• La imagen del histórico partido en que Coquimbo Unido rozó la gloria en Primera División ante Unión Española. Marcelo Corrales, frente al portero Jaime Bravo, sufrió instantes después una inesperada lesión, que dejó al estadio en silencio.
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El máximo scorer de la historia de Coquimbo Unido, con 56 anotaciones, finalmente se quedó a vivir en la comuna puerto y hoy sigue disfrutando de su pasión por el fútbol, en medio de sus canchas. Como un coquimbano más, analiza el presente aurinegro y destaca la convicción actual de una camiseta que lo marcó a fuego.

El vehículo avanza por avenida El Sauce en dirección hacia El Culebrón, pasando más allá de la Tenencia de Carabineros. Avanzamos y sabemos que aún falta para el destino convenido.

Llegamos hasta la verdulería El Sauce, nos internamos por un camino contiguo y luego a mano izquierda, hasta que ingresamos a la canchas sintéticas pertenecientes a uno de los artilleros de mayor recorrido en la historia del fútbol chileno: Marcelo Corrales.

Y está entre los grandes, pues se ubica en el quinto lugar de los goleadores históricos, bajo Francisco “Chamaco” Valdés, Pedro “Heidi” González, Esteban Paredes (el único en actividad), Honorino Landa y comparte esa colocación con el argentino Oscar Fabiani, ambos con 188 goles.

Además, goza con el título de máximo anotador histórico de Coquimbo Unido, con 56 dianas, lo que le permite estar en el museo aurinegro que se sitúa en las profundidades del estadio Francisco Sánchez Rumoroso.

Cifras que demuestran su trascendencia en el balompié nacional, en que además vistió las camisetas de Palestino, Universidad Católica, Deportes Temuco, Provincial Osorno, Santiago Wanderers, Unión San Felipe, Universidad de Chile, Deportes Puerto Montt, Municipal Iquique y San Antonio Unido, donde colgó los botines. Además, participó en la Copa América de Colombia 2001, defendiendo la camiseta de Chile. 

Al momento de llegar a sus canchas, inversión que surge como resultado de sus años en el fútbol, nos recibe afables. “¿Les costó llegar?”, fue su primera pregunta, y por cierto le señalamos que no hubo inconveniente.

Apenas comienza nuestra conversación, resulta inevitable conversar sobre la actualidad de Coquimbo Unido, el equipo de sus amores a la razón de los años. Por supuesto, disfruta con expectación la excelente campaña del equipo de Patricio Graff en la Primera B.

En 2010, fue la última temporada que Marcelo Corrales defendió la camiseta aurinegra. Dos años después, se retiró en San Antonio Unido.

“Este equipo está con todo. Así como nosotros llegamos a una final en 2005, creo que este Coquimbo Unido encontró la identidad, tienehombres con garra y muchas veces no jugando bien ha ganado los partidos. Creo que le quedan muchas finales pero se lo están tomando de esa forma. Me parece que se mezcla la buena mano del técnico y contar con un equipo joven. Se nota que hay buenas personas. Debe ser bonito estar en ese plantel”, recalcó el exariete, que subraya en dos ventajas que pueden ser claves para retornar a Primera División después de 11 años: depender de sí mismos en todo momento y asegurar los partidos de local.

Para Marcelo, vestir la camiseta de Coquimbo Unido, pese a la diversidad de instituciones que defendió, siempre tuvo un sabor especial. “Eso se nota en la forma en que viví los clásicos con Deportes La Serena, porque es un partido muy especial. La gente lo vive de una manera diferente, la misma que hasta el día de hoy agradece lo que uno hizo por el equipo. Me considero un coquimbano más, pese a que yo soy de Santiago. Hay dos amores que tengo en el fútbol: el equipo que me dio la oportunidad de dar mis primeros pasos, Palestino, y Coquimbo Unido, que me dio alegrías y emociones”, recalcó.

A juicio del otrora goleador, no es fácil ponerse la tricota aurinegra. “Pasaron muchos goleadores que aquí no anduvieron bien. Jugar en Coquimbo es complicado, por eso es bueno que el actual equipo se haya encontrado con la identidad de esta institución. Yo creo que si siguen tan concentrados como hasta el momento, suben en forma directa”, sentenció Corrales.

ES UNO MÁS

Marcelo nos confesó qué fue lo que lo movió a quedarse a vivir definitivamente en la ciudad puerto. “Yo jugué por una selección a los 15 años, y la primera ciudad que conocí fue Coquimbo. Vinimos al internado El Buque, que está en Guayacán, y me enamoré. En ese momento dije algún día viviré aquí. Y después de 20 años, retorné a jugar por el equipo de la ciudad”.

Quien lo convenció de tomar esta decisión fue Eduardo Corvetto, presidente de Coquimbo Unido en ese entonces. Y también Hugo Bravo, jugador pirata en esa época. “Me recomendó que me viniera a Coquimbo. Yo venía de Puerto Montt, donde había marcado 24 goles y tenía bastantes ofertas, pero me insistió en que me iba a gustar. Y es verdad, no me arrepiento, porque tengo dos hijos que nacieron en esta zona, por eso me siento un coquimbano más y no quiero regresar a Santiago. Lo llevo en la sangre, e incluso uno de mis hijos, que no le gusta el fútbol, es fanático de Coquimbo Unido y de Al Hueso Pirata”.

UNA FINAL QUE MARCÓ

En 2005, en el marco del Torneo de Apertura, los piratas llegaron a la gran final de ese torneo, en que se midieron ante Unión Española en la búsqueda por quedarse con su primer trofeo en Primera División. “Creo que hubo detalles que marcaron esa final para Unión, y que los favorecieron. Tuvimos problemas para llegar al estadio Santa Laura, no dejaban a entrar a nuestras señoras al estadio. Es cierto, no es excusa, pero el futbolista es de cábalas”.

En ese partido de ida, Los Rojos se impusieron por la cuenta mínima y la esperanza estaba puesta en el juego de vuelta, ante 10 mil espectadores que repletaron el Sánchez Rumoroso. 

Los porteños lograron ponerse en ventaja con gol a los 12’ de Héctor Robles, y cuando parecía que el segundo caía en cualquier momento, a los 42’ el “Chelo” sufre una inesperada lesión. Marcelo Corrales, el goleador pirata, fue reemplazado por Pedro González.

En el museo de imágenes que hay en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso, se destaca a Corrales como el máximo goleador histórico del club.

“Fue la misma lesión que tuve en la Copa América en Colombia cuando jugué por la Selección Chilena. Fue una pelota casi en el córner que voy a buscar y por tratar de llegar siento un tirón. La gente se quedó callada y se sintió un vacío”.

Para colmo de males, a los 43’ Unión Española llegó al empate. Excelente pase a tres dedos de Joel Reyes y Manuel Neira anotó mediante un remate violento. Esto cambió el giro del encuentro. El partido terminó 3-2 para los hispanos, que terminaron dando la vuelta olímpica en el puerto. “Estuvimos muy cerca, pero lamentablemente no se dieron las cosas”, recordó Corrales.

Marcelo va por la calle y aún recibe el cariño de los hinchas, a cada paso. “La hinchada me ha hecho dos reconocimientos, los cuales me han emocionado mucho. Eso vale muchísimo”.

Incluso, hace pocos días, en el marco de la fiesta por los 60 años de aniversario de Coquimbo Unido, que tuvo lugar en la Plaza de Armas de la comuna puerto, recibió un galvano. Justo por donde se le mire.

“Lo malo es que no he podido seguir trabajando en algo que me apasiona, que son las series menores. Tengo todos los cursos técnicos y espero volver a retomar. Estuve en Coquimbo hasta el 2016 en esta instancia, durante un año y medio y ahí se terminó mi contrato.Algún día se irá a presentar nuevamente la oportunidad y habrá que aprovecharla. Tuve posibilidad de acompañar a Jorge Cerino como interino, en calidad de ayudante en el primer equipo, pero fue algo breve”, subrayó Corrales, quien está convencido que si hay una institución de la que nunca lo llamarían es Deportes La Serena.

Tiene plena conciencia de que si deseara volver a Santiago, podría hacerlo en Palestino, pero no es su intención ni menos su deseo. Está plenamente radicado en la comuna puerto y trabajando en sus canchas. “En este momento está un poco lento el negocio, pero muchos vienen porque saben como uno trabaja y hay reconocimiento también a la experiencia que uno puede entregar para los chicos”.

La carrera de Marcelo Corrales fue extensa, no hay duda, y dejó una huella en el fútbol chileno. ¿Hay alguna fórmula para perdurar durante tanto tiempo? El exatacante entregó su receta. “Es clave como tú trabajes. Yo físicamente era extraordinario. Me cuidaba en la comida y si llegaba a salir, tomaba precauciones. Uno puede disfrutar, pero no te puedes olvidar que al día siguiente hay que trabajar. Jugar al fútbol es fácil, pero lo que cuesta es mantenerse. Yo tuve compañeros que jugaron dos o tres años y se conformaron. Yo estuve casi 20 años, y aunque no cumplí todos mis sueños, pude concretar muchos. Soy un agradecido del fútbol y fui feliz”, concluyó.

Actualmente, el otrora goleador está enfocado en sus canchas y en el trabajo formativo.

 

 

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