• La natación aporta muchos  beneficios físicos y psicológicos saludables, pero lo más importante es disfrutarla.
  • Hay que saber técnica para nadar en alguno de los estilos habituales y tener una preparación.
Crédito fotografía: 
Efe
Cuando practicamos la natación movemos prácticamente todos los músculos del cuerpo y, según los especialistas, podríamos decir que es el deporte más completo, pero es importante saber cómo nadar para no cometer errores…

Por Antonio D. Méndez/Efe

Los beneficios de la natación son múltiples pero tenemos que considerar dos escenarios: las personas que practican natación y lo hace con la técnica y preparación adecuadas y aquellas personas que quieren nadar para mejorar su estado de salud y se inician en esta actividad.

En ambos casos existen beneficios físicos tanto a nivel articular y cardiovascular, además de que es muy positivo para los músculos, porque trabajan sin el efecto de la gravedad.

Efectivamente, como indican desde sus páginas la institución médica Sanitas (www.sanitas.es), existen un buen número de beneficios que nos aporta este refrescante deporte:

- Un beneficio global porque potencia la fuerza, la resistencia y la flexibilidad al mismo tiempo.

- Tiene todos los beneficios cardiovasculares de correr, a la vez que algunos de los beneficios musculares del ejercicio de pesas y otros de los efectos potenciadores de la resistencia física vinculados a las clases de danza o aerobic.

- Utiliza la mayoría de los grupos musculares y es un exigente ejercicio físico que ayuda a mantener el corazón y los pulmones saludables.

- Ayuda a mantener flexibles las articulaciones, especialmente el cuello, los hombros, y la pelvis. 

- Practicar las variedades de nado a espalda, crowl y braza involucrará a un mayor número de músculos: abdominales, bíceps y tríceps, glúteos, poplíteos, y cuadriceps.

- Se incrementa el nivel de actividad física, aumentando la cantidad de energía que se quema.

- Para los mayores tiene como beneficios la mejora de la coordinación motora y la reducción del riesgo de sufrir caídas y roturas de caderas.

CÓMO EVITAR LOS ERRORES

La doctora en Medicina y Cirugía, África López- Illescas Ruiz, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte indica a Efe que la natación como disciplina deportiva “es muy aconsejable para todas las edades, pero hay que tener en cuenta que es una disciplina de entrenamiento regular y  el aprendizaje debe ser instruido por un técnico o entrenador”.

Día a día vemos más competiciones de veteranos y de niños muy pequeños en las piscinas y, en ambos casos, la figura de los responsables deportivos es de especial relevancia, porque ambos casos son “poblaciones de riesgo”. Por tanto hay que tener unas precauciones básicas en cuanto al nivel de preparación y de control del entorno.

Uno de los errores habituales a la hora de practicar la natación como terapia  es querer hacerlo para mejorar el dolor de espalda pero, sin querer, podemos llegar al efecto contrario: acabar con más dolor y con contracturas musculares.

“Es muy típico ver en las piscinas a personas que tienen dolores cervicales y que les han recomendado practicar la natación, pero nadan lo que se denomina braza, con la cabeza fuera, en hiperextensión cervical. Eso empeora su situación, les produce más dolores y contracturas e, incluso, puede ser causa de un pinzamiento articular”, asegura la doctora López-Illescas.

Otros errores son realizar movimientos repetitivos y posiciones muy mantenidas. Si es una persona sana, las puede asumir y su aparato locomotor también, pero cuando hay alguna patología articular, está totalmente contraindicado”, indica la galena, quien añade que otro error muy frecuente es “lanzarse a nadar sin calentar”.

La doctora López-Illescas elabora una serie de recomendaciones para hacer natación como rehabilitación.

“De forma general, aconsejaría que empezasen con movimientos o ejercicios en el agua con movilizaciones y desplazamientos ligeros, con el objetivo de ganar movilidad, fuerza y resistencia cardiovascular”. Aunque recalca que depende de la lesión, de las características de la persona, de la edad y de la condición física, para poder desarrollar un programa u otro.

También se muestra taxativa ofreciendo una primera norma “seleccionar a un entrenador para que nos indique la técnica correcta”.

Además, indica que es muy conveniente consultar, previamente, a un especialista en medicina deportiva para que nos explique aquellos movimientos que son recomendables a cada persona y, sobre todo, aquellos que están prohibidos porque “de esta manera se puede hacer un entrenamiento más completo”.

“No hay que someterse a complicados estudios médicos para ello, pero si tener en cuenta que con un examen básico se pueden evitar riesgos, dolores y molestias”, aconseja López-Illescas.

Así pues, la natación aporta muchos  beneficios físicos y psicológicos saludables, pero lo más importante es disfrutarla.

 

 

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