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Lautaro Carmona
El excapitán de los “Piratas” conversó de todo con El Día. Las semifinales perdidas en 2013 y 2014, la actualidad del equipo de Graff y sus recuerdos en el puerto, los cuales confiesa, no olvidará nunca.

Llegó en 2011 a Coquimbo Unido, donde se mantuvo hasta 2014, siendo uno de los jugadores más reconocidos por la parcialidad aurinegra. Su carrera continuó en Everton y Unión San Felipe hasta el 2016, cuando decidió volver a Argentina para formar parte del Sportivo Atlético Club, mientras en paralelo, realizaba sus estudios para ser director técnico, los cuales completó con éxito. Allí se retiro del fútbol y siguió su camino como ayudante y, además, se hizo cargo de la reserva. Luego, sumó un paso por Rosario Central, su club de origen, como ayudante técnico, donde logró sumar más experiencia.

Le gusta que sus equipos sean dinámicos, agresivos e intensos. En parte, un reflejo de lo que era él en el campo de juego. Es el presente de Juan Fernando Grabowski (37), quien mientras se mantiene a la espera de un nuevo desafío profesional, atendió la llamada de El Día desde su natal Rosario, donde recordó los momentos que marcaron su estadía en el puerto y la tienda aurinegra, la cual defendió por cuatro años como su capitán. 

¿Qué recuerdos tiene de sus años viviendo en Coquimbo?

“A mí siempre me ha tocado estar mucho tiempo fuera de mi ciudad y de mi país, y cuando llegué a Coquimbo, me metí mucho en el club y el objetivo de ese momento que era el ascenso. Me costaba disfrutar de otras cosas porque vivía muy metido en prepararme para los partidos, cómo estar mejor y conseguir las metas que había. Sobre el final de mis cuatro años, comencé a salir un poco más, a conocer las cosas lindas que tenía Coquimbo, sus zonas cercanas.

Es una ciudad hermosa, de puerto, con playas lindas, tranquilas, con gente que vive muy intensamente lo que es su club. Me quedó con todos los hermosos momentos que pasé con mi mujer y mi hija, que vivió sus primeros años allá y esos recuerdos no se nos van a olvidar nunca. Siempre nos sentimos como si hubiéramos estado en nuestra casa”.

Usted llegó a la institución en 2011, ¿esperaba quedarse tanto tiempo?

“Venía de jugar en la Primera División de Perú y no conocía la realidad de Chile. Diego Torrente (Entrenador) me había hablado muy bien del país, del fútbol. Uno siempre tiene esa duda, de cómo será, si me sentiré cómodo, pero realmente, después de ese año que fue de adaptación, la gente reconoció mi esfuerzo y luego pude estar casi cuatro años y hacer buenas campañas. Me hubiera gustado quedarme mucho tiempo más, hasta dejar de jugar, pero se había cumplido una etapa hasta la última semifinal que perdimos con San Luis de Quillota. Se hizo un esfuerzo importante es mantener una base de jugadores para lograr el objetivo, pero no lo pudimos conseguir”.

¿Qué les faltó para conseguir el ascenso?

“En 2013 si bien, nosotros habíamos hecho una buena clasificación quedando líder en nuestra zona, nos tocó enfrentar a la Universidad de Concepción, que era el candidato a ascender. Nos cruzamos en la semifinal. El primer partido lo jugamos de visitante, nos pusimos en ventaja y nos empataron rápido. Luego dos goles un poco desafortunados y terminó siendo bastante amplio el marcador.

La vuelta la jugamos de local y nosotros otra vez abrimos la cuenta. Me acuerdo que tuvimos una chance muy clara de ponernos dos a cero y no la pudimos concentrar. Son detalles que marcan el camino y no fueron favorables para nosotros. Con mucha tristeza nos quedamos con las ganas. Mantuvimos la base de jugadores y el campeonato siguiente logramos ganarlo, fue algo muy importante, pero no te servía para ascender directo si no era la tabla general, así que tuvimos que jugar la semifinal contra San Luis de Quillota, donde en la ida íbamos perdiendo dos a cero y descontamos dos a uno.

En la revancha hicimos un partidazo. De entrada, lo salimos a buscar. Nos pusimos uno a cero nosotros y sobre el final Juan Pablo Miño hace el segundo gol, pero lamentablemente, en una jugada de esas que marcan para qué está cada equipo, nos terminan convirtiendo en la última del partido. Fue un golpe muy duro para nosotros.

Tuvimos que definir en penales y se quedaron la clasificación. En ese momento, para mí, fue un golpe muy duro. Yo lo sentí mucho. Estaba convencido de que era el momento. Veníamos de un proceso de tres años, donde se había mantenido una base y lamentablemente no se dio. Internamente, sabía que se había cumplido un ciclo. Los dirigentes habían hecho un esfuerzo enorme, nos habían brindado todo, pero por esas cosas que tiene el fútbol nos quedamos sin nada”

¿Qué es ser capitán de Coquimbo Unido?

“Cuando me tocó llegar en 2011, Diego Torrente me eligió a mi para ser el líder de ese grupo, el capitán del equipo. Sentía una responsabilidad enorme que me encantó asumir. La tomé de muy buena manera y fue una de las cosas más lindas que me tocó vivir en mi carrera. Poder haber jugado en Coquimbo y ser capitán durante tanto tiempo no es fácil y me sentí muy identificado con el club. Fue una experiencia muy linda y muy importante para mí”.

Piratas de primera

¿Qué ha podido ver de la actualidad del equipo?

“A uno le queda ese cariño de haber vivido tantas cosas y es muy difícil de olvidar, por eso lo he seguido siempre. Este equipo que se ha formado con el técnico Patricio Graff, que le ha dado un sello, un estilo, una idea, he visto los partidos y el equipo muestra un juego interesante, con salida limpia, posesión, intensidad y es el fútbol que me gusta a mí. Me pone contento que haya logrado el ascenso, del presente que vive, muy cerca de volver a estar en una Copa Libertadores, haciendo gran campaña en Primera División, viniendo de Primera B que siempre se hace difícil al primer torneo. Como siempre me pone muy contento que este sea su presente”.

¿Cómo es su vínculo con la gente de Coquimbo? ¿mantiene contacto por Redes Sociales?

“Siempre me llegan mensajes de personas que recuerdan mi paso por el club, con mucho afecto hacia mi persona. Gente que me agrega a las Redes Sociales o me escribe cuando el equipo logra algo y quiere compartir esa felicidad. Yo lo considero como algo muy importante que te escriban cuando el equipo esté bien y uno no esté ahí es porque se dieron cuenta que yo realmente sentí pasión, ganas de haber vestido la camiseta y dejado todo. Parece que fuera uno más de ellos y eso me va a quedar grabado siempre, ese cariño e identificación que han tenido conmigo.”, afirmó.

Finalmente, para Juan Fernando Grabowski, haber jugado en Coquimbo Unido fue…

“Lo más importante que me pasó. Lo más lindo. Por lo que viví ahí, porque salí campeón, porque estuve muy cerca de ascender, y sobre todo por el cariño que me brindó la gente. No es fácil estar afuera cuando uno está lejos de su gente y sus costumbres, pero me hicieron sentir como uno más y eso no lo voy a olvidar nunca. Para mí fue la mejor experiencia que tuve en mi carrera”, remató.

 

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