Paihuano
  • Según comenta, se encuentra en el momento perfecto para hacer un alto en su rutina, ya que aún no ingresa de lleno al mundo laboral.
  • Apostar por una nueva vida al otro lado del mundo no siempre es color de rosa, requiere de valentía y un gran poder de resiliencia.
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Daniela Bonilla lleva cinco meses viviendo en Bondi Beach, balneario ubicado en la ciudad de Sídney, lugar elegido para cumplir su sueño de niñez. Si bien reconoce que extraña La Serena, no piensa volver en el corto plazo.

La principal motivación de los viajeros responde a sus ansias de comerse el mundo y aprender de las distintas culturas que lo componen. Un sueño que Daniela Bonilla comparte desde pequeña y que hoy a sus 25 años la tienen viviendo la experiencia más emocionante de su vida, en una paradisiaca playa de Australia.

La joven serenense que terminó su educación secundaria en el Colegio San Joaquín de la capital regional, estudió Ingeniería comercial en Santiago, carrera que alcanzó a ejercer un par de meses antes de emprender el viaje. Y es que su espíritu aventurero fue más grande que la idea de una estabilidad laboral.

En conversación vía whatsapp con El Día, confiesa que “no era mi momento de desarrollar una carrera ni de juntar experiencia, para eso tengo el resto de los siglos. Tenemos un mundo entero por recorrer, la vida es corta y hay que aprovecharla. Tenía mucha curiosidad de conocer lugares, historias e idiomas. Quiero abrir mi mente y sorprenderme”.

Hace cinco meses acomodó su maleta e ilusiones en Bondi Beach, balneario ubicado en la ciudad de Sídney, uno de los destinos preferidos de jóvenes cosmopolitas. “Es un país multicultural con mucha naturaleza, es perfecto para iniciar una aventura. No fue difícil elegirlo porque tenía varias referencias de conocidos viajando por sus alrededores”, relata.

Según comenta, se encuentra en el momento perfecto para hacer un alto en su rutina, ya que aún no ingresa de lleno al mundo laboral. Además, señala que otro de los grandes propósitos del viaje es perfeccionar su inglés, idioma que considera “indispensable para el buen desarrollo de mi carrera y la vida en general”.

Soledad y adaptación

Apostar por una nueva vida al otro lado del mundo no siempre es color de rosa, requiere de valentía y un gran poder de resiliencia. Esta es una realidad en la que han coincidido todas las historias presentadas en la sección “Coquimbanos por el mundo”, relatos que dan cuentan de las dificultades económicas y emocionales del fenómeno migratorio.

“Irte a otro país donde la primera lengua no es la tuya y el nivel de vida es muchísimo más caro no es fácil. También te enfrentas al shock cultural de los primeros días y a diferentes obstáculos para conseguir trabajo. Si bien es complejo, todo se va dando de acuerdo a tu esfuerzo, actitud y motivación”, señala Daniela Bonilla.

A sólo semanas de haber llegado a Australia, la joven serenense recibió una noticia muy dolorosa, el repentino fallecimiento de su abuela materna, a quien consideraba como su segunda mamá. “Se me partió el corazón, no sabía qué hacer porque mis abuelos son mi vida. Me devolví por un tiempo y estuve dos semanas con mi familia”, narra.

A su regreso al país oceánico, todo comenzó de nuevo, pero esta vez con una pena sobre sus hombros. “De vuelta a la realidad, tuve que encontrar nuevamente un trabajo y acostumbrarme a las 14 horas de diferencia que tenemos con Chile. Hay momentos de soledad e impotencia, pero la experiencia vale la pena”, recalca.  

La vida es más fácil

Pese a lo complejo que puede resultar la adaptación lejos de su tierra natal, Daniela Bonilla valora el desarrollo cultural y la economía colaborativa que caracteriza a Australia. Y es que según dice “es un país lleno de vida, aceptación y diversidad, donde la solidaridad y la empatía son los ejes centrales de la sociedad”.

“Caminando por la calle encuentras mini casuchas de intercambio de libros, muebles y otros objetos gratis. Son cosas en perfecto estado que la gente deja afuera de sus casas para que alguien que las necesite las use. Aquí la gente decora sus casas con colchones, adornos y cuadros que encuentran en la calle”, cuenta.

Es así como la bicicleta que utiliza para movilizarse por la ciudad es regalada, al igual que otras cosas que tiene en su casa. Pero eso no es todo, ya que también tiene la posibilidad de comer en un restaurante con pago voluntario, lugar donde se recibe el valor que cada persona considera óptimo para su plato.

“Todo está pensado para hacerle la vida más fácil a las personas mayores, enfermas o más desfavorecidas”, puntualiza.

Placer elquino

Si bien comenta que por el momento solo regresaría a la región de Coquimbo para vacacionar, reconoce que extraña “la mística, relajo y paisajes” del valle de Elqui en la comuna de Paihuano. En la misma línea, sostiene que “en general extraño la serenidad de la zona y obviamente a mi familia y la buena comida”. 6001i

Recomendaciones para viajeros

Daniela Bonilla, joven serenense de 25 años, aconseja a la población nacional aventurera a atreverse a cumplir sus sueños. “Al comienzo, cuando solo son ideas en mente, se ve todo imposible y lejano, pero a medida que empiezas a averiguar te das cuenta que las cosas son mucho más simple de lo que se ven”, expresa.

En esta línea, agrega que “no hay que dejar pasar las oportunidades. Si sientes que este es tu momento, atrévete y aprovéchalo al máximo, porque uno nunca sabe las vueltas de la vida”.

 

 

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