Los hermanos Cuturrufo trabajan en las mejoras desu Suzuki de cara al Nacional de Motocros que este domingo se realizará en el circuito de La Cantera, Coquimbo. En sus cortas historias, ya un mundo de experiencias y desafíos

Llevaban varias horas entrenando. La pista que será el escenario del Nacional la próxima semana los había cobijado toda la mañana y tarde del sábado. No obstante, el final no fue el esperado. Problemas mecánicos en ambas motos, hizo que la práctica llegara a su final. Así como están tendrán que ir a taller de Vicente, que todo lo arregla y soluciona, explican los motoqueros.

Quizás Germán (14), era quien más lo lamentaba. Miraba la rueda trasera de su Suzuki 85 y no se convencía. Un par de rayos destrozados, coronaron la jornada. Había mucha luz natural y se estaba desperdiciando gran parte de la jornada.

Ignacio, el mayor (16), lo tomaba con mayor resignación y confianza. Miraba a Vicente, el mecánico, esperando como en tantas otras ocasiones, zanje el problema de su moto, esta vez un tema relacionado con la compresión.

No existe otro hobby para ellos

Sector la cantera en el puerto y los hermanos Cuturrufo Ambler, comienzan a preparar la vuelta a casa. Su mamá Johanna, baja el telón de la jornada. Hay otras obligaciones para los hermanos que estudian en el International School y cuya vida gira en torno a las competencias tuercas y el vertiginoso mundo del motocross.

No hay otro hobby. Subirse a una moto los transporta, hace que liberen la energía y se proyecten. Ambos construyen sus sueños bajo el amparo de su familia, como también de privados que se convierten en sus auspiciadores para que puedan estar a la par con el resto.
No desean regalar un segundo. Cada metro en la pista es de ganancia, de conocimiento. Serán locales este fin de semana y dar ventajas es retroceder, más si estarán los mejores del país y los reyes de su categoría. Trabajan, entrenan, para estar a la par en la serie 85 FIM (que agrupa a pilotos entre los 13-15 años). Estarán en la misma categoría, aunque adentro serán rivales, cada uno buscará el mejor camino para llegar a la meta: que es el primer objetivo. Ganar, premio a esa constancia y ambición.

La vida de Ignacio y Germán está escrita. Ya se ven en las grandes competencias internacionales llevando el logo de Chile, de la región. Están decididos, así lo viven. Así lo experimentan.

Si bien no saben en qué condiciones llegarán las motos para los entrenamientos de este sábado, están seguros que dejarán el alma en la pista para cumplir con una gran actuación que les permita mostrar los avances ante y frente los mejores. 

Estos días en la pista porteña el trabajo es inagotable. Hay que meter mano para que reúna las condiciones que exige la Federación de Chile y mientras esto ocurre, asoman dos jóvenes que se empinan en la adolescencia, que vuelven a `poner en lo alto el motociclismo como hace unos años los hizo William Whittle, el “Pelao” Valdés  o el incombustible, Tonino, Ricardo Costanzi.

Ignacio está claro de las posibilidades como también del lugar que ocupa dentro del motocross regional y nacional.

Recuerda ese primer día que decidió subirse a una moto. Acompañaban a un amigo y sintió el atractivo de conducir y manejarla. Desde ese momento hasta hoy han pasado largos seis años de diversas experiencias, competencias en todos los rincones del país y varias satisfacciones.

Apenas se empinaba por los 10 años. Suma seis en competencias y se siente titular para todo lo que viene.

Este alumno de segundo año medio, reconoce que lo ideal en estos momentos es practicar unas tres veces a la semana en pista y al menos tener dos jornadas de sesiones físicas, “uno quiere estar todo el tiempo arriba de la moto, pero hay toda una estructura que respetar con el equipo de trabajo y entrenamiento”.

Muy optimistas para el Nacional

Lo asume. Sabe que debe compatibilizar los estudios con su pasión y se acomoda, por mucho que se puedan resistir. Además, que es una exigencia de la casa rendir en el colegio.

Partió compitiendo en el Enduro Zonal Norte y de ahí se pasó al motocross regional. Fue en el 2012 en un Nacional que se realizó en Coquimbo, en el sector de la Costanera, donde sintió que este sería el deporte de su vida. Se subió a una 65cc y llegó a la meta. Ya no recuerda el lugar, toda vez que la emoción generalizada fue cruzar y cumplir. Ese fue el primer y gran reto.

Después su apellido se fue reiterando en las competencias de carácter regional y nacional. El empuje ha sido la características, también el perfeccionamiento y entender que esto no funciona si no es con un equipo de trabajo, “vino el entrenamiento, los profesores, el trabajo físico, realmente tengo un equipo muy bueno que nos apoya”, explica.

Frente al reto del Nacional de septiembre, se muestra optimista. En la competencia de Verano Chile Arena, logró dos terceros lugares y una segunda posición, por lo que nunca se bajó del podio. Hoy se ubica entre los primeros de la categoría y representará al país en el Latinoamericano de México, noviembre próximo, “estoy feliz por esa nominación, van los 5 mejores posicionados del país y nos estamos preparando para cumplir con una gran actuación”.

Acompañado en todo momento de su mamá, recuerda a su preparadora física, María Ignacia Corral; Rodrigo Ordenes, sicólogo deportivo; Piccolo, su mecánico; Germán Tacchi, su entrenador, como también a Vicente Motos, del que espera le deja la mejor moto para esta nueva carrera.
“Todos ellos son muy importantes en la preparación y como equipo de trabajo, aunque también es muy importante el respaldo que recibo de nuestros auspiciadores Winkler, CFX, Serco, Dely Café y Derco Motor. Son muy importantes”, recalcó.

"No me bajan de las motos"

Sin poder entrenar, Germán observaba a otros pilotos recorrer el trazado de la pista en La Cantera. Miraba para atrás y no se convencía que su moto estuviese averiada. Ya con más tranquilidad, el lolo que cursa el octavo básico, recuerda como si fuera ayer cuando se subió por primera vez a una moto de competencia. Al primer contacto entendió que no se bajaría nunca más, “de acá no me bajan nunca más”, les dijo a sus amigos que lo acompañan en ese momento.

Recién con 8 años les comunicó la noticia a sus padres. Se confabularon con Ignacio para comunicar la nueva buena y ya estaba escrito. Los hermanos se sumaban al show tuerca.

Frente a la posibilidad de competir en la serie 85 FIM del Nacional, reconoce que ya es importante estar ahí, reunirse con los mejores y cumplir con un tren de carrera que le permita llegar lo mejor preparado y lo más arriba posible.

Tiene claro Germán que todo es aprendizaje y sabiduría para el futuro, cuando vaya avanzando de series y experimentando el dulce sabor del triunfo.
Por el momento y con Ignacio, su mundo va en dos ruedas. Acunan anhelos, se proyectan, agradecen a sus padres el estar ahí en cada momento y buscan retribuir con la humildad que tienen los grandes y escogidos.

 

 

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