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La serenense, que obtuvo el título hace sólo ocho días relató su historia y asegura que quiere trabajar en buscar nuevos talentos que al igual que ella, pese a todas los obstáculos, le ganen a la discapacidad en sus diferentes formas

En el Polideportivo del Estadio Nacional, el pasado domingo, se vivió una jornada especial, pues se definió en competencia a los mejores deportistas del karate y para-karate nacional, oportunidad que marcó y, sin duda, marcará un hito en la vida de Paula Ulloa, que a sus 38 años se tituló campeona en su categoría en el recinto de Ñuñoa.

Es el resultado de un intenso entrenamiento, pero también de superación, pues una difícil enfermedad le ha llevado a pasar por las complicaciones más diversas y le ha puesto la prueba más dura de su existencia.

En conversación con diario El Día, nos comentó que al ser campeona nacional, clasifica inmediatamente al Panamericano en la categoría Senior, a la cual pertenece, y que se disputarán en Panamá en marzo del próximo año. “La idea es representar de la mejor manera posible a mi país, a mi región y por supuesto a mi ciudad, La Serena”, señaló.

Para aquello, es fundamental buscar un financiamiento adecuado porque el karate no ha llegado aún a ser considerado en el Comité Paraolímpico. “Por ende, cada cosa que se haga, tiene que salir con recursos propios”, subraya.

Pero, la mayor dificultad que tiene Paula es una compleja enfermedad que le fue diagnosticada hace sólo dos años: nos referimos a la esponderitis anquilosamente, una forma crónica de artrosis que se va expandiendo en distintas partes de su cuerpo y que le generan mucho dolor.

“Curiosamente, una de las cosas que me permite el karate es abrir el esófago, porque incluso mi enfermedad ya me está afectando todo el sistema digestivo. Se trata de una afección que comienza mayoritariamente en la zona lumbar y luego se empieza a ramificar hacia todo el cuerpo. Afecta mi estómago y esófago, porque cuando yo quiero hablar muy rápido, pierdo el aire y puedo desmayarme. En contraparte, el karate te exige hacer muchas respiraciones, por lo que ya puedo hablar mucho más rápido y moverme con mayor rapidez en mi silla de ruedas. Es una medicina”, nos cuenta.

Destaca que el deporte siempre puede ser un apoyo fundamental para todas las personas que sufren algún tipo de discapacidad, ya sea visual, mental, auditiva o sensorial. “En el caso mío, los movimientos del karate son tan delicados que te va ayudando a rehabilitarte dentro de lo que se puede, porque esto no tiene cura. Ya comprometió toda mi columna, y  de hecho se habla de la columna de bambú, porque se van soldando todas las vértebras y se pierden los discos intervertebrales. En efecto, yo no puedo estirar completamente los dedos”, agregó.

Incluso, una actividad tan cotidiana como despertar es una verdadera odisea para Paula. “Para abrir mis ojos, tengo que aplicar un gotas, ponerme un tens, que es lo que utilizan los kinesiólogos para bajar el dolor y así una puede moverse. Aplicar calor, masaje, agua caliente y ahí recién uno puede empezar a trabajar.  Solo ahí comienza mi día” señaló a diario El Día.

Si el dolor es muy grande, lo que debe hacer es subir la dosis de gotas y parches de morfina, lo que también va sumando al costo de esta enfermedad, que puede llegar incluso a los $2 millones mensuales en gastos y  que la Ley Ricarte Soto no incorpora.

RESPALDO FUNDAMENTAL

Quien está siempre a su lado es su sensei y también esposo, Rafer Rivera, que la llena de entusiasmo y fuerza para salir a hacer frente a las más diversas competencias. También es árbitro mundial de karate y trajo el para-karate a nuestro país.

“La enfermedad de Paula fue algo muy difícil, pero traté de encantarla con el karate y decirle que podíamos volver a creer. El mensaje es que las personas deben luchar, porque el deporte dignifica y es una posibilidad que permite que una familia puede brindarle a un hijo que tenga discapacidad a valerse por sí mismo y el desarrollo personal”, expresó el sensei Rivera.

Paula ha pasado por días duros. “A mí se me cerraron las puertas porque ya no pude correr ni pude saltar. Y se me abrió una ventana que me mostró todos los colores, y que es el para-karate. Lo importante es la rehabilitación mental, porque cuando uno adquiere la discapacidad, la pena es grande. Yo soy profesora, y darte cuenta que tu cuerpo ya no te empieza a responder, es algo muy duro. Y por eso, el apoyo de Rafer es muy importante, porque incluso se viven crisis muy grandes, que me terminan llevando al hospital. Incluso, hace poco tuve convulsiones, con pérdida del conocimiento, y si no fuera por él, y el apoyo de mi hijo, esto no sería posible”, destaca Paula.

Cabe destacar que esta deportista viene practicando karate desde hace cinco años, y no ha dejado de hacerlo, pese al diagnóstico de la esponderitis anquilosamente que le fue dado a conocer hace aproximadamente un año atrás, aunque por muchos años tuvo sensaciones de dolor que ningún médico fue capaz de definir en forma certera. “Lo cierto es que el para-karate llegó para quedarse en mi vida, porque me da la fuerza para seguir adelante cada día”, subrayó.

Paula ncluso, tiene una preparación especial por medio de video conferencia con el cuatro veces campeón mundial Frank Dubois, de origen belga. Eso es un gran plus.

También agradece otra serie de respaldos que han sido muy importantes para ella, como el ofrecido por la empresa Paracare, de Santiago, que le entregó la silla de ruedas adecuada para la práctica del karate paralímpico. “Estas sillas deportivas son carísimas. Y ellos confiaron en mí, antes de que  yo obtuviera cualquier tipo de campeonato. Yo antes practicaba en una silla fija, me ponía un cojín y así lo hacía. . Creo que esas son las puertas que ojalá siempre se abrieran”, concluyó Paula. 

 

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