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Conmebol
En Venezuela, el cuadro Pirata venció por 2-0 a Estudiantes de Mérida (5-0 en el global) y se metió en los octavos de final de la Copa Sudamericana donde lo espera el peruano Sport Huancayo.

En la húmeda ciudad de Mérida, en la parte de los Andes venezolanos, la escuadra de Coquimbo Unido que dirige Juan José Ribera, escribió una de las historias más hermosas en la vida futbolística del club al vencer al cuadro local de Estudiantes por 2-0 (5-0 en el acumulado) que le permitió avanzar a los octavos de final de la Copa Sudamericana. De esta manera no sólo lograron su primer triunfo en calidad de forastero en una cita internacional (antes habían competido en la Copa Libertadores del año 1992), sino que lograron convertir sus primeros tantos de visitante, los que llegaron en los pies de sus atacantes Joe Abrigo y Lautaro Palacios.

En la primera fase de la actual edición, los aurinegros también se enfrentaron con un elenco venezolano, el Aragua al que vencieron por 3-0 en suelo chileno, cayendo en la vuelta por 0-1, caída que no incidió mayormente en su avance.

El primer tanto

Amparados en el 3-0 del compromiso de ida disputado en el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso, los hombres de Juan José Ribera entregaron la iniciativa al cuadro local que quiso descontar la diferencia realizando una presión alta, impidiendo que los hombres aurinegros se acomodaran al pesado césped del Estadio Metropolitana. Un par de aproximaciones hacia el portero Matías Cano, dejaron claro que la tendencia de los primeros minutos sería de sufrimiento donde no se permitiría el error o un gol que agrandara la esperanza del conjunto académico.

Sin embargo, esa presión comenzó  rápidamente a desvanecerse, ya que en la primera oportunidad que los atacantes porteños se aproximaron hacia el arco de Araque, pudieron celebrar. Fue el zurdo Joe  Abrigo, quien con una potente volea en el área, tras un débil rechazo que había dejado el portero, inauguró las cifras, derrumbando el castillo de ilusiones con el que entró a la cancha el equipo de Martín Brignani.

Con eso fue suficiente. La actitud corporal de los venezolanos se vino al suelo. Para conseguir avanzar ya no necesitaban tres goles o los penales, de manera inmediata se veían obligados a convertir cinco tantos.

De ahí el partido se manejó bajo los términos de la escuadra chilena que se mostró maduro y muy seguro. Incluso, Ribera no varió respecto de la plantilla que el domingo enfrento a la Unión Española, ya que el objetivo fue facturar cada vez que pudieran frente a la débil defensa adversaria.

Estudiantes de Mérida se vino abajo y si bien pudo conseguir anotar en una o dos oportunidad, primero su atacante José Rivas falló en la boca del arco o bien el portero Cano estuvo solvente para enviar al córner un lanzamiento de distancia de Daniel Linares, esos arrestos asomaron por ciertos descuidos de los porteños.

Tranquilidad

Se fueron al descanso con el cuadro visitante dominando la llave, con la tranquilidad de la cuenta de goles y un equipo local que no encontraba la llave para abrir a un rival que se fue afianzando y que en el segundo tiempo regaló su mejor expresión.

Además, las movidas a Ribera le dieron resultado. Protegido por la tremenda ventaja en las cifras, nuevamente dispuso el ingreso del argentino Lautaro Palacios, último de sus refuerzos, en reemplazo de Rubén Farfán, que se pensó no sería de la partida por un problema muscular y el trasandino vivió algo muy parecido a su noche inolvidable del debut cuando apenas ingresó, anotó. Esta vez llevaba diez minutos en el campo de juego  y si bien no participaba mucho en el juego, aprovechó un rebote tras un disparo de la figura de la noche, Joe Abrigo para anotar el segundo tanto de la noche, el segundo desde que viste la tricota porteña, gol que comenzó a preparar el carnaval de los piratas en todo el mundo.

A esas alturas se desató la fiesta del aurinegro en el Metropolitano. Mérida se rindió, bajó los brazos, sintió que el rival era un gigante invencible y de esto se valió el once de Ribera que se desplegó y buscó ampliar las cifras con un remate de John Salas, otro de los puntos altos de la noche y del propio Palacios.

El pitazo final del ecuatoriano Quiroz fue para coronar una noche mágica del Pirata en la arena internacional, superando una nueva instancia en la Sudamericana que le ha permitido avanzar a la ronda de los 16 mejores, dándose cita con el cuadro peruano de Sport Huancayo que un día antes había sacado de competencia al Liverpool de Uruguay y con el que se enfrentará a fines de mes en el puerto y luego de visitante.

Abrigo, la figura

La transmisión de la Conmebol eligió al zurdo del cuadro aurinegro como la figura de la cancha. El  10 de los Piratas no sólo participó en los dos tantos del equipo Pirata, sino que también provocó la expulsión de José Marrufo en la segunda fracción.

Entrevistado por el ente rector del fútbol sudamericano, Abrigo precisó que tenían claro que los primeros minutos serían claves en el compromiso, “sería una revancha compleja y que al comienzo pasaríamos más cerca de nuestra área, aunque debíamos estar atentos a la contra que es nuestro fuerte y saber aprovechar las oportunidades. Marcamos en la primera que tuvimos muy temprano y eso marcó el partido”.

 

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