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El Día
Para María Fernanda, el año pasado estuvo lleno de logros gracias a su nivel competitivo demostrado en cada uno de sus entrenamientos y en las competencias en que participó. El profesionalismo de la atleta regional se vio reflejado sobremanera en el último mes del año 2017, cuando fue reconocida como la Mejor Deportista del 2017 por obtener la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Halterofilia disputado en Estados Unidos.

María Fernanda Valdés Paris, también conocida como Feña, tiene 25 años y es oriunda de Coquimbo. Ha competido en innumerables competencias internacionales y casi ya ni sabe dónde guardar tantos trofeos. Actualmente vive en la comuna de San Joaquín, Santiago, debido a que encontró en la Región Metropolitana las herramientas que le serían más útiles para elevar su nivel competitivo  y destacar, como lo ha hecho, en el mundo entero por su profesionalismo y simpatía. 

Sin embargo, comenta que sus inicios en la halterofilia se dieron casi por casualidad, ya que en realidad era un deporte que nunca le llamó la atención.

SUS INICIOS EN LA DISCIPLINA

María Fernanda llegó al levantamiento de pesas cuando cursaba octavo básico en el Colegio Sagrados de Corazones de La Serena, cuando  apenas tenía 14 años. Su padre le había dicho que estaba muy “gordita”, por lo que la metió a un gimnasio donde también hacían levantamiento de pesas. Es en esta instancia cuando el entrenador del establecimiento deportivo la invitó a probar levantar algunos pesos y se dio cuenta de que la Feña tenía cualidades para la disciplina, por lo que le comenzó a enseñar técnicas que hasta el día de hoy aplica.

La atleta recuerda “que al principio no me gustaba casi nada, pero después le fui agarrando el gusto ya que me fui proponiendo metas y las fui cumpliendo”. De ahí en adelante, nunca se despegó del deporte. 

Podría pensarse que de la forma como llegó Fernanda a la halterofilia fue más por presión que por vocación, pero ella recuerda que “nunca fue obligación ni tampoco me sentí enamorada del levantamiento de pesas inmediatamente, sino que sabía que me servía practicar este deporte porque implica mucho más que sólo levantar pesas (…) Hay que hacer gimnasia, correr, saltar, uno hace veinte mil disciplinas a la vez, y tenía que hacer más deporte en esos tiempos”.

María Fernanda llegó al levantamiento
de pesas cuando cursaba octavo básico
en el Colegio Sagrados de Corazones
de La Serena, y tenía 14 años.

 

SELECCIÓN NACIONAL VS. COLEGIO

Cuando cumplió 17 años  recibió la invitación para competir por primera vez por la selección chilena y después nunca dejaron de hacerlo, pues sabían los seleccionadores con qué tipo de persona estaban tratando, con alguien carismática, de buenos valores y, por supuesto, alguien sumamente profesional y disciplinada.

Sin embargo, sus inicios para representar al país no estuvieron exentos de barreras, pues al principio sus padres no le daban permiso por las clases del colegio que significaba perder y esto les complicaba como a cualquier madre o padre que quisiera que su hijo o hija termine de forma exitosa la enseñanza escolar. A pesar de este impedimento inicial, con el tiempo comenzaron a ser más permisivos y además, le dieron la oportunidad en el colegio de salir y volver las veces que necesitara al establecimiento, todo gracias a un par de competencias internacionales en las que pudo participar donde le fue bastante bien. 

Pero después de la incesante lucha que la Feña tuvo con sus padres para poder competir en temporada escolar, tanto profesores como compañeros de curso le enviaban las materias para que pudiera dar las pruebas y aprobar los ramos respectivos. 

María Fernanda recapitula esa época cuando efectivamente sí perdió bastantes clases, pero que sus compañeros de curso nunca se sintieron envidiosos de sus permisos especiales, sino todo lo contrario, ya que la apoyaban en sus competiciones y la ayudaban con las materias que perdía cuando se dedicaba al deporte. 

Finalmente, pudo demostrar que compatibilizar el deporte con los estudios es posible ya que terminó el colegio sin mayores dificultades. 

Fernanda recuerda que al principio casi no le gustaba nada la halterofilia, pero que después le fue agarrando el gusto ya que se fue proponiendo metas y las fue cumpliendo. De ahí en adelante, nunca se despegó del deporte. 

APEGADA PERO A LA VEZ DISTANTE

Para Fernanda, su familia y su pololo son muy importantes y lleva una excelente relación con sus padres y con sus tres hermanos, siendo la unión entre ellos un factor preponderante. Sin embargo, cuenta que este sentimiento hacia ellos se traduce en desconcentración cuando están presentes en las competencias a las que acude, por lo que prefiere que nadie la acompañe. 

SIN DESCUIDAR AMISTADES

Para Fernanda, que se dedica profesionalmente a la halterofilia, recalca que independientemente de ser deportista nunca ha dejado de tener vida social y mantiene una muy buena relación con sus amigos. Sin embargo, admite que su vida fuera de los entrenamientos es mucho más restringida que la del resto de las personas de su edad. “Pero por suerte nunca me gustó tomar ni fumar así que no ha sido un problema mayor”. 

Siempre se da el tiempo para compartir con deportistas de la comuna.
Además de forma anónima aporta a la fiesta de navidad de algún
grupo de escasos recursos

 

COMER, DORMIR Y ENTRENAR

Sin pensarlo dos veces, comenta con suma seguridad y a la vez entre risas, que una de las cosas que más le gusta hacer es dormir. Señala que si no duerme las ocho horas mínimas en la noche, al día siguiente anda de mal genio y no le resultan las cosas. Sin embargo, esto no termina aquí ya que todos los días después de almuerzo duerme una siesta de por lo menos una hora. 

Manifiesta que su rutina se basa entre dormir y entrenar. “Me levanto temprano y voy a entrenar, después de entrenar almuerzo y duermo lo que más pueda antes de salir nuevamente a los entrenamientos. Después de eso, me alimento  y sigo durmiendo”, dice soltando más de una risa.  

SU FAN NÚMERO UNO

Para la mala noticia de sus seguidores, la Feña lleva ocho años pololeando con alguien que la ha apoyado en las buenas y en las malas, en las distancias cortas y largas. Siempre ha estado con ellos en todas sus competencias, ya sea presencialmente o desde lo más profundo de su corazón. Y es que además de su novio, es su fan número uno y su nombre prefiere mantenerlo en reserva por motivos personales.

La Feña lleva 8 años de relación con alguien que la ha apoyado desde los inicios en su carrera como deportista.

 

RECORRIDO INTERNACIONAL      

Su primera competencia internacional fue en los Juegos Panamericanos Sub 15 disputados en México el año 2008  donde Fernanda, de tan sólo 14 años, pudo obtener el premio máximo en su categoría por campeonar en la disciplina. Ganar esta competencia lo tomó como un desafío de querer seguir perfeccionándose y superar sus propias metas. Además recuerda que cuando llegó del país centroamericano estaba muy emocionada, pues sus familiares y amigos la estaban esperando con mucho orgullo y entusiasmo.

Al siguiente año, le tocó competir en los Juegos Panamericanos Sub 17 disputados en Ecuador, donde también se coronó con la máxima presea, ganándole a mujeres que llevaban mucho más tiempo que ella en la disciplina y que aparte de que tenían más edad, tenían más experiencia y trayectoria. En esta etapa de su vida, ya se comenzaba a notar el brillante futuro que tenía por delante si seguía entrenando del mismo modo que lo estaba haciendo.

El año 2010 participó de los Juegos Suramericanos en Medellín, Colombia. Se creía que ocuparía nuevamente un lugar en el podio, pero no pudo subir a él debido al cuarto lugar obtenido. Sin embargo, en el próximo período anual sacó el segundo lugar en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, México. Esta medalla de plata le sirvió de impulso para dar un gran salto a su carrera el año 2012.

El año 2012 tuvo la gran experiencia de conocer y competir con los mejores deportistas del mundo, al participar de los Juegos Olímpicos de Londres, Inglaterra. La Feña recuerda que conoció un mundo deportivo totalmente nuevo “en todo sentido”. “El hecho de estar en una olimpiada te marca tu vida, significó indudablemente un antes y después en mi carrera ya que aprendí muchas cosas”, dice Fernanda. En estos Juegos Olímpicos, los primeros de su historia como deportista de élite, salió sexta, una gran posición para debutar en la competencia de los cinco anillos. 

El 2013 compitió en los Juegos Bolivarianos disputados en Perú y en los Panamericanos de Venezuela. En ambos sacó medalla de bronce, consecuencia que la hizo ocupar el lugar más bajo del podio.

En 2014 participó de los Juegos Suramericanos disputados en México, pero esta vez no le fue tan bien como estaba ya acostumbrada, ya que se fue en blanco. Esto quiere decir que en los tres intentos de levantamiento, no empleó de buena forma su técnica, por lo que quedó desclasificada. En ese entonces, Fernanda frente a su primera derrota, se sintió tranquila pero con incertidumbre de no tener claridad sobre qué fue efectivamente lo que le pasó.

Sin embargo, hoy recuerda esta instancia como el momento en qué más ha aprendido en su vida. “Uno tiene que aprender a levantarse, y en ese momento aprendí mucho más de lo que he aprendido sacando medallas”, añade. “En estas partes de la vida es que te das cuenta de lo fundamental que resulta la familia para salir adelante”.

DESTINO BRASIL

El 2015, María Fernanda cambió de rumbo en su estilo de vida y se fue a vivir a Sao Paulo, Brasil, ya que sus entrenadores, quienes la conocían y vivían en Chile, se retiraron. En Brasil conocía a un entrenador cubano y se quería preparar de la mejor manera posible para los Juegos Olímpicos a realizarse en Rio de Janeiro en el 2016.  Sin embargo, su decisión de irse de Chile no fue fácil ya que dejaría a su familia y a su pololo, pilares importantes en su vida.

Al respecto, la mejor deportista del 2017 manifestó “que para llegar donde quería, tenía que hacer sacrificios, lo bueno es que finalmente dio resultados todo el esfuerzo”. Fernanda estuvo un año y medio viviendo en casa de una deportista que entrenaba junto a su nuevo entrenador cubano, atleta que finalmente resultó ser una gran amiga.

Mientras se acomodaba en su nuevo país de residencia, tuvo el Campeonato Panamericano en Toronto, Canadá, oportunidad en que pudo dejar atrás su decepcionante actuación en México del año pasado, ya que obtuvo medalla de plata. 

La Feña, con mucha más experiencia, trayectoria y vivencias, le tocó enfrentar casi como local los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Recuerda la olimpiada con entusiasmo ya que estaba más grande y “sabía a lo que iba”.

En ese entonces igualó en el sexto lugar con la norteamericana Jenny Arthur con 242 kilos, pero todo se definió por peso corporal, instancia en que la chilena superaba a su rival. Con esto, la pesista regional se quedó con la séptima posición en la clasificación general, obteniendo diploma olímpico.

En aquél momento dijo que sentía que había cosas por mejorar y que podría haber tenido una mejor presentación competitiva. “Pido disculpas porque podría haberlo hecho mejor. Me puse mucha presión en ese sentido”, señaló la deportista a Radio Cooperativa.

SU REGRESO AL PAÍS TRICOLOR

Después que terminaran los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, la atleta regresó a Chile con una emoción desbordante por ver nuevamente a su pololo y a su familia, sabiendo además que la experiencia acumulada durante más de un año en el país de la samba, en donde también compitió en sus segundos juegos deportivos más importantes del mundo, tenía claro que lo que debía hacer era cuidarse debido a una lesión sufrida en el hombro, estando fuera de competencias y de entrenamientos normales hasta enero de 2017.  

2017: UN AÑO DORADO

Fernanda, después de varios años sin obtener la máxima distinción en competencias internacionales, pudo colgar sobre su cuello la presea de oro por ganar, en julio del 2017, los Juegos Panamericanos Específicos de la disciplina disputados en Miami. 

Posteriormente, en noviembre, participó de los Juegos Bolivarianos y Sudamericanos que se realizaron en conjunto, obteniendo nuevamente la máxima distinción. Y para rematar el año, en Anaheim, Estados Unidos, disputó el Campeonato Mundial de Halterofilia donde además de la presea dorada, pudo también obtener el segundo lugar y su respectiva medalla de plata en el total olímpico.

María Fernanda Valdés, risueña y querendona, es una atleta de élite con todas sus letras. Sueña competir por lo menos 10 años más y dar lo mejor de sí misma para seguir sumando satisfactorias experiencias. Indudablemente, la Feña le seguirá entregando logros al país que la vio nacer gracias a su incansable espíritu de superación. 

María Fernanda  fue condecorada como la Mejor Deportista Chilena 2017 por el Comité Olímpico de Chile (COCh)
y contó con la presencia de destacados atletas nacionales. Twitter.

DESAFÍOS 2018 

Este año disputará los Juegos Odesur en Bolivia, el Panamericano específico en República Dominicana, el Mundial Universitario y deberá defender su título mundial en Uzbekistán. El objetivo es sumar más experiencias a su trayectoria impecable. 

 

> PREGUNTAS Y RESPUESTAS

¿Apodo? 

- Feña.

¿Signo del zodiaco?

- Piscis.

¿Palabra que te defina? 

- Actitud.

¿Animal favorito?

- Caballo.

¿Animal que te 

represente? 

- Delfín.

¿Color favorito? 

- Morado.

¿Eres feliz? 

- Sí.

¿Londres o Río? 

- Londres.

 

¿Machista o feminista? 

- Ninguna.

¿La Serena o Coquimbo?

- Coquimbo.

¿Extrañas vivir en la 

región?

- Sí.

¿Luz prendida o 

apagada? 

- Prendida.

¿Lo que te carga 

que te regalen? 

- Chocolate.

¿Comida favorita? 

- Risotto de atún.

¿Comida que te 

desagrade?

- Porotos.

¿Brasileños o chilenos?

- Chilenos.

 

 

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