El peleador especialista en boxeo, artes marciales mixtas y kickboxing, había logrado imponerse en esta última disciplina en su última pelea en el pasado mes de julio, pero tuvo que esperar hasta el pasado fin de semana para tener el título en sus manos.

El joven luchador serenense, Camilo Gallegos, viajó a Santiago para recibir su cinturón, tras coronarse campeón de la categoría 90 kilos de la Asociación Nacional de la World Association of Kickboxing Organization (WAKO) Chile. Gallegos consiguió el título en el pasado mes de julio, sin embargo, tuvo que esperar las finales de las otras categorías para recibir oficialmente el cinturón que lo corona como el mejor kickboxer de todo el país. Ya con la presea en sus manos, no oculta los sentimientos que en él despierta su logro, "estoy feliz y orgulloso de mí mismo, por haber conseguido este triunfo que nunca pensé que iba a lograr. Estoy agradecido de mi familia, mis amigos y todos aquellos que me han apoyado en este camino, especialmente a los entrenadores Manuel y Andes, quienes siempre han hecho lo mejor para sacar mi máximo potencial como deportista".

“El Tanque” fue acompañado por los luchadores del Centro de Combate y Lucha (CCL) Club Pingüino Sebastián Collao, Sebastián Guerrero, Joaquín Gutiérrez y Erick Bouy, quienes participaron exitosamente en el campeonato de artes marciales mixtas (MMA), kickboxing y boxeo “Mano a Mano Antifascistas 4: Contra el Racismo y la Xenofobia”, donde todos ganaron sus respectivos combates. A este  evento deportivo no solamente asistieron peleadores nacionales, sino que también de Ecuador y Perú.

MANO A MANO CON “EL TANQUE”. Diario El Día se entrevistó con Camilo Gallegos cuando recién había salido campeón de la World Association of Kickboxing Organizations (WAKO) Chile, ocasión en la cual destacó que su apodo viene desde sus días de escolar, cuando ganó ese sobrenombre “debido a mi fuerte tren inferior”. Este deportista serenense de 20 años, entrena desde el 2010, iniciándose en el karate y ha hecho valer su apodo durante los seis años que lleva de carrera, años en los que también ha incursionado en otras disciplinas como las Artes Marciales Mixtas (MMA) y el boxeo. En este duro camino, que ha tenido de dulce y agraz, ha sido campeón de MMA en el Chilean Fighter Andino (CFA) y campeón regional de boxeo. Es de terrible mano diestra y compite actualmente en la categoría de hasta 91 kilos. Estos logros, eso sí, no lo han desviado de sus estudios, ya que actualmente cursa Técnico en Construcción en el instituto AIEP Andrés Bello La Serena.

UN DIFÍCIL COMIENZO.  -¿Cómo nació tu interés por las Artes Marciales?

“De chico me atrajeron, ya que me gustaba ver películas de Jean Claude Van Damme, Bruce Lee y Sylvester Stallone, siendo Rocky una de las que más me marcó. Así que cuando se dio la oportunidad, me inicié en las artes marciales, específicamente en el karate. Aunque de niño también practiqué otros deportes, como fútbol, pimpón, natación. Siempre fui deportista”.

-¿Cómo fueron tus primeros años de carrera?

“Fueron difíciles porque mis padres siempre han sido estrictos y no me dejaban dedicarme de lleno a competir. Siempre tenía problemas para viajar, no querían que descuidara los estudios. El profesor Andes era el que intervenía ahí para que me dejaran ir a los torneos. También tenía problemas en los establecimientos educacionales porque no me dejaban faltar a clases cuando había competencias. A eso súmale el costo de los pasajes. Aun así, salíamos adelante”.

-¿Cuál ha sido el mejor momento de tu carrera?

“Cuando voy a los campeonatos y he ganado, esos son mis momentos felices. Cuando pierdo igual, aunque me apene no ganar. Lo que me gusta es viajar y estar arriba del ring, del octágono, del tatami. Donde me toque competir soy feliz”.

-¿Y tu momento más difícil?

“Más que situaciones puntuales, son circunstancias, especialmente de tiempo, porque hay otras prioridades y el tiempo no es mucho. En mi caso, son mis estudios. Este deporte te exige mucho físicamente, siempre tienes que estar en la mejor condición posible. Hay que cuidarse de cualquier descuido o lesión, porque pasan mucho la cuenta. Lo otro es que es difícil congeniar con la familia, porque como te dije, no hay mucho tiempo. Una situación complicada que me pasó fue una vez que viajé a Santiago a pelear en un torneo de karate y por culpa de la mala organización, se atrasó y perdimos el bus de regreso. Quedamos botados con mi ex profesor y no podíamos venirnos porque sólo andaba con $4.000 y no me alcanzaba para el pasaje. Más encima fue la noche más helada de ese año y nosotros no teníamos dónde ir. Yo tenía 15 años y no sabía moverme allá. Recuerdo que con mis ex compañeros subimos a un bus, preguntamos y el chofer amablemente nos dijo que nos cobraba lo que teníamos. Así me pude devolver a La Serena”.

-¿Tienes alguna anécdota arriba del ring?

“Sí, fue en Ovalle, en una revancha que disputé contra el mejor pugilista de allá, Jimmy Vásquez, la cual perdí por decisión discutida. Cuando nos enfrentamos por segunda vez y estaba en combate, me acuerdo de todas las cosas que me gritaban. Era entendible, estaba de visita. La que más recuerdo es que alguien gritó que me pegaran porque “tenía cara de niña” y en medio de la pelea me puse a reír. El público me siguió dando, lo disfrutó harto. Finalmente, gané esa pelea, fue muy duro, contra el vicecampeón de Chile. Otra que recuerdo fue en mi última pelea de kickboxing. Tuvimos un descanso, no recuerdo si en el segundo o en el tercer round, el “profe” me dijo “dale no más, que están buenas las orugas”. Me decía así porque yo pateo fuerte. Esas bromas son buenas, relajan el ambiente y prenden a la gente, se ríen, se emocionan”.

-¿Cuál sido tu pelea más complicada?

“No fue una pelea, sino un sparring que hice contra el campeón mundial de kickboxing, Iván Galaz. Golpeaba con mucha fuerza, parecía que sus manos fueran de piedra. Nunca en mi vida alguien me había pegado tan fuerte. Fueron los tres rounds más largos de mi vida. Entendí por qué le dicen El Terrible”.

-¿Cuál de todas las disciplinas que practicas te ha dado más satisfacción?

“Me gusta el kickboxing. Es en la que mejor me manejo, ya que mis piernas son fuertes. Con el profe Andes mejoré mi boxeo, así pude balancearme y entrar al kickboxing”.

-¿Qué sentiste la primera vez que subiste a combatir?

“La primera vez me sentía muy nervioso y ansioso. Tenía muchos nervios de pararme frente a tanta gente. Aunque ahora también siento lo mismo, me controlo más y me enfoco en que es lo que haré en mi pelea. Porque al principio de mi carrera, al sentir tanto nerviosismo, no me concentraba bien en lo que debía hacer y terminaba dando muchas concesiones a mis rivales”.

 

LA PREVIA  AL  GRAN DÍA. -¿Cómo es la preparación antes de un combate?

“Semanas anteriores al combate le damos más duro a los entrenamientos en cuanto a sparring y saco, para afinar aspectos técnicos y tener harta resistencia cardiovascular, sin descuidar potencia y fuerza. También me preocupo de la ingesta de alimentos, de comer liviano y lo más molido posible para sentirme más liviano en combate. Harta fruta y verdura, siempre preocupado de la ingesta proteica. Evitar la chatarra y el trasnoche. Cuando me ofrecen salir a comer en esos últimos días, aunque sea un completo, debo decir que no”.

-¿Qué cuidados se necesitan para practicar este deporte?

“Tratar de no tener vicios, mantener ciertos parámetros y un buen orden alimentario. De repente me doy un gusto, pero es lo menos posible”.

-¿Cómo es tu sistema de entrenamiento?

“Se divide en calentamiento y desarrollo de habilidades físicas. Hago pesas tres veces a la semana para sacar fuerza y potencia. También hago sparring y resistencia cardiovascular en las clases, para ayudar a los nuevos”.

-¿Qué opinas del corte de peso?

“Para mí es un proceso muy difícil, soy bueno para comer. Es un sufrimiento quedar deshidratado y sin ingesta energética. Generalmente provocan dolores de cabeza, ansiedad, anemia y debilidad. Los efectos dependen de cuán pasado está uno del peso de la categoría. Yo hago el corte la desde las nueve de la noche anterior al combate. Por ahora, lo he resistido bien, pero cuando entro a la pelea siento sus consecuencias: me siento como desgastado al entrar a ring. Opino que si vas a bajar un par de kilos está bien, mientras no signifique un desmedro como deportes. La baja brusca es muy peligrosa, sobretodo si no es natural. Hay luchadores que toman diuréticos para deshidratarse y así dar el peso. Hay que tomar en cuenta que la ropa también pesa, gramos, mínimos, pero que muchas veces son decisivos. El peso debe ser igual al que cierra la categoría. Si no lo logras no evita que puedas luchar, sólo te multan. Sin embargo, lo más grave es que entras con desventaja a pelear porque el rival irá con menos peso y será  más ágil que tú”.

-¿Cuántas lesiones has tenido?, ¿cuál ha sido la más grave?

“Varias, pero han sido muy pequeñas, la mayoría entrenando. La peor fue en Los Andes, en el CFA, tuve un luxoesguince en uno de mis codos en un combate, por resistir una llave. Al principio no la sentí, pero cuando se me enfrió la pasé mal. Me dieron dos meses de reposo, yo no aguanté e hice uno nomás. Incluso así pude recuperarme bien gracias al trabajo de los kinesiólogos Felipe Alarcón y André Alarcón, el masoteraputa deportivo David Alarcón, del IP Chile sede La Serena, y el cirujano John Escudero”.

-¿Qué opinas de tu club y de tu equipo de entrenamiento?

“Es un buen equipo, una familia, somos bien unidos. Se ve el compañerismo entre alumnos y el profesor. El club da facilidades a las personas y se ajusta a sus necesidades para que todos puedan practicar actividad física. Eso se ve en los horarios, por ejemplo, hay clases en la noche para quienes trabajan. También hay vida social, se hacen actividades para unir al grupo. El club acepta a todo tipo de personas y edades, no hay presiones para competir, puesto que un alto porcentaje de quienes practican aquí lo hacen por un tema de salud física. A todos se les da el mismo trato y participan de igual forma. Pienso que la principal fortaleza del club es que somos constantes, perseverantes, nos apoyamos mucho y estamos pendientes de las lesiones de todos sus miembros”.

 

SUPERANDO ESTEREOTIPOS. - ¿Has sido prejuiciado por practicar este deporte?

“Sí, mucho. En el colegio me molestaban harto cuando se enteraron, porque yo nunca les conté a mis compañeros que hacía artes marciales. Siempre me retaban a pelear, me decían “oye, pégame, no seas cobarde”. Sentía que cuestionaban mi entrenamiento. Yo trataba de aguantarme, de repente me sacaban de quicio, pero debía contenerme y no echar a perder todo mi sacrificio”.

-¿Existen ideas preconcebidas contra los deportes de contacto en general?

“Sí, piensan que somos violentos, que vamos a terminar tontos de tantos golpes. Eso a mí siempre me lo han dicho, sobre todo mi familia, que voy a terminar tonto, con parkinson como Muhammed Alí, con problemas cerebrales o feo de tanto recibir golpes en la cara”.

-¿Cómo ves la situación actual de estos deportes en la Región?

“Ha ido avanzando, ha mejorado en estos últimos años. Hay más interés en practicar estas disciplinas. Lo veo en que hoy existen más escuelas de artes marciales de todo tipo: muay thai, boxeo chino, taekwondo, kung fu. Recuerdo que una vez fuimos a un seminario de Pablo Villaseca, el famoso luchador chileno que pelea en Estados Unidos, y estaba lleno. Me llamó la atención, no pensaba que había tantas escuelas. Aun así falta avanzar más en el tema de competición: que hayan más campeonatos y difusión en los medios de comunicación, para que otros clubes se den a conocer con torneos y encuentros con más escuelas, así como nosotros hemos tratado de hacerlo”.

Finalmente, ¿cuáles son tus próximos desafíos profesionales?

“El próximo mes tengo planificada una exhibición acá en La Serena, con motivo de la inauguración del ring del CCL en el Club Pingüino. Incluso he pensado ir a presentarme al casting del The Ultimate Fighter (TUF) Latinoamérica para internacionalizar mi carrera, pero para eso debo tener tres peleas profesionales ganadas  y que estén registradas audiovisualmente. En marzo de este año hubo una audición en Buenos Aires pero por esa razón, no me pude presentar. Quizá aún no es el momento pero vamos para allá”.

 

 

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