Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
Se trata un recinto que tiene como su sello, tanto en lo gastronómico como musical, las tradiciones más puramente chilenas, para que estas permanezcan todo el año, y no sólo durante fiestas patrias

No hay duda de que las tradiciones chilenas por momentos - da la impresión- se han ido perdiendo producto de la incorporación de otras maneras de vida, además de la rapidez propia de nuestra propia existencia.

Además, muchas veces nos reservamos el derecho de ensalzar lo nacional sólo cuando estamos en las fiestas patrias, aunque los rasgos que nos hacen verdaderamente chilenos están ahí, a disposición, todos los días, y muchas veces pasan de largo.

Pero cuando parece que las alternativas para destacar aquello que es verdaderamente nuestro se hacen escasas, hay personas que con esfuerzo y creatividad han hecho una importante inversión para llevar adelante un proyecto donde las fondas y ramadas no sean sólo privativas del “18”, sino que sean presencia habitual durante todo el año.

En ese contexto es que nace la Fonda La Chupilca, ubicada en calle Huanhualí, a pasos de Larraín Alcalde en La Serena. Iniciativa aún joven, que tiene sólo tres semanas de funcionamiento pero que ofrece una interesante propuesta desde el momento mismo en que se ingresa al local.

La tipografía utilizada en el letrero principal es al estilo revista “Condorito”, con un colorido que llama la atención en forma inmediata.

Ya haciendo ingreso, las mesas, las paredes, la barra e incluso el ingreso al baño tienen un sello propio: diferentes arminículos como chupallas, guirnaldas, banderas plásticas y toda serie de detalles que nos recuerdan que la chilenidad no tiene una fecha determinada. Más bien, es la actitud la que hace la fuerza para apostar por estas propuestas.

Precisamente lo conversamos con el impulsor de esta creativa iniciativa y dueño de esta fonda, Miguel Márquez, quien espera que las personas se vayan sintiendo confiadas para llegar en masa a conocer este nuevo lugar. “Creo que había una necesidad en la región, de contar con una fonda permanente que se mantuviera durante todo el año y para que el folclore resurja. Y nuestro deseo es ser pioneros en esta materia”, resaltó este joven emprendedor.

La oferta que tienen habitualmente es muy chilena. “Tenemos pernil, arrollados, lengua, sandwichs de potito, cazuelas, porotos con rienda, porotos granados y lomo a lo pobre. Pero el arrollado y el pernil son nuestra especialidad”, recalcó.

De lunes a jueves funcionan desde las 12:00 hasta las 19:00 horas, y los viernes y sábado se extienden hasta las 03:00 de la madrugada. El domingo también funcionan desde el mediodía, privilegiando la hora de almuerzo.

Llevan sólo 21 días funcionando, y si bien saben que esto recién comienza, esperan entusiasmar a  todos aquellos que buscan disfrutar de sabores criollos. “Sin embargo, los fines de semana han sido muy buenos para todos nosotros. Hemos recibido buenas críticas respecto a nuestra cocina y la pasan bien, sobre todo con los conjuntos que nos visita. Nos gusta la cueca, el trote, el bals. A veces hemos puesto algunas cumbias, pero lo hacemos bastante poco”, confesó Márquez.

Apoyando desde un principio

El dueño de la “Fonda La Chupilca” está muy agradecido del apoyo de Juan Carvajal, folclorista regional, más conocido en el medio como Juan Cañeña, quien es uno de los músicos más entusiastas en torno a esta iniciativa. 

La gente por cierto se entusiasma y muchos se atreven a cantar cuando se sienten en confianza y por cierto, la amplitud del lugar permite incluso transformar el espacio en una pista de baile.

Y por supuesto,  Cañeña le ha ofrecido su respaldo para entregar lo mejor de su música, sobre todo durante los fines de semana. “Para quienes estamos desde hace tantos años en el folclore, haciendo peñas a beneficio, es una alegría saber que alguien está invirtiendo en un lugar folclórico, en un espacio necesario. Cuando lo vi, me encantó el colorido, la forma e inmediatamente pensé en ofrecerle todo el apoyo, para que esto sea un éxito. Si a él le va bien, creo que a todos los folcloristas nos puede ir de la misma forma.  Creo que es la oportunidad para la familia serenense y coquimbana de vincularse con lo chileno”, señaló el músico.

A su juicio, lo fundamental es que este lugar se encuentra en un espacio muy privilegiado y accesible. “La gente me ha preguntado si tengo injerencia, y la verdad es que ninguna respecto al negocio. Pero puedo apoyar animando y por cierto cantando, porque a mi lo que más me gusta es que las personas canten, eso sin duda me alegra el alma. De hecho, este viernes y sábado estaré presente. Yo soy un amante del folclore y creo que es un espacio al que se puede venir sin temores, producto de la no  delincuencia. Es un espacio alumbrado, que tiene estacionamiento. Entonces, sólo hay que preocuparse de pasarlo bien con toda tranquilidad.  Agradezco el apoyo permanente que se le pueda dar a estas instancias, sobre todoa medios como El Día. Don Antonio Puga siempre me entregó su respaldo, y  lo bueno es que continúa hasta el presente”, concluyó.

 

 

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