• Tras sus controvertidos dichos fue abordado por la prensa quienes le pedían explicaciones, sin embargo, mantuvo su actitud displicente.
  • Diario EL Día llevó en su portada la noticia del escándalo al igual que diversos medios nacionales.
  • El fallecido reportero gráfico de El Día, Mauricio Alegría captó la imagen de los tenistas nacionales abandonando La Serena tras el escándalo.
  • En sus mejores tiempos, Marcelo Ríos era francamente imbatible cuando estaba inspirado y en 1998 llegó a ser número uno del mundo.
  •  Además del incidente del Chino en la discoteca, la misma noche un automóvil conducido por Daniel Huevo Fuenzalida y en el que aparentemente también iba Ríos, colisionó a otro vehículo en Cuatro Esquinas.
Crédito fotografía: 
La Tercera - Diario El Día
Tras los insultos a los periodistas hace un par de días, el exnúmero 1 del mundo volvió a estar en el ojo del huracán y tuvo que pedir perdón por sus dichos. Pero este no es el primer exabrupto del mejor deportista chileno del siglo XX. Hace 14 años, vivió un serio altercado en una discoteca donde orinó a otros parroquianos e hizo que el equipo chileno perdiera el vuelo a la capital.

Sus palabras generaron revuelo. El miércoles pasado el exnúmero 1 del mundo Marcelo “Chino” Ríos volvió a hacer de las suyas y lanzó su drive más potente justo al corazón y al ego del gremio. “Periodistas, que la chupen… Síganla chupando”, dijo tras un entrenamiento del equipo chileno de Copa Davis previo al duelo ante el combinado de Ecuador, a un grupo de profesionales que lo esperaban para obtener alguna impresión del cuestionado ídolo nacional en relación al desarrollo de los tenistas más jóvenes.

La frase que emulaba a la de Diego Armando Maradona la vez que clasificó al mundial de Corea-Japón con la selección Argentina, rápidamente se viralizó no sólo en el país, sino que cruzó fronteras y los diferentes noticieros deportivos del mundo hicieron eco del episodio.

Para muchos fue un error no forzado y una falta de respeto. De hecho, el extenista fue sancionado por la Federación de Tenis. Sin embargo, para otros sólo se trató una salida de madre más en una carrera llena de escándalos y excesos, los que, junto con su indiscutible talento, también trajo a La Serena dejando más de algún mal recuerdo en quienes fueron víctimas de su desenfreno.

“En menos de media hora el Chino se tomó cinco o seis vasos de Vodka con Redbull, con eso yo creo que cualquiera queda listo”, Carlos Ortiz, exadministrador de la disco Brooklyn.

UN ESPECTÁCULO DEPORTIVO QUE TERMINÓ MUY MAL. Iba a ser una fiesta deportiva, pero todo terminó de la manera menos esperada. Paradójicamente en enero del 2003 previo a un duelo por Copa Davis, llegaron hasta la capital regional cuatro de los mejores tenistas latinoamericanos de ese momento. El argentino Guillermo Cañas (18°); Nicolás Lapentti (30°); Nicolás Massú (56°) y nada más y nada menos quien había sido el mejor del ranking hace algunos años, Marcelo Ríos Astorga (24°).

Sobre una alfombra sintética en el Coliseo Monumental se disputó un cuadrangular preparatorio para lo que se venía en los duelos oficiales.

Victoria fácil para el Chino frente a Cañas y el retiro de Lapentti por lesión frente a Massú llevaron a que la final fuera entre chilenos.

Y el resultado fue sorpresivo. Fue el número 3 de Chile (Massú) quien se impuso ante su compatriota un día antes de que tuvieran que volar a Santiago para disputar el decisivo duelo por los puntos. Sin embargo, la noche no terminaría en la cancha.

LA LOCURA. Aunque los compromisos habían terminado. Al Chino le quedaba mucho por hacer en la zona.

Conocida era a esas alturas su afición a la noche y el alcohol y, desde luego, el verano en La Serena se presentaba como un gran atractivo. Ríos ya estaba decidido a “hacer de las suyas”.

Según consigna la prensa de la época, el máximo exponente del tenis chileno, salió junto a otros tenistas y una comitiva de la empresa que organizó el torneo a la discoteca Brooklyn ubicada en la Avenida del Mar. Allí comenzaría el desastre, que culminaría con un accidente automovilístico, el “Chino” orinando a una persona y el equipo nacional perdiendo el vuelo que los trasladaría hasta Santiago para disputar la Copa Davis frente a Ecuador.

Matías Campusano hoy trabaja como ejecutivo de ventas de una conocida multitienda y fue testigo de lo que sucedió aquella noche en el local Brooklyn en enero del 2003.

Asegura que es uno de los hechos más anecdóticos, sobre todo por la admiración que sentía por Ríos. “Pero desde ese momento como que empecé a preferir a Fernando González”, cuenta, entre risas.

Recuerda haber visto entrar a los tenistas y trasladarse hasta el sector vip escoltados “junto a unos gorilas” que tenían como guardaespaldas. “Massú se fue rápido, ningún problema, pero el Chino ya a esas alturas estaba re curado”, dice Matías quien también hace hincapié en que los guardias del recinto tomaron resguardos especiales cuando vieron que el Chino no paraba de pedir tragos en muy poco lapso.

 “Lo que pasa es que era probablemente la persona más famosa de Chile. Ya nos tuvo pendientes de él durante todo el torneo que estuvo y cuando remató con esa gracia, era la noticia más llamativa”, Cesar Jopia, exfotógrafo de diario El Día.

DE PRIMERA FUENTE. Avanzada la noche Ríos no tenía la menor intención de marcharse. Sobre todo porque estaba totalmente ebrio. “Lo que me llamó la atención y al principio nos reímos con la gente que estábamos al lado, era que en menos de media hora el Chino se tomó cinco o seis vasos de Vodka con Redbull, con eso yo creo que cualquiera queda listo”, dice Carlos Ortiz, quien en esa época era el administrador de la Discoteca Brooklyn.

Precisa que siempre tuvo el presentimiento de que algo pasaría. Sabía de la mala fama que tenía Ríos, pero nunca se esperó que el Chino saliera con esa “jugada”.

Según cuenta Ortiz, tenían todo resguardado para que nadie fuese a provocar al tenista, pero había un flanco abierto: No lo podían acompañar hasta el baño y allí sucedió el penoso y comentado incidente.

Marcelo Ríos se encontraba en el servicio sanitario y se demoraba más de lo normal, lo que sus amigos atribuyeron a los efectos del alcohol. Sin embargo, esa no era la única causa. El Chino, simplemente estaba fuera de control. “Orinó a quien se le puso por delante”, cuenta el empresario.

Pero el más afectado fue un joven estudiante de ingeniería de nombre Andrés Jérez, quien llamó a los medios al otro día para denunciar lo sucedido.

A diferencia de otras personas que fueron alcanzadas por la orina de Marcelo Ríos, Jeréz, quien era trabajador de la productora que organizaba el evento, reaccionó y le propinó un golpe de puño al extenista quien cayó al suelo de inmediato. “Ahí los guardaespaldas del Chino se dieron cuenta y fueron a sacarlo porque el tipo estaba realmente mal”, dice Ortiz.

Pese al escándalo, el Chino continuó durante un rato más en el local hasta que se marchó rumbo al local El Muelle, en donde estuvo compartiendo junto al Huevo “Fuenzalida” y el hermano de Nicolás Massú, Jorge Andrés Massú.

VERSIONES ENCONTRADAS. Pero aquí hay versiones encontradas de la historias. Según Carlos Ortiz, el Chino nunca subió al automóvil en el que más tarde tendrían el accidente. “Estaban en El Muelle y de repente el “Huevo” con el hermano de Massú se fueron, y Marcelo Ríos se quedó ahí y después se fue caminando al hotel, donde también dejó la embarrada”, cuenta el ex administrador de Brooklyn.

Sin embargo, la historia oficial dice que a bordo del vehículo iban las tres personas, que colisionaron en Cuatro Esquinas y cuyo conductor era Daniel “Huevo Fuenzalida”.

Lo demás es conocido. Tanto Ríos como el hermano del doble medallista olímpico zafaron, pero el conductor de televisión quedó con firma quincenal durante un año.

EFERVESCENCIA LOCAL. Cuando se conoció la noticia, a nivel nacional fue un escándalo de proporciones. En ese momento, Marcelo Ríos no sólo era una estrella del deporte, sino que una de las principales figuras de una farándula cada vez más empoderada en los medios de comunicación.

Su imagen fue portada de los principales diarios del país y diario El Día no fue la excepción. “Anticipo de copa brindó Ríos”, tituló nuestro matutino el viernes 31 de enero del 2003 acompañado de una foto principal mostrando el rostro del Chino en primer plano.

Fue todo un acontecimiento y apenas se supo, la mañana del jueves luego que el propio afectado llamara a los medios de comunicación, la prensa local se trasladó al aeropuerto de La Florida para intentar captar la imagen de los astros del deporte blanco, fundamentalmente de Ríos.

En la redacción de El Día también hubo efervescencia. El fallecido gráfico Mauricio “Pollo” Alegría, tomó su cámara y se fue raudo para poder obtener la imagen y estuvo apostado en el lugar por largo rato hasta que logró capturar a la delegación momentos antes de abordar el vuelo a la Región Metropolitana.

César Jopia, quien por entonces también trabajaba como fotógrafo del diario recuerda que la jornada fue más agitada de lo habitual. “Lo que pasa es que se trataba probablemente la persona más famosa de Chile. Ya nos tuvo pendientes de él durante todo el torneo que participó y cuando remató con esa gracia, fue la noticia más llamativa”, asegura.

Sin duda fue una semana agitada que tuvo su climax aquella noche, en esa discoteca. Allí, el Chino Ríos continuaba escribiendo su historia, llena de éxitos deportivos, pero empañada por una vida repleta de desorden y salidas de libreto,  que hoy, 14 años después del episodio en La Serena, otra vez lo tienen en el ojo del huracán.

LOS RECUERDOS DEL CLUB DE TENIS

Varios fueron los campeonatos que el Chino disputó en el Club de Tenis de La Serena, en la Categoría Menores y desde esa época ya mostraba una personalidad “pedante” y “despectiva”, según cuentan hoy algunos funcionarios.

Conocida es la anécdota de la vez en que estaba sentado sólo en un asiento del comedor –no compartía demasiado con sus pares- y se acercó un cocinero a decirle que si quería comer algo, a lo que Ríos respondió que “sí, un completo”.

El funcionario entonces fue hasta la cocina “a prepararle el mejor completo que tenían y se lo llevó”, según cuenta.

Luego de un rato, y cuando el tenista terminó de comer, el trabajador se acercó para preguntarle “cómo estaba el completo” y la réplica del Chino no fue demasiado cortés. “Como las hueas”, sentenció.

OTROS ESCÁNDALOS 

El llanto en la conferencia de prensa

En 1999 el tenista fue paparazzeado por la revista Cosas bailando junto a una guapa chica en Paris. La imagen le costó el noviazgo con su polola de entonces 16 años, Giuliana Sotela.

Tras el quiebre, Ríos y su preparador físico Manuel Astorga llamaron a una conferencia de prensa donde con lágrimas le pidió disculpas a la adolescente, quien le dio otra oportunidad.

Un accidente que quebró una amistad en La Serena.

Manuel Astorga y Marcelo Ríos trabajaron juntos durante 10 años, sin embargo, su relación terminó cuando el preparador físico reveló que el tenista lo había atropellado sin querer, al acelerar el auto mientras él se estaba bajando. El hecho también ocurrió en La Serena.

Una bullada separación

Marcelo Ríos no sólo hizo historia por el tenis, sino que también en la farándula por su matrimonio con Kenita Larraín y su bullada separación. Recordemos que la pareja se casó en secreto en abril del 2005 y separaron en septiembre de ese mismo año.

Tras unas vacaciones en Costa Rica, la modelo regresó a Chile en silla de ruedas, con un cuello ortopédico y exhibiendo una herida en su pierna derecha producto de un accidente que había sufrido afuera de la casa de Giuliana Sotela.

El Chino versus Carabineros

Ríos fue detenido tras verse involucrado en una pelea con los guardias del Bar Liguria, local que solía frecuentar en Santiago y Carabineros.

Tras ser expulsados del lugar, el deportista y sus amigos estaban tan ofuscados que incluso habría agredido a un uniformado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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