• Campeones del Torneo Desarrollado en Santiago
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  • Carneros RC en pleno desarrollo de la final. Agradecen el apoyo que les brindó el administrador del Cendyr, Andrés Lotito, el colegio Albert Einstein y buses Palacios.
    Carneros RC en pleno desarrollo de la final. Agradecen el apoyo que les brindó el administrador del Cendyr, Andrés Lotito, el colegio Albert Einstein y buses Palacios.
  • El momento en que Ricardo Bahamondes padre recibe la Copa del Torneo Desarrollo que ganó Carneros RC. Le da un beso repleto de mística, magia y significado.
    El momento en que Ricardo Bahamondes padre recibe la Copa del Torneo Desarrollo que ganó Carneros RC. Le da un beso repleto de mística, magia y significado.
El club de rugby serenense regresó de la capital con el pecho inflado y con la satisfacción de haber cumplido. Ganaron en la final por 31 a 27 a Los Coyotes de la Universidad Técnica Metropolitana y este título va dedicado a su capitán Ricardo Bahamondes, quien falleció en un trágico accidente hace sólo un par de meses. Entre abrazos, llantos y gritos miraron al cielo y alzaron la copa.

Por: Martín Cheyre Ehlers

Sin dudas que fue el semestre más difícil para todos los deportistas de Carneros RC, quienes tuvieron que sobreponerse a la pérdida de su líder y pilar del equipo, Ricardo Bahamondes, que con apenas 26 años y toda una vida por delante, falleció en un accidente automovilístico. 


Sin embargo, este grupo de rugbistas, que están lejos de una situación económica favorable para entrenarse como deportista, se juramentó en el camarín para ganar este torneo. La familia Bahamondes necesitaba de una alegría. Y ellos querían entregársela, por todo lo que se sacrificó Ricardo por Carneros. 
Antes de los partidos, la mayoría de los jugadores se iban a la calle para pedir dinero y así poder financiar el viaje de $500.000 para llegar a Santiago.

Los partidos eran bravos y había que jugarlos. Su entrenador, Andrés Gallardo, solicitaba llegar a las seis de la mañana a la capital, para tener un espacio de descanso y poder sacarse el viaje de encima. Al mediodía tenían que estar de corto y no podían fallar. Su compromiso era más importante que cualquier cosa. 


Los resultados se fueron dando, y sin darse cuenta, ya estaban metidos en las fases finales del Torneo Desarrollo de la Asociación de Rugby de Santiago, que podría denominarse como la Tercera División de la disciplina.


Este sábado 22 de octubre tenían el decisivo encuentro ante Los Coyotes de la Universidad Técnica Metropolitana. La arenga en el camarín que lideró Andrés Gallardo penetró en todos los jugadores, a quienes les recorrió por la sangre toda la pasión y la importancia que significaba conseguir este título. Y en las tribunas, estaba la familia Bahamondes. 


La energía de los 15 jugadores se evidenció en lo que fue el primer tiempo. Con un resultado parcial de 26-8 se fueron al descanso. La tarea parecía estar cumplida. Pero los partidos finalizan con el pitazo del árbitro. 


Entre desconcentración, ansiedad y nervios, los Carneros se enredaron más de la cuenta, y Los Coyotes crecieron exponencialmente. Les hicieron muchos tries y la diferencia alcanzó a estar a cuatro puntos. Con lo último que quedaba de energía lograron mantener y esperar, de una vez por todas, que sonara el silbato. 


El sueño estaba a la vuelta de la esquina. Con un gramo de jerarquía podían sacar la tarea adelante. En los últimos segundos, se les pasó toda la vida por delante. Las barreras que han tenido que pasar, los momentos de sacrificio y esfuerzo para entrenar, las jornadas extensas para recolectar el dinero que les permita viajar, el funeral… 


Con la ansiedad que sobrepasó todos los límites, esperaban que el árbitro mirara el reloj y se llevara el silbato a la boca. Las gotas de transpiración recorrían el cuerpo completo de todos los que sentían que sus ojos se hinchaban de lágrimas. 


“¡Campeones, conch…,  campeones, carajo, campeones!”, gritaron todos mientras corrían para fundirse en un abrazo que tenía múltiples significados. Fueron inmediatamente a buscar a la familia. Ricardo estaba más presente que nunca. 


Tras los momentos de euforia, vino la premiación, donde finalmente recibieron esa copa tan anhelada. Levantaron los brazos, miraron al cielo y se la dedicaron a su amigo.


Con esto, Carneros ascendió a la Segunda División y tendrán un argumento de mayor envergadura para tocar las puertas de los privados que quieran ayudarlos en este proyecto deportivo. 


“Esto que ganamos tiene un doble sabor a triunfo porque nosotros no somos un equipo económicamente que va de acorde con el rugby, somos un equipo de muchos jugadores con riesgo social, entonces el esfuerzo económico, de tiempo y de entrega ha sido total”, señaló el deté Andrés Gallardo.


Su satisfacción es inmensa, porque tenía un compromiso que le quitaba el sueño y que tenía que cumplirlo. “Cuando falleció Ricardo, nosotros le prometimos a la familia que íbamos a ganar esta copa. Nosotros somos 16 cuando salimos a la cancha. Él desde arriba juega con los colores de Carneros. Es y será el club de toda su vida”, remató Gallardo.


Al día siguiente, el equipo completo fue invitado a un asado a la casa de los Bahamondes en el sector de Peñuelas. Fue el momento donde el plantel le hizo la entrega de la copa a la familia, bajo un discurso en que nadie pudo evitar soltar las lágrimas.


Momentos mágicos que nutren la vida y que le dan un sentido un poco más humano a la cotidianidad. 

 

 

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