• Carlos Gálvez entrena en Las Compañías y en el puerto de Coquimbo, seis veces a la semana, tres horas por día, buscando internacional su carrera en el boxeo. Por mientras goza de los títulos en el Kick Boxing.
  • El deportista tiene claro que es en el boxeo donde puede conseguir los mejores resultados, además que es el deporte que le apasiona. Ya en el 2019 se dedicará de lleno a esta disciplina.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Tiene claro Carlos Gálvez que va por el camino correcto en cuanto al compromiso y profesionalismo puesto en los entrenamientos y la continuidad de trabajo, aunque si eso fuera de la mano con el apoyo y respaldo económico podría tener mejores registros. Desde el 2019 buscará proyectar su carrera en el boxeo, “es el deporte del que estoy enamorado”, nos dice el deportista.

La vida de Carlos Gálvez Catalán es muy  similar a la de muchos deportistas. Tiene recién 22 años, con un hijo de cuatro años y con la pasión por el boxeo hasta el hecho de poder convertirse en profesional de esa disciplina deportiva. Está arranchado en el sector de Las Compañías. Hace nueve años que se sumó a la academia del maestro Miguel Vidal, quien dejó Santiago para inculcar esta disciplina en la zona y que lo ve como un virtuoso, con un talento innato para continuar a nivel nacional e internacional.

No obstante, sus mayores logros, hasta el momento, están en el kick boxing, que tiene gran similitud, en la preparación, con el box. Lunes, miércoles y sábado, en el sector de la plaza de La Mujer, en calle Aurora y dos veces en el gimnasio Fitness Extress de Coquimbo. En el puerto hacen que Gálvez se concentre durante toda la semana en los entrenamientos. Como dice él, respira y come kick boxing y su querido boxeo. El tema y ahí la similitud con muchos de los deportistas que buscan desarrollarse, es que no tiene un gran apoyo y es de su bolsillo de donde deben salir los recursos para financiar viajes, suplementos y los alimentos suficientes para cubrir el desgaste de tanto entrenamiento.

 

7 años practica el kick boxing, Carlos Gálvez, tiempo que le ha permitido lograr títulos en la región, a nivel nacional y sudamericano.

Se lo toma en serio, muy en serio. Lo observan sus compañeros de la academia. Luce sus cinturones tanto regional, nacional como sudamericano que ha logrado en los seis años de trabajo con el maestro Vidal y su intensidad en el trabajo llama la atención. Lo observan, queda la sensación de que estuviese en una pelea, defendiendo su honor, el de su maestro y el de sus compañeros, como también de Las Compañías, lugar que sólo dejaría si su carrera adquiere alguna figuración internacional.

Tras una sesión fotográfica y unos cuantos abdominales a cuestas, nos dedica un par de minutos para conversar de sus anhelos, como también del complejo camino que han recorrido para llegar a este lugar, lejos de las cámaras, los diarios y en el más complejo anonimato para algunas autoridades y la comunidad en general. No así para su familia, sus amigos, compañeros de trabajo y para el maestro Vidal, quien ve en Carlos al púgil que él quiso ser en la década del 90 y que no pudo continuar, ya que optó por la formación y entrega de valores y códigos.

“Practico el kick boxing desde hace 15 años y ya tengo tres títulos con esta disciplina, aunque realmente me quiero dedicar más al boxeo que siempre me ha gustado”, nos cuenta mientras tiene un par de minutos para descansar. Ya es sábado, aunque primaveral, un día gris con un viento helado que se pierde en la temperatura de su cuerpo que cumplía más de dos horas de una intensa sesión, preparándose para futuros retos que llegarán en octubre y noviembre en la Región Metropolitana y en la Región de Rancagua.

Todos estos desafíos en la disciplina que hoy lo tiene como campeón. “La idea es terminar bien el kick boxing y ojalá como campeón mundial, ya que en enero del 2019 existe la posibilidad de competir en México por una corona planetaria”, reseña el deportista que se define como un chico normal, de gran tenacidad y compromiso con lo que hace.

Ya está decidido. El “arte del kick boxing me entregó todo, demasiado, he realizado un gran esfuerzo para llegar hasta acá, aunque realmente quiero seguir en el boxeo, que es la disciplina que a mí me gusta, aunque si quiero competir debo bajar un par de kilos hasta los 58, máximo 60 kilos”.

 

PASIÓN FAMILIAR

Dice que su tío Erasmo Catalán, quien practicaba esta disciplina cuando realizaba el Servicio Militar, le transmitió el interés por el boxeo, “claramente me pegó el bichito y desde ahí comencé a practicarlo”.

Hoy han pasado los años con resultados y números sobre la mesa. Con orgullo cuenta los cinturones que ha ganado y repasa que son producto de esas tres horas de entrenamiento al día de lunes a sábado, “salgo del trabajo como a las 18:00 horas y ya a las siete estoy en el gimnasio, tanto en La Serena como en Coquimbo, entreno cerca de tres horas diarias, seis veces a la semana, me alimento bien, mantengo mi peso, es muy exigente la preparación”, precisa.

Sabe que esto último le quita tiempo con su pequeño hijo Alonso, de cuatro años, aunque todo lo proyecta precisamente para darle una mayor estabilidad al pequeño en su crecimiento y futuro, “a él, Alonso, le gusta mucho observarme y acompañarme cuando puede, la idea es que estas disciplinas sigan su auge y crecimiento, cautivando, aunque la idea es que no sólo a nosotros nos ayude a surgir, sino que también a los demás jóvenes y se convierta en una verdadera opción para todos”, insiste.

 

EL BOXEO

La preparación del boxeo y el kick boxing va de la mano en los gimnasios. Tienen muchas similitudes y diferencias, aunque sus ejecutantes no se complican al momento de la preparación y el duro ejercicio. “Los que estamos en esto, tenemos claro que el sacrificio es grande”, recalca Gálvez, quien ya proyecta  la manera de generar los recursos para poder competir en las competencias futuras en la zona central del país, “el sacrificio es grande, los  viajes, todo lo que hacemos, sale de nuestro bolsillo, al final invertimos en esto, me gustaría dedicarme ciento por ciento al boxeo, porque estoy enamorado de este deporte”, confiesa.

En ese sentido y consultado si han podido recibir algún apoyo del Estado o de parlamentarios, optando a proyectos y beneficios, junto al profesor Miguel destacan que lograron un tatami gracias al apoyo de la hoy concejala Jocelyn Lizana y cuando viajaron a Cochabamba, Bolivia, el concejal Pablo Yáñez y el diputado Raúl Saldívar les pasaron recursos, ciertamente destacable, aunque insuficiente para alguien que quiere proyectarse en esta disciplina y pasear el nombre de La Serena por el país y el mundo, “el 2017 salí como el mejor deportista del año, he ido a buscar apoyos, pero todavía no hay nada, cuando me dedique al boxeo saldré más y también buscaremos auspicios, ojalá podamos tener respuestas positivas”, confiesa.

Su maestro Miguel Vidal reconoce que han pasado seis años y se ven los frutos. Es una manera de reflejar lo duro que ha debido trabajar Carlos, “ha sido un trabajo duro, largo, seis años de sacrificio para llegar a estos tres cinturones, tanto a nivel regional, nacional como sudamericano. El último lo obtuvo el 18 de agosto pasado ante el boliviano Deymar Cosio, celebrado en el Consultivo Las Rosas de Las Compañías”, replica.

Asume que el camino de Carlos es doble,  es papá, tiene un chico de 4 años, trabaja, debe darse el tiempo para entrenar las horas que corresponde, como también el sacrificio que significa juntar el dinero para las dietas, financiar los pasajes, las permanencias y las comidas, “eso es desgaste ya que nadie nos financia”, reconoce. 0801Ri

Las virtudes de Carlos en el boxeo

El maestro del deportista está seguro del éxito que puede alcanzar Carlos en el boxeo, “veo que tiene un gran futuro, quiere terminar con su carrera de kick boxing que ha sido de 6 años con mucho sacrificio, quiere ser campeón mundial y estamos viendo si en enero del 2019 pelea en el distrito Federal de México con un local. Ha realizado un gran esfuerzo, es muy comprometido y ha logrado ganar, aunque se cambia porque tiene muchas condiciones de boxeador, es nato en él, tiene una línea técnica que nadie le enseñó y de a poco se la he ido puliendo, me doy cuenta que le gusta el boxeo y es muy apto”.

Si bien hoy están en calle Aurora en Las Compañías, antiguamente funcionaron en el parque Espejo del Sol, “el trabajo siempre ha sido en Las Compañías con toda la gente.

Funciona como sede central y una filial en el gimnasio Fitness Extress de Coquimbo también en  ambas disciplinas: kick boxing aplicado, que trabaja con rodillas, codos, parecido al muay thai y al boxeo tradicional”, dice Vidal.

Confiesa Vidal que aunque les ha costado bastante mantenerse, están logrando resultados, “llevamos 8 años desarrollando esta disciplina y el boxeo se ha reencantado. Lo practiqué en la década del 90 y me gustaba el boxeo. Acá se inculcan no sólo el combate, los valores, la teoría, lo físico, lo mental, respetar el medio ambiente, alimentarse bien, no ser agresivos en la calle”.

 

 

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