• Sebastián Cabezas y María José Herreros
  • Camila Castro y Javier Aburto
La posibilidad de conocer personas afines a tus intereses a través de un sistema de geolocalización, rápido y transversal, son algunas de las características que explican la irrupción de este fenómeno en nuestro país. Durante el último tiempo, la aplicación de amor en línea se ha transformado en la favorita de los usuarios.

Lucía Díaz G.

La idea de encontrar el amor, una amistad y por qué no un touch and go, con tan sólo un toque en la pantalla de tu celular resulta bastante atractivo. Y es que en una época, donde el tiempo cada vez es más escaso, la dinámica de sociabilización que ofrece la app se acomoda a la realidad de los chilenos.

“Llevaba tres años soltera y tenía ganas de tener una relación con alguien, pero nada serio, porque jamás pensé que Tinder podía brindar esa opción”, comenta Camila Castro (26), quien lleva un año de pololeo con Javier Aburto (24), joven que conoció a través de la plataforma.

La enfermera de profesión, cuenta que en ese periodo varias amistades la incitaron a bajar la red social, pero se negaba porque le daba miedo juntarse con una persona de la cual no sabía nada. “Puede que alguien te guste en fotos, pero la química en persona es súper diferente”, explica.

Luego de hablar con varios hombres, comenzó a conversar más seguido con Javier. “Yo andaba buscando diversión, así que le propuse que nos juntáramos. Llegó el día y la verdad a mí no me tincó mucho porque lo encontré tímido y sentí que no funcionaría tener algo sin compromiso. Pasó un tiempo y volvimos a frecuentarnos. Cuento corto, empezamos una relación”.

Camila admite que “al principio me daba vergüenza decir que había conocido a mi pololo por Tinder. Incluso, a mi mamá no le conté porque es obvio que los papás piensan que es lo peor conocer a alguien por ese tipo de sitios. Sin embargo, después supe de varias historias similares y me di cuenta que era algo normal”.

Bajo este escenario, José Ignacio Stark, experto en tecnología y comunidades digitales, señala que “en nuestro país, la app tiene una falla cultural, porque aquí hay ciertas barreras que impiden poder tener un encuentro casual de una noche. Esto se explica porque socialmente no es bien visto, al contrario de lo que sucede en Estados Unidos, donde no existe una preconcepción moral”.

De Tinder al altar

“Jamás hubiera recomendado la aplicación para encontrar una pareja estable, pero en mi caso tuve la suerte de toparme con la persona que representa todo lo que quería para mi vida”, cuenta Sebastián Cabezas (35), quien está a cuatro meses de contraer matrimonio con María José Herreros, la mujer con la que hizo “match”, sin pensar que ese click iba a definir su futuro.  

El año 2014, ambos estaban solteros, momento en el que decidieron aventurarse en aplicaciones de citas en línea. Luego de conversar con un par de personas, la vida los reunió en una ventana de chat, que tres meses después los tenía viviendo juntos. “Salimos y nos dimos cuenta que éramos lo que ambos estábamos buscando”, señala.

Según dice Stark, “el fenómeno de la gente que se casa me ha sorprendido. Son personas que estaban buscando compatibilizar con otras y encontraron el amor de su vida. Esta situación demuestra que la aplicación está funcionando, al juntar a parejas con intereses y realidades similares”.

Facilidades

¿Qué es lo que explica el éxito de Tinder? “Es una aplicación que juega con los tiempos muertos, al igual que los juegos. Tal como uno pasa el rato en Instagram o en Facebook, la app es capaz de tomarse ese espacio. El hecho de pasar por un catálogo visual y hacer tan rápido el tema del sí y el no, resulta muy atractivo”.

“Es como comprar ´la torta lista`. Tinder te permite ahorrarte el trámite de buscar pareja y tener que exponerte a un rechazo. Acá es tan simple como hacer el toque en el corazón o en la cruz, haciéndolo un poco menos doloroso y más curioso para sus usuarios”, agrega.

Otra de las gracias que tiene la red social es que no segmenta, ya que también se pueden establecer relaciones homosexuales, que muchas veces terminan en mágicas historias de amor.

“Estaba cansado de estar soltero y decidí hacerme una cuenta para conocer gente en buena onda. Hablé con mi actual pareja durante un mes y nos encontramos de casualidad en una fiesta, ahí nos dimos el primer beso. Hoy, estoy completamente enamorado”, comenta un joven gay de 25 años (anónimo), quien lleva ocho meses con su novio.

“Actualmente, hay miles de chilenos que están todos los días buscando concertar una cita o encontrar el amor de su vida por medio de esta plataforma. Su éxito está dado por la mayor cantidad de información que se proporcione en el perfil, porque así uno se puede hacer una idea de quién está detrás de la foto”, puntualiza Stark. 6001i

¿Cómo funciona la plataforma?

La particularidad de Tinder, a diferencia de otras aplicaciones de citas, es que está asociada al perfil de Facebook de cada usuario, detalle que permite conocer un poco más a la persona que está detrás del dispositivo. Una vez que se completa la información personal, se pueden ver las fotografías de quienes compatibilizaron con tus gustos. En ese momento tienes la opción de dar like o rechazar, pasando rápidamente a otra cuenta. Ahora bien, si ambos se dan se dan el visto bueno, se abre una ventana de conversación, lo que se conoce en el mundo virtual como “hacer match”.

 

 

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