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Lautaro Carmona
Baja adhesión del público y con ello disminución en la venta de entradas son algunas de las causas del fracaso de eventos masivos en la región. Para los productores, el fenómeno se puede entender por la amplia oferta de festivales gratuitos y la falta de compromiso en la industria local

El fantasma que dejó el fallido “Papaya Fest” en febrero de este año y la cancelación de la “Cumbre Cucarra” en abril, se han transformado en antecedentes categóricos para un público cada vez más suspicaz. Es así como la desconfianza de la comunidad ante la promoción de grandes festivales de música en la región de Coquimbo, afecta el trabajo de los productores de eventos que quieren invertir en la zona.

La baja en la venta de entradas parece ser el argumento más común para que un espectáculo baje su telón, pero sin duda existen otros factores que contribuyen al fracaso rotundo de un show masivo. Así lo explican connotados productores regionales que en conversación con El Día acusaron malas prácticas en el gremio y falta de profesionalismo  en la materia.

Adrián Soto, productor de “Incubandas by magiko”, entidad que trabaja con la promoción de talentos chilenos y que hoy concentra su energía en el festival interregional Andes Fest 2017, atribuye este fenómeno principalmente al desconocimiento respecto a las tendencias musicales de la región, así como también a una mala estrategia de publicidad y difusión.

El responsable de la llegada del cantante argentino Dread Mar I a la capital regional, el próximo 8 de diciembre, destaca la importancia de estar al tanto de los gustos particulares de cada zona, ya que de lo contrario se pisa un terreno inseguro, lo que podría ser fatal para una inversión. Según dice, lo otro que afecta “es el mal manejo en el tema del marketing, ya que muchos shows sólo se sustentan en las redes sociales y no siempre eso es lo que vende. Hay personas que no se alimentan de la web y necesitan ver afiches”.

En este sentido, enfatiza que resulta esencial contar con experiencia y capacidad para sacar bien las cuentas en materia económica, reconociendo que “como en todas partes, también existen productores chantas, que tiene que ver con que el rubro no está profesionalizado, sigue siendo un poco artesanal. Falta mucho de eso, sobretodo en productoras más pequeñas y emergentes”.

Saldo negativo

Al recordar los grandes conciertos que se han suspendido a nivel nacional en lo que va del año, argumentando la baja venta de entradas, se vienen a la memoria nombres como RockOut Fest, Mosh Festival (antes llamado Punk Rock Festival) y Festival Frontera, lo que demuestra que no es sólo una realidad que inquieta a la región de Coquimbo, pero que sí preocupa en mayor medida por ser una zona de valor turístico.

Según afirma Mauricio Brown, encargado de eventos de la Municipalidad de La Serena, la cancelación de festivales responde a que los productores sacan mal las cuentas, lo que ocasiona una pérdida económica importante.

A su vez se perjudica el desarrollo de presentaciones musicales, situación que no se condice con la apuesta actual del municipio, que tiene que ver con “incentivar a las productoras a confiar en La Serena como una buena plaza para hacer espectáculos”.

En tanto, Rogelio Carvajal, gerente de la productora regional RentLight, quien ha estado a la cabeza de magnas producciones como el Festival de La Serena, Festival Arc, Pampilla de Coquimbo y The Color Run, manifiesta que muchas veces el fracaso de espectáculos masivos se relaciona con el descanso en la preventa, condición que genera una dependencia en la rápida venta de tickets, colocando en jaque el éxito de la apuesta musical.

Bajo este prisma, uno de los hombre detrás de la promoción del Peñuela Fest 2017, afirma que en el caso de su empresa esto no sucede porque “tenemos trayectoria y respaldo económico que nos asegura que los eventos no se van a cancelar por problemas económicos o de producción, que son las razones que han tenido todos los últimos festivales para sus cancelaciones”.

Festivales gratuitos afectan inversión

El Festival de La Serena, el Día de la Música Chilena, el Festival de las Artes y las pampillas que se desarrollan en Coquimbo, San Isidro y la Quebrada del Jardín, son algunas de las festividades típicas de la región que cada año ofrecen espectáculos gratuitos a la comunidad, con una destacada parrilla de artistas nacionales e internacionales, razón que explicaría la poca adhesión a fiestas pagadas.

Bajo este escenario, Brown advierte que la gente de La Serena tiene la mala costumbre de que existe una gran convocatoria a eventos gratuitos y cuando son pagados la respuesta no es la misma. Esto “sucede porque a veces el grupo que viene en un concierto que debe ser costeado, ya ha venido antes a la ciudad gratis”.

La misma reflexión advierte Ángel Núñez, director de la agrupación coquimbana Los Viking´s 5, quien dice que se trata de un fenómeno súper complicado, culpando a los shows gratuitos del fiasco de las fiestas masivas. En esta línea manifiesta que “tener la oportunidad de ver a los artistas sin costo, se vuelve una realidad que atenta contra los eventos donde el producto principal es la estrella”.

En este punto, uno de los integrantes de la emblemática banda tropical, cree que el desafío está en invertir en espectáculos que ofrezcan una alternativa diferente a la ya existente, es decir apostar por la diferenciación. Según explica, “funcionaría mucho mejor si la atracción se pone en otra parte y se le otorga una identidad al evento, un valor agregado”, un motivo que justifique el pago.

Llamado a la responsabilidad

Adrián Soto expresa una evidente preocupación frente a lo que acusa como falta de profesionalismo en el rubro, ya que “si bien hasta al momento no me ha afectado, si sigue pasando nos afectará a todos. Puede ser que más adelante la gente pierda confianza y no le crea a nadie, lo que perjudicará principalmente a las productoras pequeñas”.

Insiste en que las productoras emergentes que se quieran lanzar con una jugada de más de mil personas, tienen que saber que es una tarea que “requiere de mayor complejidad, porque es ahí donde se caen”. En esta línea, hace un llamado a la responsabilidad e invita a formar equipos, compartir visiones y conocimientos.

Según su experiencia produciendo conciertos de artistas nacionales de la talla de Javiera Mena, Villa Cariño, Francisca Valenzuela y Pedro Piedra, la clave está en presupuestar y planificar con mucha anticipación, además de contar con proveedores de calidad, porque “muchas veces se caen presentaciones por no cumplir con las condiciones técnicas requeridas por el músico”.

Si bien Brown insta al gremio a asumir un mayor compromiso con su trabajo, asegura que la gente no debe tener miedo a confiar en un espectáculo que se realice en la región, argumentando que “hoy día estamos profesionalizando un poquito más el rubro y esperamos que el 2018 sea un año de apertura importante de eventos artísticos en la zona”.

Rotundo fracaso

Cuando hablamos de shows masivos catapultados, resulta difícil olvidar la polémica suspensión del Papaya Fest en febrero de este año, certamen que tuvo que cerrar sus puertas en pleno desarrollo, durante su primer día de fiesta. Y es que el espectáculo que prometía tres jornadas de música chilena y una atractiva oferta gastronómica, sólo contó con la presentación del grupo Los Jaivas y la banda Sinergia, quienes tocaron ante una baja convocatoria de público.

Cabe recordar que desde su inicio, presentó problemas al promocionarse como “Papayapalooza”, lo que motivó una queja formal de parte de la empresa Lotus por mal uso de la marca. Tras la denuncia de la productora del festival Lollapalooza Chile, la apuesta regional sufrió un duro revés, viéndose obligado a cambiar su nombre, gráfica y días de realización.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, Mauricio Brown, encargado de eventos de la Municipalidad de La Serena, comenta que desde el primer minuto de difusión, se visualizaba un pronóstico negativo para la festividad, puesto que para que fuera exitosa necesitaba convocar una cantidad de gente que no cabía en el recinto dispuesto.  

Brown atribuye el hecho a que “muchas veces las productoras, ya sea porque no tienen mucha experiencia o porque se ilusionan por hacer un buen negocio, se equivocan”.

Uno de los grupos que no alcanzó a presentarse en el escenario del centro de eventos Espacio Vega Sur, fue la banda regional Los Viking´s 5, quienes se enteraron del acontecimiento cuando venían viajando a la región para ser parte del Papaya Fest, luego de un show en Santiago.

Ángel Núñez, director de la agrupación, relata que debido al mal pronóstico, decidieron dar por finalizada la negociación. “En ese momento llamé a la producción y nos dicen que en realidad estaban complicados por problemas administrativos y de poca convocatoria de gente. Les pedimos no presentarnos y arreglar de otra forma, y al parecer fue un alivio para ellos”, detalla.

Pese a que los músicos regionales decidieron no cobrar nada y echar el asunto al olvido, reconocen que fueron víctimas de una organización nefasta y que es primera vez en su larga trayectoria que son parte de un festival que se cancela en el último minuto, donde la irresponsabilidad de los cabecillas perjudicó a varias bandas nacionales.

Núñez recuerda que desde el principio se evidenció una desorganización administrativa, puesto que no existía una programación. “Faltaban tres días y no había nada, no sabíamos cuál era el productor a cargo de nosotros. Se veía venir una catástrofe de esa naturaleza”, asegura.

“Papaya Fest”: Denuncia en curso

A diez meses de la suspensión y posterior cancelación del “Papaya Fest” 2017, la dirección regional del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), informó a El Día que actualmente está en curso una denuncia infraccional contra los tres productores involucrados en el infortunio, en el primer juzgado de policía local de La Serena.

Ocurre que una vez fracasado el festival, el servicio ofició a la empresa para establecer una mediación colectiva, con el fin de que los responsables dieran cuenta del número de entradas que vendieron de manera presencial y al mismo tiempo, establecieran la manera de compensar a aquellos consumidores que incurrieron en gastos extras, como viajes o alimentación.

Sin embargo, esto no fue posible, ya que según sostiene Paola Ahumada, directora regional del Sernac, “no tuvimos una respuesta positiva por parte de los productores del evento y ante la negativa de ellos, tuvimos que llegar a la instancia judicial. Estamos en trámite respecto a quienes vendieron una cantidad indeterminada de boletos, antes de su cancelación”.

Cabe precisar que de acuerdo a la información que maneja el Sernac, el valor de las entradas que fueron comercializadas a través de la compañía de ventas TicketPro ya fue devuelto a los afectados.

En cuanto a la denuncia, la que fue ingresada con fecha 9 de agosto del presente año, se busca determinar la infracción a la ley por incumplimiento de contrato, en relación al cambio de condiciones de manera unilateral. A propósito, Ahumada aclara que el servicio pretende “lograr compensaciones por los prejuicios que puede haber provocado el hecho a los consumidores”. 

 

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