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Lautaro Carmona
El Club de Tenis de Coquimbo desde hace cerca de cinco años que viene desarrollando un plan de trabajo que nació a partir de personas que tocaron la puerta de la institución, para así fomentar el deporte blanco mediante el uso de la silla de ruedas y el deporte adaptado. Una oportunidad que estos deportistas han tenido para abrirse paso en la sociedad y demostrar que no existen limitaciones físicas ni mentales para lograr todo lo que se proponen

Un día, en las afueras del Club de Tenis de Coquimbo, el presidente de la institución, Omar Yáñez, se encontró con un deportista destacado en materia del deporte blanco, como es José Luis Huerta. Muchas veces se saludaban en la calle, pero en ese momento este joven adepto a las raquetas le pidió si podía ingresar a practicar en su club. En ese momento, José Luis estaba con muletas, y se le facilitaron todas las posibilidades.

En ese momento, el mandamás de esta institución se dio cuenta que se debía hacer algo más relevante. “Me pregunté por qué existe tanto egoísmo al interior de las instituciones, y en ese instante decidí que debíamos abrir las opciones de entrenar y practicar para todos aquellos que tienen alguna condición de discapacidad. En alguna oportunidad hubo incluso conflictos, porque algunos socios no lo comprendieron desde un principio, e incluso hubo inconvenientes con el uso de las canchas pero con el paso del tiempo esos conflictos se vieron superados”, recordó Omar Yáñez.

Y así es como nace una escuela, que da oportunidad a muchos y muchas que pese a las brechas, han demostrado que no existen límites cuando existe voluntad y compromiso.

Pero lo mejor de todo esto son, precisamente, las historias de personas que vieron en esta institución porteña una casa, y también una oportunidad de desarrollarse en esta disciplina y alcanzar lo que parece, a ojos simplistas, lo imposible.

ROMPIENDO LOS MIEDOS

María José Silva llegó a la Teletón el año 2011. Sostiene que por muchos años los deportistas que viven la condición de discapacidad estuvieron invisibilizados y las puertas no se abrían. “Pero yo, comencé también poco a poco a desarrollarme en el surf y en el running adaptado. En ese contexto, el apoyo del Club de Tenis ha sido notable, porque nos han respaldado en materia financiera. Lo importante para nosotros es demostrar justamente que no somos invisibles”.

Ella sufrió un accidente a los 18 años por lo que perdió una de sus piernas. Si bien el trabajo de rehabilitación fue largo y difícil, llegó a la conclusión de que nada es imposible.

“Yo en la vida y en el deporte no me limito a nada. Muchas personas me preguntan como he podido llegar a hacer todo eso, pero sí, se puede”, señaló con una sonrisa quien además fue candidata a Miss Coquimbo, demostrando toda su versatilidad.

Cristian Morales también desarrolla el deporte adaptado. Si bien es cierto se accidentó cuando sólo tenía 15 años, ingresó a la Teletón y ahí comenzó a sacar fuerzas de flaqueza. En el 2004 participó de la Paralimpiada organizada por esta institución, donde jugó tenis de mesa y slalom. Después se inició en el tenis y handball, atletismo, surf y otras disciplinas.

A su juicio, el deporte es un aspecto fundamental para la rehabilitación.

“Cuando me accidenté, uno queda bajo una nube oscura, pero gracias al deporte comencé a ver la luz. Uno comienza a comprender que se pueden hacer cosas por uno mismo y también en equipo, porque todos aprendemos a ser autovalentes. En definitiva, aleja del asistencialismo y empodera la condición”, comentó.

Quien también puede hablar con propiedad de esta instancia es Marcos Cerda, quien reconoce que el deporte llegó a su vida gracias a la rehabilitación.

“Creo que tiene alcances tanto en lo físico como en lo emocional, porque me permite pensar en otras cosas y ser autovalente”.

Marcos actualmente practica tenis y atletismo, pero también se ha dado la oportunidad de hacer kayak y andar en parapente. Sabe que a los miedos se les puede ganar. 

Pedro Castillo es otro de esos apasionados por el deporte, y que se acercó a las disciplinas adaptadas en Antofagasta en 1997.

“Comencé a hacer tenis en silla de ruedas y luego empecé a entrenar en atletismo. Yo nací con una malformación de la columna, pero el deporte me ayudó. Jugué básquetbol y luego me fortalecí en el deporte blanco. Lo bueno es que eso te ayuda a sacar personalidad y ser fuerte”, acotó.

Respecto del apoyo del Club de Tenis de Coquimbo, todos estos deportistas aseguran que se sienten en casa, pues son bien recibidos y hay un cariño auténtico.

UN PRECURSOR

José Luis Huerta fue el primero que tocó la puerta del Club de Tenis de Coquimbo.

Pero su primer acercamiento al tenis fue tras participar de un torneo en Santiago, y solo con el entrenamiento de una semana, se quedó con sexto lugar entre 20 jugadores.

“Lo que sí, después de ese torneo me costó mucho encontrar cancha en la zona, y en varias partes me cerraban la puerta en la cara, pero don Omar Yáñez me las abrió en forma inmediata. Y así, poco a poco he podido asistir a torneos nacionales e internacionales y terminar como número uno en mi categoría”, señaló con orgullo. 

Hubo situaciones muy complejas en su vida. Y una de ellas fue cuando se le descubrió un rebelde cáncer en 2015.

“Justo cuando me diagnosticaron, iba a viajar a competir a Buenos Aires, y de ahí en adelante fueron ocho meses en los que estuve fuera del deporte, con quimioterapia, operaciones y mucho cama y hospital. Cuando me dieron el alta y me dijeron que podía entrenar, creo que fui el hombre más feliz. Al principio me dijeron que sólo lo hiciera por 20 minutos, pero poco a poco me fue reincorporando. Por eso, el deporte me ayudó a sacarme la rabia por todo eso que viví”, confesó.

Muchas veces, sostiene que la gente los mira en menos. “A veces me han preguntado, ¿pero cómo haces eso? Y yo siempre les dijo que no soy el único. Somos muchos”, comentó.

Otro de los deportistas que practica con ganas es Oscar Cuello Véliz.  Tiene 22 años. Entrena en el Club de Tenis de Coquimbo desde hace dos años y lo hace los martes y jueves. También valora la disposición que existe de parte la institución para abrir las puertas a la comunidad.

Ha pasado por todo tipo de instituciones tenísticas y también goza con la práctica del fútbol. “Es muy importante hacer deportes para mantener una buena calidad de vida. Yo no busco competir ni tampoco grandezas, porque no se puede, pero busco entretenerme y tener buena salud”, aseguró.

CON LA BANDERA DE LA INCLUSIÓN

Carlos Pérez Campusano, encargado del área de Deporte Adaptado de la Corporación de Deportes y Recreación del Municipio de Coquimbo sabe perfectamente lo que es convivir con la discapacidad, porque desde hace años que utiliza la silla de ruedas para poder desplazarse.

Pero, la vida le ha dado la oportunidad de desarrollar su labor ejecutiva en pos de fortalecer la inclusión en esta materia y concretar proyectos que favorezcan mejores oportunidades para los habitantes de la comuna puerto. 

Respecto del Club de Tenis de Coquimbo, valora el hecho que haya  sido pionero en abrir las puertas para practicar una disciplina que parecía utópica de realizar.

“Es bueno, porque hemos podido desarrollar el tenis adaptado de pie, en silla de ruedas y cognitivo. Da gusto que personas con discapacidad y muchos con problemas sociales, hayan tenido la oportunidad de conocer un deporte como éste y una cancha de arcilla”, destacó.

A su juicio, todo parte precisamente por la voluntad y las ganas de los buenos dirigentes, para que tengan una visión amplia e igualitaria, además del apoyo de la autoridad, como es el caso del alcalde Marcelo Pereira, ya que bajo su gestión se ha podido concretar incluso participación en variados torneos a nivel nacional e internacional.

“Así, podríamos lograrlo en muchos otros deportes, ya que los chicos se dedican en su mayoría a variadas disciplinas. La idea es que sean muchos los clubes que abran sus puertas al deporte adaptado”, comentó.

El gerente de la Corporación de Deportes y Recreación de Coquimbo, Marcelo Gallardo, también se refirió a los nexos que esperan seguir fomentando con el Club de Tenis de la comuna puerto.

“En la actualidad, tenemos un convenio que se ha ido renovando año a año, pero en realidad es mucho más lo que nosotros recibimos de ellos. Como municipio, tenemos el foco en el deporte adaptado y colaboramos con el costo de arbitrajes, premios y ellos nos brindan un espacio importante”, recalcó.

EL TRABAJO DIRIGENCIAL

Omar Yáñez, presidente de la institución, en conversación con diario El Día, comentó el trabajo que hoy se realiza, con escuelas que son absolutamente gratuitas para todo quien desee acercarse hasta el club.

“Lo que yo quiero ver es un club completo, donde haya mucha gente jugando, de todas las condiciones. Es verdad, hoy por hoy no tenemos quizás las suficientes instalaciones para acoger a todas las personas, pero en el futuro, cuando estemos en Peñuelas, estoy seguro que podremos lograrlo”, subrayó con entusiasmo, pues el deseo es ser una institución totalmente inclusiva.

En la actualidad, solamente trabajan con un profesor, Mario Meneses, que pone muchas ganas para que esto resulte de la mejor manera. Pero, según Yáñez, la idea es contar a futuro con al menos tres entrenadores, para que haya un staff permanente.

En la actualidad, también hay establecimientos que se acercan hasta el club, como es el colegio Cedin y el colegio El Sendero. En un momento hubo hasta diez establecimientos, pero como los  de la comuna puerto pasaron junto a los de Andacollo a la administración de Puerto Cordillera, se terminó ese lazo. Lo bueno es que de esta forma, muchos chicos en situación vulnerable pudieron abrir otros horizontes.

Más allá de que muchos nos lleguen a ser profesionales, para don Omar la clave es que “por medio del deporte ellos pueden llegar a ser mejores personas y alcanzar un autoestima muy elevada”.

Otro punto notable es que el club en forma privada ha colaborado con apoyo económico para deportistas de otras disciplinas que no tienen los recursos para viajar. Por ende, hay un compromiso social a toda prueba.

La vocación de servicio de esta institución es, sin lugar a dudas, a toda prueba. Y en efecto, a fin de mes, una importante clínica tendrá lugar en el club, precisamente sobre tenis inclusivo. Otro sueño que se hace realidad, al igual que el de muchos deportistas que han visto en el tenis una oportunidad de vivir y triunfar. 

VALIOSOS RESPALDOS

Adriana Fuenzalida, directora del Instituto Teletón Coquimbo, en diálogo con Diario El Día, subrayó los lazos que unen al Club de Tenis de Coquimbo con esta obra impulsada hace 40 años por Mario Kreutzberger, “Don Francisco”.

“Nosotros partimos con el tenis adaptado en los primeros años de Teletón Coquimbo, cuando el kinesiólogo Renán Álvarez impulsó una primera generación de deportistas en el área de la discapacidad motora. Siempre hemos estado dispuestos a ponerle oxígeno a este deporte, para que sea mucho más masivo. Nuestro rol es promover y valoramos mucho lo que se hace en el Club de Tenis de Coquimbo, porque el trabajo en red es fundamental, ya que la actividad física es una de las áreas que más apoya en materia de rehabilitación y autoestima”, comentó.

El propio Renán Álvarez, que estuvo encargado hasta 2015 de los talleres deportivos en Teletón Coquimbo y que ese año pasó a trabajar en el IND en ese mismo campo, es testimonio de esa potente herramienta.

Si bien sostiene siempre se puede hacer mucho más, de cinco talleres deportivos inclusivos existentes, hoy hay 23 a nivel regional, crecimiento que se hizo realidad en sólo dos años.

A su juicio, las personas en condición de discapacidad se dan cuenta, a través del deporte, que al mejorar su condición física, se eleva la autoestima.

"Además, los deportistas tenemos una cultura de la higiene, que te permite tener una mejor proyección hacia la vida. Por esto, te empiezan a ver de una mejor manera. Además, permite relacionarse con personas distintas, conocer mundos diferentes, porque gracias al deporte recorres tu país, te relacionas con otras culturas y otras idiosincrasias. Además, los valores deportivos traspasan trabajo en equipo, disciplina, jerarquía y logros de metas y objetivos. Así, caen mejor parados en el mundo del trabajo y en la sociedad”, argumentó.

 

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