• Pastelito de Chile: La fuerza del lazo familiar
    Pastelito de Chile: La fuerza del lazo familiar

Es cerca de la media noche del viernes 23 de enero y el foco de luz se centra en el joven Agustín Junior, el Tachuela Chico y “Pastelito”, quienes cierran el debut del circo. Era la primera vez que actuaban en La Serena bajo esos nombres.
Pocos repararon en el acontecimiento. Pero no era cualquier presentación. Se trataba de la actuación del payaso mejor pagado de Sudamérica. El mismo que dejó Chile para cumplir el sueño americano en Estados Unidos, pero que tenía en su mente una idea fija: Retornar al país y armar su propio circo con su padre y su hijo. Su historia sorprende. Es digna de conocer. Basta con ingresar a las redes sociales o a Youtube para darse cuenta de su potente fama. Perfectamente se pudo haber quedado en el país del norte o en el extranjero ganando dinero a manos llenas, pero no quiso. Su sueño era ser profeta en su tierra. Hasta ahora lo está logrado. Aunque está consciente que la actividad circense en nuestro país pasa pellejerías. Pero Pastelito quiere doblarle la mano al destino. Lo suyo es la profesionalización y cuidar al máximo los detalles. El impacto es de entrada. Logró armar una carpa que llegó a Chile en barco y fue confeccionada con tela francesa. Se estima que la inversión superaría los 370 millones de pesos.
Su padre, quien está cumpliendo 45 años de labor, es el encargado de la logística de la empresa. Admite a El Día que la apuesta de su hijo exige mucho esfuerzo y capital invertido.
Lamenta que a los grandes espectáculos como el Festival de Viña del Mar, llegan artistas “donde el mejor es el que echa más garabatos, pero mi hijo se ha ganado un sitial hace rato por la trayectoria. En mi caso sigo saliendo en TV”.

CAPITALIZANDO
EN EL EXTERIOR

Esta millonaria inversión es fruto de los siete años que estuvo por circos de México, Colombia y Estados Unidos.
En un tráiler se puede revivir su historia. Lo mismo que a la entrada del moderno circo donde existen fotografías con diferentes artistas mundiales. Tanto en los programas de TV como en las entrevistas en la prensa ha repetido hasta el cansancio que ya no le interesa la plata, “ahora me importa el reconocimiento en mi tierra”, destacó en septiembre de 2011 a horas del debut con su circo propio.
Pero este talento no es al azar y ya a los 5 años lo demostraba. Fue el momento que debutó en el circo Los Tachuelas. Pero a los siete fue por más. Apoyado por el comediante Jorge Pedreros pudo acceder a la televisión. Animó junto a Marilú Cuevas el programa Festiniños, en el desaparecido Festival de la Una.
Incluso, formó parte del clan infantil de Sábados Gigantes. De ahí que una vez en Estados Unidos Don Francisco lo llevó varias veces a su programa.
Desde pequeño captó que lo suyo era lo artístico. Pero estaba consciente que no sólo tenía que ser un payaso que pegara cachetadas falsas. Se preparó. Es por ello que su estilo es completo.
Su padre Agustín Maluenda coincide que su hijo nació para artista, “pero, ¿donde le ganó a los Tachuelas? En que es versátil. Canta, toca instrumentos y es acróbata, en cambio nosotros hemos sido payasos toda la vida”.
El propio “Pastelito” destaca que a los ocho años se dio cuenta de que podía hacer una carrera profesional y sostiene que el secreto está en lo versátil, “soy muy completo. Tachuela Chico es la esencia del payaso y Pastelito es el payaso internacional que tiene que llegar a todo tipo de personas…me preparé para convertirme en el mejor payaso cómico-musical de Chile”. Al final lo logró y con creces.
No fue el único que lo intuyó: con 18 recién cumplidos, recibió una primera oferta para irse a trabajar en el extranjero, pero su padre se lo impidió. “ ‘Agustincito, todavía no es el momento, con calma, piano piano’, me decía y tenía razón”.
El trato original contemplaba un mes de prueba, pero a las dos semanas le ofrecieron quedarse por dos años en el circo de los hermanos Atayde, una de las compañías más potentes de un país particularmente devoto al circo. Una vez contratado lo presentaron como “Pastelito”, el mejor payaso de Chile’ y de inmediato comenzó a ganar dinero”.
Después de un año y ocho meses en tierras aztecas, fue contratado por los hermanos Fuentes Gasca y partió a Colombia. Ya gana el doble y posteriormente arribó a Estados Unidos, contratado por los Hermanos Vázquez. Se trataba de la cadena de circos más poderosa del mundo latino. En los reportajes que le hicieron en el exterior se hablaba de que “Pastelito” fue contratado por un salario de 4.500 dólares semanales. Pero, en La Serena, “Pastelito”, dejó los números en un segundo plano y destacó la importancia de trabajar en familia.
El nuevo circo lleva 5 años funcionando y tiene capacidad para 2.700 personas y solo en el debut en La Serena se contabilizaron 2.400.
Trabajan 87 personas entre empleados y artistas. “Este circo no tiene nada que envidiarle a los Soleil y está para presentarse en cualquier capital del mundo”, destaca su padre, Agustín Maluenda.
El Tachuela Chico está orgulloso de lo vivido y siente el reconocimiento del público y las autoridades. Por ejemplo, en Punitaqui una calle lleva su nombre. “Cuando el pueblo estaba todo en el suelo, se nos pidió colaborar con la gente y sobre todo los niños y efectuamos una función. Llegaron 4.800 personas. Somos hijos ilustres en cuatro comunas y en Ovalle acabamos de recibir un galvano por mis 45 años de trabajo. Soy un agradecido de la sociedad y de mi pueblo y si volviera a nacer, sería payaso, porque creo que éstos no se hacen, nacen en la cuna”.

LEGADO
FAMILIAR

“Pastelito” tiene dos hijos. Agustincito junior de 15 años y Agustino de 10 meses, “aún es un bebe, pero ya lleva el circo en la sangre”.
A su esposa la conoció en Estados Unidos y pertenece a la familia Olate. Su padre (Richard Olate) se casó con una norteamericana y de ahí nació la mujer bala y su abuelo es record guines de esta disciplina. “Entonces, la adrenalina y la cultura circense está en ambos y Agustino tiene sólo 10 meses y ya es un payaso innato. Ella siempre está conmigo y por ahora está en el cuadro de baile , aunque ella es trapecista”.
Termina la función en La Serena y “Pastelito” en vez de reclutarse en su tráiler y disfrutar de su fama, se instala en la salida del circo para despedir a los niños y sus padres. Él mismo ha destacado que está viviendo la vida a su manera.

 

 

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