• Foto: Karla Hofmann
  • Old Anglonians lucha contra Perros de Copiapó en el partido grupal que se desarrolló al medio día. Foto: Lautaro Carmona.
  • Las mujeres destacaron por su presencia en el certamen internacional. Fue un espacio para disfrutar del deporte junto a los amigos y la familia. Foto: Lautaro Carmona.
  • El plantel completo de Jockey de San Juan, quienes resultaron como los flamantes campeones del certamen internacional, destacándose por su velocidad y dinamismo en la cancha. Foto: Karla Hoffman.
  • El equipo de Caucetes le entregó un banderín simbólico a todos los capitanes locales, a modo de reconocimiento por al enorme camaradería que existe hace años entre ellos. Foto: Karla Hoffman.
  • El jugador del San Bartolomé corre con el proósito de avanzar lo más posible ante la resistencia del Goliath de Ovalle. Partidos deslumbrantes se vieron en La Serena Golf. Foto: Karla Hoffman.
A punta de esfuerzo, coraje y amor propio, el Club San Bartolomé organizó esta primera versión chilena de competencia que salió a la perfección. El público que asistió a la cancha de La Serena Golf gozó de esta fiesta deportiva en la que doce equipos se dieron con todo para llevarse la copa. Los trasandinos fueron más potentes y regresaron con el trofeo a San Juan. El desafío es consolidar este torneo, para que por lo menos, se realice una vez al año y sea un hito en la Cuarta Región. Las ganas de los deportistas sobran para trabajar en este proyecto.

“Alejandro, te he estado llamando, tengo un problema. Lo que pasa es que no tenemos más sillas y mesas para que los jugadores almuercen”, le dijo Arturo Hanshing, el capitán del equipo de 15 del San Bartolomé, a su presidente Alejandro Viada, a eso de las 13 horas.

En eso,  un entrenador de un equipo argentino interrumpió la conversación al borde de la cancha. “Ché, no te preocupés. Los chicos se las arreglarán. Se sentarán y comerán por ahí. La vista está hermosa”, le contestó. 

Con el celular en la mano, Arturo Hanshing respiró profundo, miró a su presidente y asintió con la cabeza. La preocupación para que todo saliese impecable absorbía por completo a los organizadores de la primera versión chilena del Seven Internacional Paso Agua Negra 2017. Ellos no querían fallar. Su misión era ejecutar una actividad deportiva de categoría.

Por el amor que le tienen a su camiseta, a su deporte y a su región, trabajaron sin parar para entregar un campeonato intachable, con el objetivo que todos pudiesen disfrutar del deporte y también de las bondades que ofrece La Serena y Coquimbo. 

Este sábado participaron doce equipos; cinco de ellos argentinos, uno de Copiapó y seis locales. El inicio no estuvo exento de complejidades, sobretodo, para los equipos de al otro lado de la cordillera, puesto que tuvieron que estar 12 horas parados en la aduana del Paso Agua Negra por dos motivos: un alud y el paro de los funcionarios de la casa de control. Los jugadores llegaron recién a las tres de la madrugada del viernes a sábado, teniendo que estar en pie a las 8:00 am para tomar desayuno e irse a La Serena Golf vestidos de cortos.

Los desafíos y obstáculos son propias del deportista, por lo que afrontaron esta situación de la mejor manera y la organización retrasó la programación un par de minutos para que todos pudiesen estar lo más cercano a un 100%. Se venía duro. El torneo solamente dura un día. A las 10:30 de la mañana sonó el pitazo que le daba inicio a la competencia. 

Con cuatro grupos de a tres equipos se estructuró el sistema de campeonato. Los primeros de cada grupo pasaron a las semifinales de la Copa de Oro, los segundos a la Copa de Plata, mientras que los terceros a la Copa de Bronce. 

A las 14:30 hubo un break para que los jugadores pudiesen almorzar en el club house y aprovecharan de conocer la playa. Ahí, la gran mayoría se sacó las zapatillas, la polera y pichanguearon un rato sobre la arena, para después meterse en la orilla del mar, solo en la orilla, ya que las olas estaban bastante fuertes y peligrosas. 

El torneo volvió a rodar. Había que definir a los clasificados para la etapa final. Los partidos se pusieron aún más rápidos y dinámicos. Los equipos locales dieron cara y sorprendieron gratamente al público. Por cultura deportiva, saben que Argentina está un par de peldaños más arriba. Pero había que creerse el cuento. La potencia, pasión y entrega brotaron por sí solos en el siete contra siete.

Finalmente, Caucetes de San Juan se quedó con la Copa de Bronce tras derrotar al local Old Anglonians; en la Copa de Plata hubo una final regional entre Seminario y Carneros, que brindó un tremendo espectáculo donde Seminario alzó el trofeo; y Jockey de San Juan ganó este Seven luego de derrotar al Sporting Alfiles.

El tercer tiempo estuvo como nunca. Compartieron, se conocieron, intercambiaron conceptos sobre la vida y se rieron hasta no dar más. 

La premiación se realizó en la discotek Ovo, donde los jugadores tuvieron algunas horas para pasarlo bien, dejarse llevar por la música bailable e intentar coquetear con las visitantes veraniegas. Algunos se fueron más contentos que otros. Eso quedará en el camarín.

También hubo reconocimiento para las participaciones individuales donde  Marco Ruffa de Jockey  fue el mejor jugador; Javier Alarcón de Seminario fue el Tryman; y el fair play se lo llevó Caucete.

El desafío es realizar este evento, aun que sea, una vez al año y consagrarlo como un hito deportivo en la región. La gratificación quedó de manifiesto en los deportistas que le pusieron el hombro a la organización. “Todos nos felicitaron, nos dijeron que ojalá se repita el próximo año porque estuvo espectacular, no se esperaban el recibimiento que les dimos, el lugar les pareció maravilloso, estar cerca de la playa jugando rugby fue un sueño para ellos”, comentó Arturo Hanshing un día después.

Horacio, el entrenador de Jockey –equipo campeón-  manifestó “la competencia estuvo excelente al igual que la atención. El nivel de los equipos ha estado muy bueno y estamos felices que Chile y La Serena estén enfocados en hacer crecer el rugby. Disfrutamos realmente de cómo nos recibieron. Nos vamos repletos de alegría, por ser campeones, pero también por haber podido compartir con los deportistas de acá que son todos unas tremendas personas”.

Punto final a esta primera versión chilena del torneo internacional que dejó la vara alta, pero también instaló el hambre y la energía para pensar en un proyecto a futuro que permita que el rugby se tome un fin de semana del verano para disfrutarlo a concho. Los deportistas están con todo, la pelota la tendrán que agarrar las autoridades y los privados para que La Serena tenga otro hito deportivo, que además, fortalecerá este matrimonio con la ciudad vecina de San Juan. 

 

 

 

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