• Por acá el balón y al fondo Farfán lamenta no convertir, El finiquito ha sido un tema en el aurinegro en las primeras fechas, pese al 4-0 que le endosaron a Everton.
  • Pineda disputa el balón con Fuentes, en un duelo que se repitió toda la tarde.
Crédito fotografía: 
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En el conjunto aurinegro tienen claro que la molestia por el penal que permitió a los rancagüinos abrir el marcador no deben arrastrarla por mucho tiempo, ya que a la vuelta de la esquina tendrán el duelo por la quinta fecha con los cementeros, encuentro que se jugará el próximo domingo en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso.

Fue unánime en el puerto y en la crítica en general, que el error del juez Cristian Rojas marcó el trámite del encuentro que el viernes disputaron los elencos de O’Higgins de Rancagua y Coquimbo Unido. Resultó determinante el penal que sancionó a los 68’ minutos contra el aurinegro, ya que no fue falta, ante la aparente caída del jugador celeste, toda vez que permitió a los dueños de casa, una vez que el volante Maximiliano Salas cobrara por gol esa acción, manejar el juego, traspasando una presión que hasta ese minuto los piratas no habían advertido.

Si bien es cierto que en la segunda fracción ya el trámite del juego se había equiparado, ante el desequilibrio total que mostraron los dirigidos de Patricio Graff en la primera fracción, maniatando a los locales, fue un castigo demasiado duro cobrar esa pena máxima, ya que el zaguero de los piratas, Diego Oyarzún, no tuvo la intención de pasar a llevar al “Tucu” Sepúlveda, quien con su aparatosa caída, llevó al error al juez.

 

Una buena sensación

Lo que vino después, el golazo de Ribery Muñoz, quien explicó que “le dije a algunos compañeros que había que pegarle de lejos.  (Matías) Cano juega muy adelantado, casi de líbero”, resultó cruel desde la mirada de los aurinegros, porque fue un bombazo que terminó por extinguir la resistencia. La resignación se hizo notar antes que el propio Rojas pitara el final en medio de los reclamos y lamentos que suelen reiterarse tras un partido de fútbol.

Cumplidas las primeras cuatro jornadas de la temporada regular, en la estadística queda la victoria sobre Everton, la paridad de visitante  ante Curicó y las caídas con la Universidad  Católica y los rancagüinos, aunque en el ambiente reina una sensación diferente, que me parece también la manifiestan los jugadores del Barbón.

4 puntos acumula Coquimbo Unido en la tabla de colocaciones.

Si fuese por juego, quizás si los hombres de Graff estarían a la par de los líderes de la competencia, aunque en este aprendizaje y adaptabilidad de la categoría grande hay cosas que todavía se pueden mejorar y perfeccionar, aunque el equipo ya adquirió el ritmo de la competencia, mostrando una intensidad poco común en el fútbol chileno y que hace poner las miradas en el equipo de la Región de Coquimbo.

 

El gol

La definición fue la carencia en el duelo con los cruzados  de la UC y el viernes se hizo notar  en las ocasiones desperdiciadas ante Miguel Pinto en el estadio el Teniente de Rancagua y que tuvieron como protagonistas a Sebastián Benítez y el ariete Rubén Farfán. Situaciones claves en este análisis, ya que poco se puede criticar o discrepar de la estructura futbolística como de la elaboración del juego, aunque cuando han quedado en desventaja, han sentido los goles, como les ocurrió en ambas derrotas. En esta oportunidad quedaba poco tiempo para reaccionar, más cuando las variantes no dieron  resultado y el cansancio se hizo notar tras la intensidad de la primera fracción.

 

No fue penal

El zaguero Diego Oyarzún, protagonista de la acción más polémica del compromiso,  explicó que jamás existió el penal y que fue  un castigo extremo por lo que estaba ocurriendo en el terreno de juego, “es ridículo lo que nos cobraron, así es muy difícil avanzar”, precisó el defensor,  que cumplió un gran trabajo.

¡Cómo va a ser penal!, ¡Cómo va a ser penal!, se quejaba desde la banda el deté Graff cuando Rojas decretó la pena desde los doce pasos.

Ya más frío en vestuarios, el jefe técnico de los aurinegros lamentó que ese cobro haya condicionado el juego de un partido que hasta ese compromiso no les era desfavorable, aunque es poco lo que pueden hacer salvo elevar alguna queja por lo ocurrido.

Coincidió en que la proximidad del segundo gol fue un golpe para la confianza del equipo, aunque son aspectos que tendrán que trabajar en la semana pensando en el próximo encuentro del próximo domingo ante Unión La Calera.

Y si bien en el segundo gol  se puede asignar una cuota de responsabilidad al portero Cano, Graff volvió a ratificar que “no tiene ninguna responsabilidad, nuestro juego parte de sus pies”, coincidió. 0801i

 

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