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Este es un joven ovallino que pese a la discapacidad, tiene metas que poco a poco se empiezan a hacer realidad. Tiene la particularidad de que en los últimos cuatro años fue campeón nacional, y a pesar de ser juvenil representa a Chile en circuito mundial de adultos

Su nombre completo es Claudio Benjamín Bahamondes Vega, y desde que conoció  el  tenis de mesa hace cuatro años, le cambió la vida. No ha dejado de jugar,  siempre junto a su técnico  Ricardo Ibacache, quien desde que lo vio, comprendió que tras este joven, que carece de una de sus piernas, hay un entusiasmo y una técnica especial para llevar adelante su estrategia. Y una personalidad sinigual.

“Me gustó su forma de jugar y la manera de enfrentar el tenis de mesa a pesar de su discapacidad. Desde ese entonces dejó de priorizar otros deportes que le gustaban, entre ellos el futbol, y de ahí en adelante su carrera como deportista no ha parado”, señaló su profesor, quien está convenido que el tenis de mesa paralímpico es el sinónimo de oportunidades para Claudio, que gracias a este deporte ha podido viajar a distintos lugares del mundo, siempre con optimismo, humildad y sencillez.

Pero más allá de estas consideraciones, Bahamandes es un adolescente como cualquier otro, lleno de ilusiones. Tiene 16 años y cursa el Tercer Año Medio en el Liceo de Artes Eliseo Videla Jorquera de Ovalle, y aunque aún le falta para terminar su ciclo escolar durante 2019, espera que las cosas giren a su favor. Por lo pronto, ya presentó la solicitud para ingresar y radicarse en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Santiago.

El propio deportista está convencido de que todo es posible y espera que esa postulación tenga los frutos esperados. “Mi esperanza es dedicarme a entrenar y estudiar de manera libre, para terminar mi enseñanza media. Posteriormente, mis deseos a futuro son estudiar Kinesiología o Tecnología Médica y trabajar en la Teletón”, destacó Claudio.

Asegura que de esta forma “puedo ayudar a niños como yo a seguir adelante,  y paralelamente poder preseguir mi carrera de deportista en el alto rendimiento. De esta forma, me sentiré realizado”, sostuvo.

SU CRECIMIENTO COMPETITIVO

En lo deportivo, Claudio es seleccionado chileno paralímpico, categoría juvenil clase siete, con buenos resultados recientes.

Cabe destacar que viene llegando desde una fecha del Circuito Mundial  Adulto, realizado en Buenos Aires, Argentina, donde alcanzaron el tercer lugar como equipo. Además, cabe señalar que anteriormente  participó en el campeonatos sudamericanos y panamericanos  de la especialidad.

Los números de Claudio Bahamondes son muy auspiciosos, ya que es el número cinco en los Juegos Deportivos Nacionales y en su clase (siete) está segundo en el ranking nacional. Además, es cuarto en la categoría Juvenil paralímpica, y sin problemas se ha atrevido a incursionar en la categoría Adulto, toda una proeza en el ámbito deportivo nacional.  “No tengo problemas en hacerlo, creo que uno debe ponerse metas más altas y así uno se va colocando a prueba. Eso es en el deporte, también debe suceder en la vida”, consignó.

En lo personal es alegre y en su círculo de amigos, casi todos relacionados con el tenis de mesa, se muestra conversador y “chacotero”. Es si, se pone serio cuando se trata agradecer a Renán Álvarez, de Teletón,  por invitarlo a formar parte del equipo regional paralímpico en los inicios de su práctica deportiva y también el respaldo permanente de su entrenador Ricardo Ibacache.

En el intertanto, su vida transcurre en forma bastante normal. Vive con sus padres y su familia, a la cual quiere y respeta, pues comprende todo el apoyo que ha recibido de parte de ellos. 

“Mi familia es mi pilar fundamental, es mi gran soporte que me acompaña a los campeonatos nacionales y siempre ha estado a mi lado”, destaca el deportista, que espera poder seguir regalandoles satisfacciones. Y no sólo a ellos, también a su querido Ovalle y a la Región de Coquimbo. Tiene todas las condiciones. 

NO SE PONE LÍMITES 

Su presencia en el torneo selectivo “convencional”, no en el paralímpico, es de su propia iniciativa. De hecho, su condición de seleccionado nacional paralímpico le permite ingresar al equipo regional sin mayores trámites, pero para él  es  una manera de aumentar su carga de entrenamiento, a pesar que él jugó en esta modalidad,  por espacio de dos años, llegando a ser campeón comunal. En efecto, no lo olvida y se enfrenta a todos sus rivales, de una manera sencilla,  con humildad y lleno de optimismo por la vida. Es la actitud de este tremendo deportista limarino.

 

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