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Guillermo Alday
La sanción aplicada por la ANFP implicó que ningún hincha pudiera ingresar al estadio Francisco Sánchez Rumoroso. De igual forma, la barra se organizó para alentar a su equipo. Ninguno intentó quebrantar la prohibición. De hacerlo, el castigo era mayor: la pérdida de los puntos.

Un partido atípico se vivió la noche del sábado en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso, cuando se aplicó la sanción de la ANFP de jugar sin público luego de los incidentes protagonizados por la barra local durante el pleito frente a Santiago Wanderers.

El silencio en las graderías contrastaba con los gritos de los entrenadores y de los propios jugadores, llamando al orden táctico o recriminándose por algúna jugada, siempre en compañía de un buen chilenismo. Quizás cansado de tanto grito o grosería, el árbitro Fabián Aracena pidió más silencio a la banca aurinegra, en la medianía del segundo tiempo. “Desde la mitad de la cancha, escucho todo lo que dicen”, les dijo. Los entrenadores se escogieron de hombros con la insólita petición y siguieron en la faena de aleonar a sus dirigidos. 

Desde la calle, un hincha con buenos pulmones se las arreglaba también para  romper el silencio con algún improperio, cuyo blanco preferido eran  los dirigentes de Coquimbo Unido. De vez en cuando, una gaviota cruzaba volando la cancha con su graznido para quebrar la monotonía. Y no había nada más. 

“Sin bulla, sin público, el partido se hace más fome” comentó el dirigente de Coquimbo Unido, Ricardo Sánchez, quien en el entretiempo se paseaba por los pasillos vacíos del estadio. Él, al igual que otros cinco dirigentes, vio las alternativas del encuentro desde el salón VIP. 

Tras los 90 minutos, Sánchez sentenció con una sonrisa “al final, ganamos y eso es lo más importante”. 

LA HINCHADA 

La barra de Coquino Unido no abandonó a su equipo y organizó una caravana que acompañó al bus aurinegro desde el sector deLa Herradura hasta su ingreso por calle Maratón al estadio Francisco Sánchez Rumoroso.

En plena calle, se efectuó un banderazo para dar aliento a los jugadores y al cuerpo técnico.

Un integrante de la barra –quien no quiso identificarse- comentó a El Día que “en la caravana participaron más de veinte vehículos y que en el banderazo, había casi 200 personas”. Posteriormente, los hinchas se trasladaron hasta un sitio arrendado en calle Pedro de Valdivia con Carmona, frente al ingreso sur del reducto deportivo, para continuar el apoyo a la distancia. 

Con los enfervorizados cánticos y el rítmico golpeteo al bombo, los hinchas poco y nada escuchaban del partido por la radio y sólo se enteraban de lo sucedía en la cancha a través de las redes sociales. Así, con varios minutos de desfase,se enteraron de los goles de Rodrigo Holgado y Diego Carrasco.  

“Nuestra hinchada es fiel y va con el equipo a donde éste vaya”, dice el barrista, quien adelanta que un grupo de fanáticos se prepara para viajar los más de mil kilómetros que los separan del próximo rival: San Marcos de Arica. 

LA SEGURIDAD

Marco Quintun, jefe de la empresa de seguridad contratada por Coquimbo Unido, explica que los partidos del equipo local son catalogados como clase C y como tal se provee de un total de 60 guardias. “Con motivo de la sanción, en esta oportunidad sólo se trabajó con 30 guardias, quienes prestan sus servicios durante el partido y hasta que las últimas personas abandonan el estadio, generalmente el cuerpo de árbitros, una hora después de terminado el partido aproximadamente”, detalló. 

Quintun indicó que previo al cotejo se elaboró una lista con las personas que podían ingresar al estadio, integrada por dirigentes de ambos equipos, el propio equipo de seguridad y representantes de los medios de comunicación debidamente acreditados por la ANFP.

En tanto, Enzo Mattus, jefe de seguridad del Estadio Francisco Sánchez Rumoroso, valoró la gestión de la barra ya que cumplieron con los acuerdos adoptados en una reunión previa: sólo se acompañó al equipo hasta el portón de ingreso al estadio. 

CARABINEROS: UN BALANCE POSITIVO

El mayor de Carabineros, Mayor Juan Carlos Pérez, quien estuvo a cargo de la seguridad antes, durante y después del partido, indicó que hubo un balance positivo de la jornada que concluyó sin detenidos. 

“No hubo incidentes mayores, no obstante los hinchas lanzaron bombas de ruido, acción que constituye una infracción a la Ley de Control de Violencia en los estadios”, agregó. El mayor Pérez explicó que el contingente policial del partido del sábado es el mismo que se destina a otros encuentros del equipo local. “No hacemos distinción si hay o no espectadores, nosotros tenemos que asegurar el perímetro del estadio y el bienestar de todos los ciudadanos y en especial de los vecinos de Coquimbo”, indicó. 

 

 

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