Crédito fotografía: 
Bastián Salfate
Joven coquimbana que se desempeña hace ocho años como croupier en Enjoy Coquimbo, revela detalles del sacrificado oficio, además de revivir lo que significó para el staff la tragedia ocurrida en Casino Monticello el año pasado.

Cuando se habla de oficios poco comunes, Viviana Cortés (37) es una de las primeras en alzar la voz. Y es que la joven coquimbana se desempeña hace ocho años como croupier en Enjoy Coquimbo, periodo suficiente para desarrollar una gran habilidad con las cartas y ganarse el cariño de los clientes.

Luego de una capacitación de tres meses, se alistó a las filas de los repartidores de casino, encargados de controlar las apuestas del juego. Según detalla, las funciones son muchas, tales como “dirigir una mesa, repartir cartas, conocer todas las reglas y atender al público”.

Una oferta de empleo en el diario fue lo que motivó a Viviana a postular al cargo, que hasta ese momento desconocía por completo. Si bien admite que se trata de un oficio sacrificado por los horarios nocturnos, afirma que “es un muy bonito y entretenido. He estado tanto tiempo porque me gusta”.

SORPRESAS EN EL CAMINO. En sus primeros meses de trabajo, se dio cuenta que además de tener una gran responsabilidad en el juego, debía enfrentarse a situaciones complejas. Al respecto, confiesa que “jamás pensé que me encontraría con clientes que te contaban su vida y esperaban un apoyo de tu parte”.

En este sentido, cuenta que con el tiempo aprendió a ser más empática y a escuchar pacientemente a las personas. “A uno realmente le tiene que gustar este trabajo para poder aconsejar. Ha llegado gente con historias increíbles que lo único que buscan es que los escuchen”, indica.

MAYOR SEGURIDAD. Tras el tiroteo registrado en junio del 2017 en el Casino Monticello, que cobró la vida de dos trabajadores del recinto y dejó varios heridos, la Superintendencia de Casinos y Juegos envió una circular a todos los establecimientos de este tipo para reforzar sus medidas de seguridad, específicamente con la implementación de detectores de metales. 

Sobre las sensaciones que dejó la tragedia, Viviana Cortés reconoce que “nos afectó mucho, quedamos impactados. Estuvimos bien mal con mis compañeros. En ese tiempo nosotros igual teníamos clientes conflictivos y quedamos con miedo, preocupados. Nos costó asimilar que también nos podía haber sucedido a nosotros”.

Una vez ocurrido los hechos, cuenta que “Enjoy Coquimbo puso detectores de metales que nos dan mayor seguridad. Estamos más tranquilos ahora, pero igual son cosas que pueden suceder en cualquier parte”.

En tanto, agrega que al mismo tiempo, se convocaron reuniones y capacitaciones para hacer frente a cualquier irregularidad. “Ahora cualquier problema o insulto que recibamos, se para en el momento, ya no se aguanta nada”, detalla.

Hoy es parte de un staff de 49 repartidores que trabajan en la sala de juegos, los que aumentan en la temporada alta. Según informan desde Enjoy, por el momento no hay cupos disponibles, pero a mitad de año se hará un llamado masivo para conformar la academia 2018.

 

 

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