• Falleció el exfutbolista Luis Carlos Robles
    Falleció el exfutbolista Luis Carlos Robles
Apodado el emperador por los hinchas granates, perdió la batalla contra el cáncer. Acompañado de su familia en su casa habitación, el central dejó de luchar. Descansa en paz.

Esta mañana se confirmó el fallecimiento del exfutbolista y funcionario de la municipalidad de La Serena, Luis Carlos Robles (45 años). Su deceso se produjo en su casa habitación en el sector de los Arrayanes, donde permanecía en compañía de su familia.

La salud de Robles se había resentido bastante en los últimos meses, luego que hace más de un año fuera operado producto de un cáncer.

Si bien Robles defendió las tricotas de La Serena y Coquimbo, fue con los granates con el que mostró mayor identificación, club al que  defendió desde 1992, proveniente de Independiente de Avellaneda. El central se transformó  en patrón de la zaga. Su entrega y profesionalismo lo hicieron rápidamente ganarse el corazón de la hinchada papayera. Se retiró en el 2002

Su familia y funcionarios de la municipalidad serenense, donde se desempeñaba como administrador al momento de detectarse su enfermedad, confirmaron que su cuerpo será trasladado a la iglesiaLourdes (Balmaceda/Huanchualí)  para el velatorio, quedando a la espera de la conformación de su funeral.

Adjuntamos la última nota que Luis Carlos Robles concedió hace un año a diario El Día.

 

La batalla del emperador

 
Luis Carlos Robles, el exfutbolista argentino de 44 años estuvo al borde de la muerte producto del cáncer. Hoy asegura estar ganando el más difícil de sus cotejos. Revela detalles de su pasado y se proyecta hacia el futuro, en donde pretende seguir ligado al servicio público, pero no en un cargo político sino como funcionario municipal.
La batalla del emperador

Fue un día que jamás olvidará. Era el cumpleaños de su señora y él caminaba por su casa feliz, tranquilo, celebrando la ocasión, pero de pronto algo falló en su cuerpo. Vino una especie de mareo acompañado de una desorientación que le hizo tambalear y perder el equilibrio. Aguantó por unos minutos, pero no pudo más y cayó al suelo, ante la mirada atónita de su familia.

Inmediatamente fue al Hospital de Coquimbo donde al cabo de unos días le hicieron una biopsia. El diagnóstico fue lapidario: Tenía dos tumores en su cabeza. Aquella revelación cambió para siempre la vida de Luis Carlos Robles, exfutbolista argentino símbolo de Club Deportes La Serena en la década del ’90.

LEVANTÁNDOSE 

Pero Robles está saliendo adelante. “Gracias a los médicos, pero fundamentalmente gracias al apoyo de mis familiares y a mis amigos”, cuenta, sentado en el living de su casa, donde nos recibe para hablar de todo, lo bueno y lo malo que le ha tocado vivir

Cuando llegamos nos esperaba con una sonrisa, la que, dice, nunca ha dejado de tener, pese a los duros momentos. Se le ve con un ánimo que asombra y pese a que aún tiene dificultades para desplazarse y lo hace con esfuerzo, no dejaba de moverse para mostrar las fotografías de su época más gloriosa o para ofrecernos una taza de café. Y es que así es Robles, atento, solidario incluso en la adversidad.

“Todavía ando medio débil, estoy en reposo porque ayer me hicieron la segunda quimioterapia, me quedan cuatro, pero vamos avanzando. Si en esto hay que pelearla, no queda de otra”, agrega, pausado, calmo

Dice estar más optimista que nunca. Claro, siente que ya pasó lo peor de su enfermedad y ahora sólo quiere mirar hacia adelante. Anhela recuperarse por completo para volver a trabajar al municipio de La Serena, en donde se desempeñaba como jefe de administración y en donde, hasta antes de que se le declarara el cáncer vivía su mejor momento laboral.

“En general ahora me siento bien. Siempre he tenido fuerza, eso me caracterizó cuando jugaba (fútbol) y toda la vida. Creo que eso me ha ayudado bastante en estos momentos, porque nunca he bajado los brazos, desde el primer día en que me diagnosticaron, ahí en algún momento uno piensa que se puede derrumbar, pero en mi caso vi a mi hija e inmediatamente me dije que tenía que luchar y que la enfermedad no me la iba a ganar. Ahora lo único que quiero es volver a trabajar y espero en un mes poder hacerlo”, afirma un optimista Luis Carlos Robles.

LA FUERZA DEL “EMPERADOR”

Ya lo había dicho él mismo y todos coinciden en aquello: Es la fuerza la principal característica de Luis Carlos Robles y fue ésta la que lo llevó a cumplir gran parte de sus metas desde debutar en primera en la primera división del campeonato argentino, ser un referente en Club Deportes La Serena, hasta haber formado una familia. “Lo más importante y lindo que tengo”, dice. 

Se pasó toda la infancia tras un balón de futbol, en las canchas de su pueblo natal Maipú de Buenos Aires en 1970. Allí destacaba entre sus amigos, más que por su técnica, por la entrega y pasión que ponía en el campo de juego. Claro Robles era de eso que quería ganarlo todo, independiente si el partido era en un humilde potrero o en un estadio profesional bajo la atenta mirada de 60 mil almas. “Yo metía con todo. Esa fue una de mis características en el futbol, en cualquier parte. Alguna vez un pirquinero me vio y me dijo que yo era capaz de echarme el equipo al hombro, como si estuviera cargando dos baldes, uno a cada lado y seguir para adelante”, asevera el exzaguero central. 

Pero hubo un minuto en que las canchas de su pueblo le quedaron chicas y tuvo que tomar una decisión. Tenía 15 años y se fue a probar al cuadro de Independiente de Avellaneda. Era 1985 y Robles comenzaba a cimentar su carrera en el profesionalismo. “A esa edad lo único que quería era jugar al futbol y sabía que para ser profesional tenía que salir de mi casa. Eso fue lo que yo hice y me fui a probar a Independiente. En ese momento el club tenía un gran semillero y era quedar era meritorio. Yo quedé en las divisiones inferiores lo que fue un gran logro para . Aprendí mucho de jugadores como Miguel Ángel Santoro el Chivo Pavoni, Vieja Reinoso, Sergio Vargas. Algunos fueron compañeros míos”, recuerda, y la sensibilidad de aquel hombre fuerte aflora de pronto. 

Y es que estaba cumpliendo su sueño, pero lo mejor estaba por venir. Tenía 18 años cuando finalmente le llegó la hora de debutar en primera, en un partido de campeonato haciendo dupla nada más y nada menos que con el excapitán de la selección paraguaya Rogelio Delgado. El cotejo era contra Platense y aunque Independiente perdió por 3-1 Robles lo guarda en su corazón. “Siempre vas a recordar tu debut, era algo importante, es como la culminación del trabajo que hiciste durante todos los años anteriores antes de llegar”, relata el exjugador.

EN LA SERENA

Todo iba bien para él en independiente hasta el ’92. Resulta que ese año un corte en el tendón de su gemelo derecho lo llevó a dejar el club que lo formó. El destino lo trajo a La Serena, donde recibió una oferta de Club Deportes que no dudó en aceptar, menos aún cuando llegó a la ciudad y dice haberse enamorado de ella. “Se parecía mucho a Maipú de Buenos Aires, la gente era cálida. Fueron muy acogedores conmigo desde el primer momento. Tanto las personas como también en el club, ahí me querían mucho, sobre todo los cadetes que iban llegando porque yo los protegía. Siempre me pareció importante cuidar y valorar a los cadetes porque consideraba que ellos son el futuro”, asegura.

Rápidamente también se ganó el cariño de la hinchada, pero no fue fácil. Claro, al principio su estilo de juego duro y práctico no gustaba del todo, pero terminó por convencer. “Lo que pasa es que en Argentina se jugaba de otra manera. Si la pelota estaba en el área había que reventarla, eso pensaba yo, pero aquí los centrales salían jugando y cuando yo la reventaba, alguna vez me pifiaron. Pero se les pasó”, cuenta Robles a quien al cabo de un tiempo en el granate, lo terminaron apodando “El Emperador”. 

En el club vivió “momentos maravillosos” y recuerda particularmente el gol que le marcó a Magallanes el ’95 cuando robó el balón en área propia, corrió hacia adelante hasta llegar al arco contrario. “Alguien me dijo una vez que ese gol hubiese quedado en la historia, pero no hay registro. De todas formas siento que me describe un poco como persona, ir siempre hacia adelante hasta lograr la meta”, reflexiona Robles quien dejó el Club el ’98, y luego de un breve paso por Coquimbo simplemente decidió retirarse, así, sin más. No hubo despedidas ni homenajes.

DESPUÉS DEL FÚTBOL

Pero había vida después del futbol y así lo entendió Luis Carlos Robles quien una vez una vez retirado decidió estudiar una carrera profesional y se tituló de constructor civil en Inacap. Fue por eso también que conoció a la mujer de su vida, la que hoy es su esposa y quien ha sido el pilar fundamental en este proceso de recuperación. 

Por años trabajó en el ámbito privado hasta que por esas cosas de la vida conoció a gente ligada al mundo político y afloró en él una vocación de servicio que siempre había estado latente, y en ese minuto encontró donde volcarla. Sobre todo cuando comenzó a laborar con el actual edil de La Serena Roberto Jacob, con quien trabajó durante su campaña rumbo al sillón edilicio y quien posteriormente lo nombró jefe de administración del municipio.

“Yo era amigo de Roberto antes de que empezara trabajar con el Partido Radical. Él me ha ayudado mucho ahora, y lo hizo también en su minuto cuando me invitó a trabajar con él (…) La pega de administración es bien jodida, pero me gusta hacerla. Siempre implica desafíos y lo fue por ejemplo el haber trasladado el pasto del Estadio La Portada hasta el Parque Coll. Yo me pasaba noches en vela pensando en la forma de hacerlo de manera más simple, porque me habían dicho que el costo era de 70 millones de pesos. Me acuerdo que un día, a las tres de la mañana se me vino la idea de convocar a todos los clubes amateur de La Serena para que colaboraran, y así fue posible. Cuando se me ocurrió desperté a mi señora para contarle. En realidad, el tema me había obsesionado un poco”, comenta Robles.

EL FUTURO

Ya han pasado 50 minutos de conversación y el pasado ha sido la tónica. Sin embargo, Luis Carlos Robles se proyecta y pretende seguir ligado a la municipalidad, haciendo lo que hace hasta ahora. Asegura no tener ningún tipo de aspiración política que no le importan los cargos.

“Hay muchas maneras de servir, y yo quiero hacerlo siendo un funcionario, un buen funcionario. No está en mis planes ser ni concejal ni ninguna otra cosa. Por ahora lo más importante para mí es recuperarme por completo y volver a ser el de siempre”, concluye El Emperador, quieto, sentado en su sillón mientras su mirada sube hacia el ventanal y parece encontrarse con el horizonte. El silencio reina por algunos minutos hasta que su voz vuelve colmarlo todo. “Voy a volver, voy a ganar esta batalla”, acota Luis Carlos Robles. 

 

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