• Foto: Andrea Cantillanes
Los dirigidos por Juan José Ribera perdieron un penal al inicio del complemento, pero eso no impidió que los porteños vencieran con autoridad

Se trataba del momento propicio para continuar con la senda de las victorias y así comenzar a sembrar confianzas, sobre todo en pastos del estadio Francisco Sánchez, donde se espera que Coquimbo Unido siempre se haga fuerte.

Venía de triunfar en el puerto ante un duro Cobreloa y de un agónico empate ante Deportes La Serena en La Portada, por lo que este duelo con los “diablos rojos” aparecía como una oportunidad clave.

Sin embargo, el partido se le fue complicando sobremanera al equipo del “Coto” en los primeros momentos. A los 3’, Leonardo Monje tuvo una buena oportunidad para abrir el marcador, pero el portero Contreras contuvo para la visita.

Sobre la medianía del primer tiempo, el partido no llenaba las expectativas de los fanáticos porteños. No se trataba de un encuentro exhuberante. Sin embargo, ninguno de los dos equipos se hacía daño. 

Sólo las tarjetas amarillas que mostró el árbitro Nicolás Gamboa a dos chillanejos le dieron algo de acción a un partido plano.

De esta forma, se fue desarrollando la historia y concluyó un primer tiempo donde no hubo romance entre los futbolistas y la pelota.

Con la llegada del segundo tiempo, se nota que hubo “café cargado” en el camarín, ya que la actitud de los aurinegros cambió radicalmente. 

De hecho, a los 50’ el juez Gamboa cobró penal en favor de los locales. Se puso frente al balón Ángel Rojas, y al minuto siguiente, lo desperdició. ya que el portero Contreras lo contuvo. Fue un golpe que distrajo a los piratas, pero poco a poco retomaron su volumen ofensivo. 

A los 74’, llegó la alegría y el respiro para Coquimbo Unido. Tras una buena jugada, Juan Manuel Tévez puso el 1-0, con un vistoso taco. 

A los 85’ llegó la tranquilidad. Francisco Arrué lanzó un buen tiro libre,  vino el rebote del portero  y Manuel Fernández, con oportunismo, puso el 2-0 que significó la lápida para las aspiraciones sureñas y la felicidad de los aurinegros.

Luego, el equipo pirata puso pausa a un partido que sabía estaba definido y que le permite ser puntero y comenzar a pensar, de una buena vez, en objetivos positivos. 

Tras el pitazo final, sólo hubo alegría.  El delantero Fabián Ahumada  destacó que “costó pero salió, le estamos doblando la mano al destino, hay errores que se cometen pero tenemos que seguir trabajando para mejorarlos”.

Por su parte, el portero Franco Cabrera,destacó que que el equipo no haya perdido el ánimo tras el penal errado. “Estamos orgullosos de este grupo, porque pese al penal logramos salir adelante. Tenemos que ir paso a paso y creer en nosotros”, concluyó. 3801i
 
 

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