Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
 Este “nuevo” deporte y sus canoas, que tiene su primera prueba de fuego en la comuna puerto con la realización del Campeonato Nacional, eran usadas hace miles de años como medio de transporte, comunicación y vía comercial entre las islas que conforman lo que hoy se conoce como la Polinesia Francesa En La Herradura se está desarrollando la actividad, que marca el inicio de las actividades del Mes del Mar impulsadas por la Universidad Católica del Norte.

Tres años bastaron para que en Coquimbo se realizara un nacional de Canotaje Polinésico. Tres años en que el académico de la facultad de Biología Marina de la Universidad Católica del Norte, Wolfgang Stotz, cultor de este deporte en la región, lograra que la gente comenzara a saber y hablar más del Va’a -como también se le conoce-, deporte que lo cautivó el año 2014 cuando estuvo de visita en la Isla de Pascua.

Cuenta Stotz que conoció estas embarcaciones cuando estuvo encabezando en la isla un proyecto de la Universidad Católica del Norte. Ahí, señala, “vi por vez primera esas canoas”, las que hoy son hechas de fibra de vidrio, perfeccionadas para la práctica del deporte y que poseen dos extensiones de madera que conectan a un flotador, entregando estabilidad a la embarcación, pero una copia exacta de las que hace aproximadamente mil años usaban los antiguos polinesios como medio de transporte, comunicación y vía comercial entre las islas que conforman lo que hoy se conoce como la Polinesia Francesa. Sí, hoy estas canoas que eran un medio de transporte ideal entre las islas del Pacífico Sur y fabricadas ahuecando un tronco de árbol son utilizadas para un deporte que va ganando adeptos no sólo en el mundo y en Chile, sino que también en la comuna de Coquimbo, donde justamente se está realizando el Campeonato Nacional que cuenta con al menos 80 competidores.

“Están todos los remeros que hay en este rato en Chile, lo que hará mucho más competitivo el evento, pues tenemos exponentes de Valparaíso, Quintero, Maitencillo y Santiago”, agrega Stotz.

Aunque hoy los amantes de este deporte tendrán sus ojos puestos en La Herradura, lugar escogido para el torneo, no todo ha sido fácil. Reconoce Stotz que el proceso “ha costado y que ha sido muy lento”, por lo mismo es que  se han estado realizando clínicas.
Advierte que “pensé que iba a prender más rápido, que la gente se entusiasmaría, pero no ha sido así. La Herradura tiene condiciones que no tiene ninguna otra parte en el país y donde podemos remar prácticamente todos los días debido a las buenas condiciones climáticas, así que por eso llama la atención”.
Pero de igual manera espera y confía que con el tiempo este deporte se pueda masificar no sólo en Coquimbo, en La Herradura, sino que también en otras partes de la región y que también, junto a los alumnos de la universidad, sean los niños y estudiantes de la enseñanza media, quienes se puedan subir a estas canoas, las que al roce con el agua le permite alcanzar gran velocidad.


“Siempre he planteado que este deporte, en Coquimbo, podría aparecer sin ningún problema en los mapas de medalleros a nivel sudamericano. ¿Sabes? Este deporte es prácticamente nuevo, entonces las posibilidades de poder figurar y estar entre los mejores aún es muy  latente y es la oportunidad de entrar en un deporte cuando empieza y no cuando ya los demás están en otros niveles”, indica.
No obstante, fue en su segunda visita a la Isla, esta vez en compañía de un equipo de Maitencillo para un torneo, cuando Stotz terminó por enamorarse y donde decidió traerlas a Coquimbo.


“Me llamaron la atención y averigüé acá en Chile donde había. Fui a un torneo con ellos a la Isla de Pascua y ahí terminé por entusiasmarme, así que junté plata acá en la Universidad Católica del Norte y compré unas canoas, las que llegaron en abril del año 2015. En enero de ese año vinieron ellos –el equipo de Maitencillo-  para Coquimbo, trajeron sus canoas e hicimos unas clínicas en la universidad para difundirlo por primera vez. Aquella vez hicimos el bautizo y desde entonces que estamos practicando este deporte en Coquimbo, en la universidad”.
Y de aquel instante que no han parado. Con las canoas en la orilla de la playa sólo había que comenzar a practicar. Y más se entusiasmaron los alumnos cuando un profesor de ingeniería las incluyó en algunas actividades de docencia, lo que finalmente terminó por generar un primer grupo de alumnos que se interesaron y comenzaron a remar, primero un par de horas y luego todos los días hasta que el remo se convirtió en un hábito y con los meses, en su deporte. En su pasión.


Con la experiencia de sólo uno meses, estos alumnos se la jugaron y fueron hasta Brasil –potencia en el continente- para participar en el Sudamericano y donde ganaron experiencia. No sacaron ningún lugar, pero para ellos fue un buen ensayo. Una buena prueba para lo que vendría más adelante.
Tras Brasil, el equipo ya más compenetrado, se preparó todavía más para el Sudamericano que se desarrolló en Chile, en noviembre del año pasado, en Maitencillo y donde se presentaron equipos de todo el continente. También vino un conjunto de Estados Unidos y de Tahití, pero principalmente a mostrar lo que sabían. Al final, el equipo porteño  Manu Va’a consiguió el segundo lugar en la serie B Open.
“Ellos por vez primera compitieron en Brasil y eso entusiasmó a más gente de la universidad, puesto que el equipo fue creciendo y con algunos alumnos más partieron a la localidad de Maitencillo donde sacaron por primera vez un premio, una medalla de plata y con eso de a poco el equipo fue tomando fuerza”, detalla Stotz, quien reconoce que “ahora el canotaje polinésico se está practicando en Quinteros, en Valparaíso. También en Santiago, en la Laguna Carén, pero como club formal existe sólo uno, que es el club Maitencillo”.

FORMAR UN CLUB Y SEGUIR CRECIENDO.

Lo cierto que las ganas que tiene el profesor Stotz, que llegó de la ciudad de Temuco a trabajar como profesor de Biología Marina a la Universidad Católica del Norte, son enormes, porque ahora el objetivo es la formalización de un club. Y no están tan lejos de cumplirlo, ya que hace algunas semanas se formó el Manu Va’a que ya fue inscrito en el IND (Instituto Nacional del Deporte) donde se hizo el primer trámite, pero ahora hay que hacer un segundo trámite que es confirmar, inscribir los socios formalmente y terminarlo para que el club sea jurídicamente un club reconocido. Y de ser así, felices, ya que seríamos los segundos en tener un club formalmente tras el de Maitencillo en el país”.
Y los objetivos son claros para Stotz y los alumnos, que son seguir creciendo como club y hacer grande este deporte, en una zona donde, insisten, están todas las condiciones para practicarlo. Y todos los días, sin complicaciones.


“Tenemos muy buenas condiciones climáticas, pero bueno… Llevo 30 años acá y siempre me ha llamado la atención que habiendo muy buenas condiciones para practicar deportes náuticos, no se hace. Como que al coquimbano no le llama mucho la atención y por eso ha sido lento el proceso, pero lo bueno es que poco a poco ha comenzado a prender y nuestra idea es que ojalá también sea gente no sólo de la universidad la que se entusiasme. Es que queremos contar con el apoyo de la Corporación de Deportes para comenzar en algún momento con los colegios y así poder difundir mucho más este deporte”. 

 

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

Radio elDía

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X