• Foto: Lautaro Carmona
  • Alejandro Tapia de Ovalle sufrió un serio accidente mientras descendía. Afortunadamente solo tuvo una fractura después de la caída que preocupó a todos los asistentes. Foto: Lautaro Carmona.
  • Los riders aprovecharon de mostrar algunos trucos mientras saltaban y volaban por las rampas, algo que el público agradeció enormemente. Foto: Lautaro Carmona.
  • El público llegó en masa para presenciar en vivo y en directo la competencia más adrenalínica del verano porteño. Foto: Lautaro Carmona.
Con un total de 125 riders se llevó a cabo esta nueva edición del descenso extremo, donde la adrenalina, vértigo y pasión se tomaron el puerto por completo. Un evento de categoría mundial que atrajo a gran cantidad de público que repletó las veredas coquimbanas. La fiesta del deporte dijo otra vez presente en la Cuarta Región.

Adrenalina en su máxima expresión. Así se puede catalogar lo que fue esta cuarta versión del Coquimbo Cruz Abajo, donde los competidores se tiraron a rienda suelta por las escaleras y calles de la ciudad porteña, frente a la plaza Vicuña Mackenna. 

Para los espectadores, esto era un show de primer nivel. Además de lo entretenido que es estar ahí presenciando cómo los riders dejan el miedo en la mochila y se lanzan de cabeza hacia abajo, se paraban los pelos al verlos descendiendo y también había preocupación al pensar que un mal movimiento podría ser fatal. Las emociones estaban todas ahí. Entre alegría, impresión, orgullo, nerviosismo y angustia.

Pero ellos por algo compiten en este tipo de actividades, se las saben por libro y están operados contra los nervios. Además, hay que tener cojones de acero para subirse sobre la bicicleta y saber que Coquimbo está a tus pies. Solo hay que pedalear un resto, afirmarse bien del manubrio, flectar harto las rodillas y tener los dedos bien seguros en los frenos, para ir controlando la velocidad. 

La competencia se desarrolló en una primera fase clasificatoria, donde los corredores de las categorías de intermedia, junior, elite, máster y open hicieron un primer descenso para ver los tiempos y así ordenar las posiciones para la última y definitoria largada.

Una vez que se concretó, los riders subieron al cerro y en fila india esperaron su turno. Cada 30 segundos se les bajó la bandera y empezaron esta aventura. 

El público repletó las veredas y con sus aplausos, gritos de aliento y comentarios, nutrieron este espectáculo deportivo extremo. El animador cooperaba en el ritmo de la competencia y la música de fondo le daba un elemento a una verdadera fiesta. 

La ruta consistía de varios peldaños, vacíos de 2 a 3 metros, y rampas, donde no puedes dudar, porque si lo haces, lo más probable es que termines en el suelo con alguna fractura. Hubo riders que no estuvieron exentos ante esta situación y que conquistaron la atención del público al protagonizar caídas tremendamente peligrosas. Incluso, hubo uno, Alejandro Tapia, que tuvo que ser llevado al hospital de emergencia, porque su bicicleta se desestabilizó y salió expulsado hacia adelante, rodando por varios metros y azotándose contra el asfalto, terminando con fractura.

Guillermo Hidalgo, organizador del evento, señaló “este año superó considerablemente a los años anteriores, el nivel de competencia fue de categoría.Tuvimos los mejores corredores de Chile en Coquimbo. Deporte extremo 100%, tuvimos la participación de Adolfo Almarza que es el único rider mundial que corre con dos prótesis. Queremos darles las gracias a todos los auspiciadores que hicieron posible este evento deportivo, especialmente a Indomita Inversiones, la Corporación y la Municipalidad porteña”.

Finalmente fue Matías Núñez quien se quedó con el trofeo, luego de cronometrar 1,34,40 segundos; segundo lugar Javier Gacitúa y tercer lugar Alberto Pacheco. 

 

 

 

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