• Miguel Ponce Torres entrenando al primer equipo
Crédito fotografía: 
Alejandro Pizarro
Aunque no lo dice directamente, el entrenador de 49 años, que partió su carrera de técnico en el elenco papayero en el 2011, tenía una espina clavada que espera sacarse, luchando por salvar al elenco serenense de caer en la Primera B.

El paladar de los hinchas en CD La Serena se ha puesto muy exigente en las últimas temporadas. Entendible si las campañas no han sido del agrado de los aficionados. Incluso, en la temporada pasada cuando el gobierno desde la banca lo desarrolló el laureado Luis Marcoleta, que los dejó encaminados para volver a la serie grande, no llenó el gusto de los más exigentes. Después vino lo sabido en este 2020 de Francisco Bozán, que lo ascendió en ese duelo único ante Temuco en el Estadio Nacional.

Sin embargo, los números del joven DT no fueron buenos y dejó al equipo en el último lugar y con una nula identidad en su juego. Por lo mismo que esperaban, quizás, a alguien de más experiencia o de renombre que Miguel Ponce Torres, quien ya vivió una experiencia, la primera como DT dirigiendo a CD La Serena hace ocho años.

Su primera campaña

Le cobran ese pasado al Chueco, quien trabajó en el elenco granate en el 2011 y al año siguiente, partiendo antes de que concluyera la temporada que significó el descenso. Mirando la estadística, Ponce dirigió 59 encuentros con 23 victorias, igual cantidad de derrotas y 13 empates y un 46, 32% de rendimiento. De ahí la espinita clavada y el deseo de regresar.

“Llego más maduro, diferente”, dijo ayer en una conferencia telemática con los periodistas de la zona, luego de cumplir con su primera práctica al mando del equipo en el complejo de la Scuola Italiana, donde ya comenzó a trazar la hoja de ruta que le presentará la primera de sus últimas 19 finales ante Iquique, el  martes venidero  en el Estadio Tierra de Campeones, “ese es el primer gran objetivo, es un partido importantísimo, más que clave ante Iquique”, insiste, toda vez que los “Dragones” son un rival directo en estos momentos.

Han pasado ocho años

En La Serena vivió su primera experiencia  como técnico. El derrotero lo ha llevado a dirigir en San Luis, San Felipe, Huachipato, Temuco, como también la selección de fútbol Sub 17, mientras que en Bolivia se hizo cargo de San José de Oruro y Blooming, club que dejó de lado teniendo una muy buena campaña, para volver al reto papayero, “uno aprende de las buenas y de las malas, no soy el mismo, me acerco a los 50 años y con todo lo que he vivido, Copa Libertadores, Sudamericana, por supuesto que se aprende, no soy el mismo”, puntualiza, entendiendo que todo lo quiere volcar en la actual competencia, entendiendo que hoy tiene la premura de sumar y conseguir puntos, “he aprendido mucho y jugar bien es conseguir un resultado, hoy es necesario sumar puntos, a veces el idealismo que uno tiene como técnico, más que tranzar, se modifica, se aprende, hay veces que se tienen que enfrentar de manera diferente los partidos”, recalca.

Acerca de las razones del porqué volver al elenco serenense, puntualizó que siempre quiso hacerlo, aunque el hecho de regresar, va de la mano un poco del compromiso de la administración de reforzar la plantilla para la segunda rueda “se pueden cuatro refuerzos, que deben ser lo mejor  y que tenga al alcance Club de Deportes y eso para mí  también es una claridad, porque si no está ese convencimiento de que se necesitan esos refuerzos, no habría tomado la decisión de estar acá”, enfatizó.

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

 

Diario El Día