• María Inés Figari fue ratificada esta semana como presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte, SAN, por dos años más.
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Andrea Cantillanes
Esta semana el directorio de la Sociedad Agrícola del Norte ratificó a Figari como líder del gremio por dos años más. Y es que medio de la crisis del agro, asegura, un cambio en las directrices de la asociación podría haber jugado en contra. “Ya tenemos acciones encaminadas para abordar la crisis, y queremos darles continuidad”, dijo en entrevista con diario El Día.

Si de pasión por el agro se trata, María Inés Figari es una de las mejores representantes. Más de 50 años ligada al mundo rural y al rubro agrícola avalan su experiencia, y su discurso desborda ímpetu por seguir cerca no solo desde la vereda empresarial, sino que también desde la social.

Y es que la agresiva crisis que ha afectado a la industria no ha hecho bajar los brazos a la presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte, que por lo demás esta semana fue ratificada en el cargo por dos años más.

Frente a la evidente caída del otrora imperio de la uva de mesa, Figari sigue en las pistas con más energía que nunca. Y trae cartas bajo la manga para enfrentar y asegura, superar, el mal momento agrícola en la región.

En entrevista con diario El Día, la ejecutiva revela que frente a las nuevas elecciones del gremio, estaba la posibilidad de dar un pie al costado en la presidencia, sin embargo asegura que por unanimidad en la asociación consideraron que no era el momento de cambiar la directiva, debido a la crisis. “Ya tenemos acciones encaminadas para abordar la crisis, y queremos darles continuidad”, dijo.

 

Mucho se ha hablado de recambio varietal en medio de la crisis de la uva de mesa en la región, ¿cuál es el foco de los desafíos en los próximos años?

“Más que cambio varietal, lo que hay que hacer es redireccionar nuestra agricultura. Yo participo en los directorios de Fedefruta y he observado cómo los agricultores ya han empezado a diversificar sus cultivos, con buenos resultados, y es lo que nosotros tenemos que empezar hoy a hacer en la región de Coquimbo. Y esa diversificación se refiere a que hay que tener distintos productos plantados. Nosotros hemos sido monocultivo, uva de todos los colores, pero uva al fin y al cabo. Hubo crisis con esa fruta y aquí estamos todos sentados mirando cómo pasa el funeral por la carretera. Entonces a modo de prevención para un futuro cercano, -porque esto es cercano, no es lejano-, hay que tomar todas las consideraciones y diversificar”.

 

¿Hacia qué variedades debieran avanzar los productores de la región? Se habla de cítricos, de paltas, frutos secos, ¿qué más?

“La diversificación tiene que ver con todos esos productos. Esta zona es privilegiada en lo frutal, lo que se cultive se va a dar bien. Por lo tanto hay que aprovechar esas condiciones y plantar todos los productos que nombras. Ya no 100 hectáreas de uvas, sino que 20 de uva, 20 de cítricos, 20 de paltas, 20 nogales, 20 de almendros, por da una idea. Así, la cuenta va a dar positivo. Y eso se debe implementar ya. Ya no se trata de cambiar la variedad de uva, porque esa fruta está en crisis. La uva dejó de ser atractiva para el consumidor. Estamos compitiendo en el extranjero con cerezas, frutillas, mangos, cítricos, plátanos, otras frutas que son mucho más atractivas, mejores de sabor y por lo tanto el consumidor la prefiere. Vengo llegando de Estados Unidos donde estuve observando y comprobando que el negocio dela uva va en retirada, independiente que haya calidad de uva”.

 

 

Antes de comenzar con el cambio varietal, se ha planteado como opción la producción de uva, ¿cómo ven esta estrategia?

“Yo he estado muy cerca de los pequeños agricultores y verlos en crisis me duele. El más pequeño es usuario de Indap, por lo tanto esa institución pone toda su energía en que a ellos les vaya mejor. El que sigue, el agricultor mediano, está solo, no tienen acceso al banco, han trabajado siempre con exportadoras, y hoy estas no van a seguir trabajando con ellos, sino que van a tomar sus propias producciones. Entonces se está produciendo una paralización de la agricultura, que es muy grave. Y detrás de este paro hay familias campesinas que van a ver cambiada su situación económica. Las grandes empresas ya empezaron a botar sus parrones, y eso significa no solamente que no va a haber productos, sino que además no va a haber trabajo. Esto es durísimo por lo que hacemos un llamado a los trabajadores para que tengan cuidado, ya que se vienen tiempos difíciles. Sin embargo, la producción de pasa salta a la vista como una buena opción en este escenario, y es lo que estamos impulsando como gremio”.

 

¿Qué nota le pone al compromiso de las autoridades para apoyar esta crisis agrícola que afecta a la región de Coquimbo?

“Con el ministro de Agricultura hay una cercanía grande. Hemos trabajado con él a través de los años en los distintos gremios a los que hemos pertenecido, por lo tanto tenemos una visión muy similar de la situación. La mirada del ministro Walker es la misma que la de nosotros, ya que él también tiene una sensibilidad social muy grande. Estamos todos preocupados del tema agrícola.

Sin embargo estamos viendo distintas opciones ya que el Estado no se puede transformar en banco. Por lo mismo, estamos apoyando la posibilidad de las pasas”.

 

¿Cuáles serán los ejes de trabajo público privado con autoridades? Lo lógico sería apoyo técnico para avanzar hacia el recambio…

“Claro, pero necesitamos crear una mesa de trabajo para comunicar que la uva ya no es negocio y ver cómo nos organizamos frente a esto. Y claro, la salida para los agricultores que ya tienen todas sus hectáreas plantadas con uva, puede ser la producción de pasas. Este año conseguimos hacer un nexo con una empresa exportadora de pasas a la que le pedimos que se hiciera cargo de la exportación y pagó muy bien. Este tipo de conversación es responsabilidad del gremio, la hemos hecho y la seguiremos haciendo. Si bien no nos podemos hacer cargo de la crisis, sí podemos generar nexos y proponer soluciones.

Sin embargo, en esta crisis es clave la asociatividad y la solidaridad. En el frente agrícola siempre nos ha tocado bailar con la fea, y siempre hemos sabido salir adelante gracias a la solidaridad entre los productores. Creo que en este momento nos toca eso, ser solidarios y ver entre todos cómo podemos ayudarnos. Esas mismas personas que hoy están sufriendo porque no tienen a quién venderle su fruta, es la misma gente que trabaja con nosotros, son nuestros trabajadores, entonces lógicamente hay que tenderles la mano”.62-01

EN QUÉ ESTÁ LA REFORMA AL CÓDIGO DE AGUAS

Durante el año pasado la reforma al Código de Aguas hizo ruido, sobre todo entre los agricultores por la poca información que había respecto de cómo quedarían los derechos del bien en la nueva ley. Sin embargo, de un tiempo a esta parte la discusión se ha bajado a un nivel menos polémico, ya que con el cambio de gobierno, asegura María Inés Figare, se abrieron flancos de conversación para incluir cambios en la reforma que favorecieran a todos. “La reforma está en conversaciones. Lamentablemente en el gobierno anterior la reforma tuvo un tinte absolutamente político, por lo tanto con el cambio de administración vino también un cambio en las posturas. Pero esto tiene que hacerse con una prolijidad que no hemos visto. Hoy el gobierno pide eso. El agua tiene que ser para todos. De la agricultura comemos todos los chilenos, y ese foco no se le había dado y el gobierno lo ha retomado”, concluyó Figari.

LA FRASE

“En el extranjero el negocio dela uva va en retirada, independiente que haya buena calidad de fruta”. María Inés Figari, presidenta de la SAN.

 

 

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