• La foto del campeón. Emase y su gente festejan la obtención del título en Diamantes Ascenso. Como lo hicieron con mucha anticipación, aún no reciben la copa.
  • El once histórico. Formación del último campeonato del club en 1992. Arriba, segundo de izquierda a derecha, Villanueva. A su lado, Sepúlveda. Abajo, último de izquierda a derecha, Norambuena. Foto: El Día
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Rubén Araya
El elenco naranja fue dominador de principio a fin de la categoría Diamantes Ascenso y obtuvo a cuatro fechas del final su pase a la División de Honor. Del último título conseguido en 1992 aún quedan tres protagonistas, quienes, tras una larga espera, se volvieron a abrazar con la gloria.

Veinticinco años equivalen a 300 meses, 1.303 semanas y 9.125 días. Pero para tres integrantes del Club Deportivo Emase, ninguna medida es equiparable con su pasión y compromiso hacia la institución. Todo el tiempo transcurrido desde su última obtención en 1992, no hizo más que reafirmar sus convicciones. Con más años, pero con el alma fuerte y viva, Mario Sepúlveda, Mario Norambuena y Juan Villanueva, volvieron a tener una cita de gala con la historia, al inscribirse nuevamente como campeones en la Liga Comercial.

En su presente campaña en Diamantes Ascenso, consiguieron el cupo a la Primera A de la categoría Sub 60, cuatro fechas antes del final del campeonato y con una ventaja de 15 puntos sobre su más cercano perseguidor, Carrera Serena. Sin discusiones. Pero en el seno del equipo, nadie se sorprende. Este título es consecuencia del trabajo y organización demostrado sábado a sábado. En esa constancia, dicen, radica su éxito. 

CON LA MISMA  PASIÓN

Sentado en una banca y bajo un tímido techo que resguarda el quincho de la cancha UPV, Mario Norambuena observa atento el desempeño del equipo. Se inclina, levanta las manos, reclama una falta. Ya son campeones e independiente del resultado, no perderán su puesto. Eso poco y nada le importa. Él vive su partido aparte. Quien en su pasado destacara como jugador, hoy ocupa el cargo de vicepresidente. Su nueva posición en el club lo hizo descubrir una realidad poco explorada del fútbol amateur.

“La mayoría viene, juega, comparte y se va, pero pocos se atreven a ser dirigente y todo lo que ello conlleva. Hay que cumplir con los reglamentos, asistir todas las semanas a las reuniones, cuando te toca hacer los turnos en las canchas y estar preocupado de todos los detalles para mantener el club a flote. Pero todos tiramos para el mismo lado y hay un grupo bien unido”, señaló. 

Dice cumplir su rol con alegría y pasión, como lo hacía en sus años cuando se vestía de corto. Su lazo con el Emase es, a estas alturas, inquebrantable. Pertenece a la primera troupe de extrabajadores eléctricos que le dieron vida al club en 1968. Hoy le toca disfrutar. “Estoy gozando este campeonato tanto como el primero. A la altura que estamos de esta vida, con tantos años en el fútbol, es una alegría inmensa volver a ser campeón”, sostuvo. 

EL GUARDIOLA  NARANJA 

Tal como el español Josep Guardiola, campeón como jugador y técnico con el FC Barcelona, Mario Sepúlveda, ex jugador y hoy entrenador del Emase, logró volver a lo más alto, pero esta vez, desde el borde del campo de juego. Fue titular gran parte de la campaña de 1992, hoy aporta desde la parte técnica al club. 

“Hicimos un equipo competitivo y nos propusimos pelear el campeonato. Afortunadamente, todo salió como estaba presupuestado y se nos fue dando todo para tomar la punta y conseguir el objetivo”, comenzó diciendo. 

Así como el catalán lo hace en Inglaterra, Sepúlveda pone su impronta en la Liga Comercial. Dirige a ras de campo, con su gorro y lentes. Se toma la visera tras cada jugada. Pasea de un lado a otro. Instintivamente simula patear el balón en una aproximación. Vibra con la acción de sus pupilos. 

Lo más complejo de la campaña, asume, fue poner a jugadores en el banco de suplentes. Pero que, en base al objetivo común, se pudo llevar a cabo de la mejor forma. “Es difícil dejar gente afuera, pero para ser campeones hay que ganar y elegir al que esté en mejores condiciones. Tiene una cuota de complejidad liderar a esta edad un grupo de hombres, cada uno con su carácter, pero eso se maneja para que el grupo no se desintegre. Acá hay mucha disposición, eso ayuda mucho. Es mérito de ellos”, recalcó.

En su cabeza ya está lo que se viene para el 2018 en la serie de honor del fútbol Sub 60, un gran desafío al cual espera, estar a la altura. Pero de momento, se dedica a celebrar con el club de toda su vida. Desde su debut en el fútbol amateur sólo ha vestido estos colores. Doble dicha.

“Decir que este logro no significaba nada para mí es mentira. Significa gran cosa a esta edad, tengo 76 años y es una gran alegría. Yo nunca he participado en otro club, desde jugador hasta ahora como entrenador, siempre fui del Emase y esa lealtad se ve recompensada con esta satisfacción”, concluyó.

PRESIDENTE, JUGADOR E HINCHA

Con esos tres adjetivos se puede englobar lo que es Juan Villanueva dentro de la institución. Miembro fundador, ha vivido de dulce y agraz con el equipo. Cada sábado se encarga de no dejar ningún detalle al azar. Con pocos minutos en la presente temporada, pero tranquilo con la meta lograda, el estandarte naranja se muestra conforme de lo realizado.

“Es un mérito nuestro, no sólo por lo que se hace dentro de la cancha, sino también por lo que hacemos fuera de ella para que todo esto funcione. Nos gusta el fútbol y ese es el principal valor. Hacemos esto con entusiasmo para estar acá cada sábado, dejando cada uno cosas de lado por esta pasión”, relató. 

Con la parsimonia que lo caracteriza, Villanueva destaca el valor grupal dentro del club como piedra de eje.

“El grupo es muy unido, somos todos amigos. No se trata de traer gente porque son buenos para la pelota o exprofesionales, ese no es nuestro objetivo. Nosotros buscamos cultivar la amistad por intermedio de la actividad deportiva”, recalcó.

Haber logrado el ascenso a la categoría de Honor les exige seguir por la senda que transitan. Él lo sabe y no se apura. En este partido, el tiempo juega a su favor. Sus años en el fútbol lo han formado como dirigente, jugador e hincha.

“Ascender es un premio, pero a la vez una obligación que es mantenernos y tratar de superarnos. Es un desafío que debemos asumir y para ello será fundamental mantener la base de este equipo y reforzarlo de buena forma. La alegría que hemos conseguido después de 25 años es grande y no queremos que se acabe”, narró. 

DESDE EL OTRO LADO DEL MUNDO

Villanueva es padre del ex jugador de Club Deportes La Serena, Audax Italiano y actual de Al Ittihad de Arabia Saudita, Carlos “Piña” Villanueva. Dice que su hijo suele estar al tanto de lo que sucede con el club, donde cada vez que puede, va a dar una vuelta donde juegue el equipo naranja. 

“Cuando está en la zona, Carlos viene y nos respalda y alienta. La mayoría lo conoce desde niño, cuando me acompañaba a la cancha. Lo han visto crecer. Acá lo disfrutan, se toman fotos con él y comparten”, confesó.

Finalmente y al ser consultado sobre este especial título, el presidente dijo que le informó sobre la obtención. “Hablamos y le conté la situación. Se alegró y nos felicitó”, detalló, con genuino orgullo. 

 

 

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