• Expertos plantean la posibilidad de que a la uva se le pueda extraer un antioxidante que se puede comercializar en polvo o bien crear una bebida energética.
  • En el caso del damasco las conversaciones están más adelantadas y se presentó un proyecto al FIA para instalar una planta en Choapa.
  • En cuanto a la alcachofa, la ventaja que tiene es que se extrae el ingrediente de los desechos de la planta y la raíz.
  • Las pepas de la papaya tienen un elemento que se puede extraer y es anticancerígeno. Foto: LAUTARO CARMONA
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El Día
*Frutas como el damasco, la uva y la granada poseen compuestos antioxidantes, mientras que la papaya y el tomate contienen poderosos elementos anticancerígenos que hoy se extraen en pequeñas plantas y se venden en un mercado cada vez más lucrativo. *En la región, la Universidad de La Serena ya ha realizado las pruebas a nivel de laboratorio y ahora restaría sólo la inversión en infraestructura y generar las redes de comercialización. Existe coincidencia en que se presenta como la gran alternativa de diversificación del agro local.

La agricultura es una de las actividades más relevantes para la economía regional. Según el último informe de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) al trimestre móvil mayo- julio 2018, generó un total de 46.730 puestos de trabajo. En materia de exportaciones, en tanto, al mes de agosto ocupó el segundo lugar con el 12,5% de total de los despachos regionales, con 34,8 millones de dólares.

Pero en el último tiempo algunos de los sectores productivos más relevantes han presentado algunos problemas de comercialización. Es el caso de la una de mesa, en la variedad flame, por ejemplo, que se quedó sin mercado en Estados Unidos ante la arremetida de nuevas variedades más resistentes y de mayor calibre, lo que ha generado que este año los productores no podrán exportar ni desarrollar los tradicionales packings.

Se suma el caso del damasco. Cabe destacar que Choapa abarca más del 30% de la producción del país, sin embargo, hoy existe un sobre stock de pulpas concentradas y se sabe que las grandes empresas en Chile, como Agrosi, particularmente Watts, que es el comprador que tenían los productores, adquiriría solo la mitad de lo que habitualmente compraba. Estamos hablando de  aproximadamente 260 hectáreas, en torno a las cuales hay 7 mil toneladas de esta fruta que no se podría comercializar.

 “Tenemos una muy baja sofisticación de productos. Eso nos lleva a una baja diversificación productiva, estamos atrasados fácilmente 10, 15 o 20 años en la región”, MARCELO CHACANA, Director centro de investigación y simulación de negocios UST

Por esta razón, la Universidad de La Serena, a través de la escuela de Ingeniería en Alimentos y la Universidad Santo Tomás, a través de su Centro de Investigación y Simulación de Negocios, están desarrollando un trabajo conjunto para darle valor agregado a estos productos y buscar nichos de mercado que permitan la tan anhelada diversificación del agro.

“Hace bastante tiempo nosotros podemos visualizar, con la perspectiva de académicos y también las cifras lo demuestran, que tenemos una muy baja sofisticación de productos. Lógicamente eso nos lleva a una baja diversificación productiva, estamos atrasados fácilmente 10, 15 o 20 años en la región”, plantea Marcelo Chacana, director del centro de investigación y simulación de negocios Universidad Santo Tomás.

De esta forma, a partir del año pasado ambos centros de estudios superiores están trabajando buscar potenciar productos en los tres valles. “La universidad tiene todo la expertise, todas las herramientas para poder darle valor a estos productos, porque en la zona más que nada se vende el producto fresco, cuya vida útil, sobre todo en el caso de los damascos, no es más allá de 5 días, entonces las pérdidas son gigantescas”, sostiene Vilbett Briones, directora de la Escuela de Ingeniería en Alimentos de la ULS.

La profesional explica que en los últimos años la universidad ha desarrollado muchas nuevas tecnologías, o tecnologías antiguas aplicadas con nuevos desarrollos, para agregarle valor y hacer productos más sofisticados, que tienen mejor mercado con bastante éxito. Ahora, buscarán llevarlo a la práctica.

 

EL NUEVO FOCO EN LA INDUSTRIA DE ALIMENTOS

La producción de productos frescos, ya sea para el consumo interno o de exportación, siempre ha sido el foco principal de la agricultura en la región. Sin embargo, hoy se abre una nueva y lucrativa ventana que está generando mercados de miles de millones de dólares: la industria de los ingredientes naturales y alimentos funcionales.

“Este mercado es de billones de dólares, los alimentos funcionales de ingredientes están siendo muy cotizados y es muy grande”, plantea Briones.

El objetivo, explica, es utilizar toda la parte de la producción que muchas veces es desechada, para procesarla y obtener un producto que tiene bastantes ventajas comparativas, es mucho más fácil de transportar, tiene un costo mucho más alto y están siendo muy apetecidos a nivel mundial.

“Hemos desarrollado toda una línea de extractos y aditivos para la industria alimentaria a partir de estos productos que muchas veces se pierden, porque no se les da el tratamiento adecuado o no se alarga la vida útil tanto como producto conservado o como aditivo en valor agregado”, dice.

Agrega que actualmente la industria de los ingredientes tiene un mundo de posibilidades, porque para el año 2020 la comunidad europea va a restringir el uso de aditivos alimentarios “es decir, tienen que ser sólo naturales. Entonces, ya todos los colorantes artificiales o aditivos artificiales no se van a poder usar”

 

LOS PRODUCTOS LOCALES CON PROYECCIÓN

De acuerdo a lo señalado por la académica de la ULS, la zona tiene amplias ventajas comparativas agro-climáticas que hacen que la gran mayoría de los productos locales puedan ser transformados en ingredientes o aditivos.

 

DAMASCO: ANTIOXIDANTE

Vilbett Briones señala que en la ULS ya han realizado estudios que develan que a esta fruta, que tiene una gran cantidad de betacaroteno se le puede sacar ingredientes “a través de un concentrado y hacer antioxidantes propiamente tales sin separarlos del betacaroteno o extraigo el betacaroteno y lo vendo puro”.

También tiene opciones para ser comercializado como un ingrediente natural, dice. “El damasco es muy virtuoso en eso, porque la tartracina, que es amarilla, no se va a poder agregar en ningún alimento de la comunidad europea, y el damasco sería una muy buena opción por su color, que es parecido”, explica.

En cuanto al mercado, Marcelo Chacana puntualiza que se puede comercializar en los mercados internos y mercados más sofisticados. “Existen unas redes de empresas multinacionales que andan justamente buscando estos productos de nicho, específicos, con ciertas características. En el caso de los damascos hay un microclima, particularmente en el Choapa, en donde se puede hacer hasta incluso pensando en una marca colectiva, un sello, a través de la asociatividad”, sostiene.

Es polvo que se obtiene a través de un procedimiento en una planta de proceso, se puede vender en frascos para la industria alimentaria o en sachets si se quiere utilizar como antioxidante. “En polvo se puede agregar en el desayuno, existen varias alternativas, varios formatos de uso”, puntualiza Chacana.

De hecho, los académicos cuentan que ya han tenido un acercamiento con los productores de Choapa e incluso junto a la cooperativa agrofrutícola Chillepín e INDAP presentaron un proyecto para la creación de una planta de pilotaje a la convocatoria de Proyectos de Innovación 2018 de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

La iniciativa tendría un costo cercano a los 140 millones de pesos, de los cuáles $90 millones se ocuparían en equipamiento. “Pero éste se queda con los productores, así que el objetivo es que ellos puedan seguir acrecentando este negocio en el futuro”, puntualiza Chacana. Esta agrupación ya cuenta con unas instalaciones, las que habría que remodelar para que estén en condiciones.

Por el momento estarían a la espera de ver la acogida que tendrán en el FIA y aspiran durante este año a tener una respuesta. Inmediatamente, comenzarían a elaborar las muestras previas. “En enero empezarían las transferencias y todo aquello, pero sin perjuicio de ello, si tenemos noticias nosotros empezamos a acumular materia prima para hacer las pruebas iniciales como equipo de trabajo para avanzar, cosa que en la próxima temporada podamos tener al menos algunos prototipos ya puestos en el mercado, de manera de saber cuánto va a ser la demanda específica”, dice Chacana.

Lo que se hace, dice Vilbett Briones, es que la ULS acumula los damascos y desarrolla su producto en laboratorio, porque tiene el equipamiento “y una vez que ya se esté instalando allá en Chillepín, con los equipos que se deberían comprar con el proyecto, se replica a escala piloto comercial”. Esto permitiría ahorrar tiempos, porque se tendría el producto listo en la etapa de laboratorio y después se replica.

Lo otro importante, dice Marcelo Chacana, es que la planta que se levantaría no quedaría en capacidad ociosa, es decir, que sirve para otro tipo de productos.

“Esa es la estrategia que vamos a realizar con ellos, después la propuesta es operacional y ver cuántos kilos van a destinar para estos fines, le planteamos las opciones de mercado, porque entiendo que ellos también están trabajando fuertemente en el desarrollo de un damasco deshidratado”.

 

UVA DE MESA: PODEROSO ANTIOXIDANTE Y BEBIDA ENERGÉTICA

Vilbett Briones explica que el procedimiento para procesar la uva es muy similar al del damasco, también se realiza en una planta, “con la diferencia de que lo que vamos a sacar ahí es una antocianina como ingrediente principal o un ingrediente completo como concentrado de antioxidantes, en general”.

Marcelo Chacana cuenta que el año pasado y ante las dificultades que enfrenta este producto en materia de comercialización se acercaron a los agricultores para proponerles esta innovación, pero no ha prosperado la iniciativa.

Pero este año nuevamente se generó un acercamiento. “Estamos trabajando a petición de las autoridades en una propuesta que se las vamos a enviar esperamos esta semana y la idea es, por la lógica nuestra, diversificar en cuanto a producción, por lo que queremos generar una bebida energética con una cantidad de antioxidantes importantes”.

La idea también es buscar recursos para la implementación de una planta y que se trabaje a través de la asociatividad. “Idealmente esperamos que ellos lo sectoricen, trabajar a lo mejor con 40 o 60 productores, formar cooperativas, hay una nueva mirada de éstas para profesionalizarlas y nosotros como universidades por supuesto que podemos apoyar”.

A juicio del académico, ante el escenario que enfrenta este producto se presenta como una oportunidad única de diversificación “y serían los mismos grandes productores y hay empresas multinacionales que se dedican a comprar estos aditivos alimentarios”.

Para ello, el costo de la infraestructura sería similar al de los damascos, cerca de 140 millones de pesos.

“Los fondos a los que se postula son siempre para plantas a nivel piloto, no industrial, pero lo que permite sí es entrar al mercado, y si asociativamente se dan cuenta que hay ingresos, la banca o algún financista o empresario van a poder ver que esto es negocio, sostenible en el tiempo y lo van a implementar”, dice Chacana.

 

GRANADA: ANTIOXIDANTE

Vilbett Briones señala que la granada es otro de los productos que por las características climáticas de la región tiene grandes oportunidades. “Son ricos en antioxidantes, se les puede hacer la extracción y a lo mejor el producto que no tiene la calidad óptima para venta en fresco, todo lo que queda puede ser usado como ingrediente. Tenemos un círculo virtuoso donde nada es desecho sino que sirve para producir estos ingredientes”, sostiene. 

ALCACHOFA:

FLORA INTESTINAL E HIPERTENSIÓN

La Región de Coquimbo hasta hace algún tiempo producía el 50% de las alcachofas que se comercializan en nuestro país. En la ULS realizaron una interesante investigación para extraer un compuesto denominado inulina, que regula la hipertensión y mejora la flora intestinal

Marcelo Chacana manifiesta que hoy existen plantas de inulina en Chile, que se extrae de una achicoria que es muy parecida a un tubérculo (una papa). “Pero en lo que estamos dándole valor agregado acá en la región es desarrollar un producto de un desecho, porque nosotros nos comemos la flor, pero qué pasa con el tallo y las hojas”.

De hecho, Vilbett Briones agrega que lo interesante de la investigación que efectuaron es que esta inulina  fue extraída de las hojas e incluso de la raíz, es decir, todo lo que no se ocupa. “La planta en si tiene 2 cosechas, una vez que se sacan ambas se bota completa. Pero de las raíces, que son muy grandes, también se sacó mucha cantidad de inulina, de hecho tenía más la raíz de la planta que la misma hoja”.

Este producto se vende en la actualidad en polvo como suplemento alimentario y también se utiliza como sucedáneo o reemplazo de las grasas, en productos light. “Ahora lo que se busca  es este círculo virtuoso, no sólo vender el producto fresco, sino también los desechos, que en alimento se llaman subproductos, sean también utilizados para desarrollar otro producto con valor agregado, nada se bota”, especificó.

Además, los docentes plantean que se puede asociar a otro modelo de negocios virtuoso, que es el del comercio justo. “Nosotros estamos trabajando en los sellos de origen. Tenemos hoy una matriz de productos que es bastante maravillosa”.

 

PAPAYA: ANTICANCERÍGENA

La papaya es otro producto que tiene mucho potencial en la zona, sobre todo la variedad que se produce precisamente en La Serena y en ninguna otra parte más del país.

De las pepas de este fruto, que también se botan, en la ULS han extraído isotiocianato, que es un compuesto anticancerígeno. “Habitualmente se encuentra en el brócoli, pero nosotros lo sacamos de la papaya. Es más. Ancestralmente se utilizaba para combatir la lombriz solitaria”.

También ayuda mucho para los niños que tienen, por ejemplo, autismo, porque ayuda a reactivar las neuronas. Se comercializa en pastillas, cápsulas, porque tiene un poder médico.

 

LECHE DE CABRA: ALERGIAS ALIMENTARIAS

Según explican los especialistas, la leche de cabra, que se produce en las localidades interiores de los tres valles, tiene un compuesto que se denomina lactoferrina. La gracia es que, después de la leche materna, es la que más contiene este elemento.

“Hoy hay muchos problemas con las alergias, está la leche de la madre y luego la leche de cabra en cuanto a lactoferrina. Es una enzima que ayuda mucho al tema de las alergias alimentarias”.

Si se decidiera apuntar a este nicho de mercado, se podría comercializar como suplemento alimentario en las farmacias y supermercados.

 

TOMATE: PARA EL CÁNCER DE PRÓSTATA

El tomate que se produce en la región de Coquimbo por un tema climático tiene mucho mayor cantidad de antioxidantes, “ya lo hemos comprobado científicamente, porque lo hemos evaluado y hace que sea un producto muy especial, distinto al que se da en otras regiones y eso de por sí le da un valor agregado”, plantea Briones.

De éste se puede extraer el licopeno, que es un producto anticancerígeno para la próstata.

 

¿QUÉ FALTA PARA IMPULSAR ESTA INDUSTRIA?

Como ya hemos dicho, esta industria de los ingredientes ha tenido un crecimiento sostenido en los últimos años y se espera que se siga potenciando en la próxima década, por eso la ULS y Santo Tomás han generado esta alianza que busca aprovechar esta bonanza.

Según explica la académica de la ULS, la ventaja es que ellos como casa de estudios ya han realizado todas las pruebas en laboratorio que certifican que se puede generar esta producción a nivel local.

Sin embargo, a la fecha se encuentran con dos trabas fundamentales, una es la falta de recursos para levantar las plantas y la otra generar las redes de comercialización. “Eso es lo que falta unir, porque uno no saca nada con desarrollar un producto y darle valor agregado si no tenemos el mercado”.

Chacana, por su parte, manifiesta que están convencidos que podrán impulsarla, pero para ello les falta comenzar a desarrollar prototipos, un producto listo que mostrar en el mercado. “Teniendo la forma de mostrarlo comercialmente ya nosotros como universidades intencionamos para que esta industria crezca y de alguna forma los financistas, la gente que toma la decisión, va a poder visualizar que esto es un negocio y es sostenible en el tiempo y también medioambientalmente”.

“La misión de la universidad es aportar a la región y nosotros como escuela de Ingeniería en Alimentos hemos desarrollado una cantidad de productos pero que quedan ahí, en los libros, entonces, para nosotros es súper importante poder entregárselos a la comunidad, que sean reales”, agrega la académica de la ULS.

Destacan que los productos de nuestra región, ya sea valle o costa, son muy particulares, especiales, por el tema de la corriente de Humboldt que se diferencian de otros sectores. “Podemos competir en función a esta diferenciación, a través de productos bastante sofisticados y la creación de valor a través de la pertinencia de los productos, del territorio. No es un producto de cantidad, sino de calidad”.

Chacana señala que en la actualidad las voluntades están, y también las pruebas a nivel de laboratorio. “Pero ese escalamiento es lo que nos falta. Esos equipamientos no los tenemos y alguien los tiene que tener, ese es el apoyo que nosotros andamos buscando”.

“Podríamos mandarlo a otros mercados externos y también internos, podría ser, pero hay que tener ya el producto, de manera de poder evaluarlo comercialmente. De ahí por supuesto que se van a interesar los privados”, precisa.

 

INTERÉS EN EL MUNDO PÚBLICO

El seremi de Economía, Luis Arjona, señala que desde el gobierno ven con muy buenos ojos el desarrollo de este tipo de productos en la región. “Si pensamos en convertir la agricultura, porque en algún momento tiene que ir evolucionando, acá tenemos un gran potencial, a partir de muchos productos se pueden sacar derivados”, indica.

Reconoce que todavía no existen mayores avances, pero asegura que ya se están realizando gestiones para atraer a los inversionistas. “Estamos en eso, aprovechando la visita de una delegación de China y yo les manifesté las áreas de inversión que teníamos en la región, en la minería, yacimientos interesantes de cobalto y nuestro gran potencial alimentario y los invité a que vengan a invertir a la zona en materia agroindustrial”.

Respecto a la disponibilidad de los estudios en la ULS y la posibilidad de tomarlos y llevarlos a cabo, Arjona dijo que “las puertas están abiertas, si existen proyectos que estén debidamente evaluados como alternativa de inversión con el mayor gusto podemos hacer una labor de prospección y de búsqueda de inversionistas nacionales o extranjeros que vengan a invertir a la región”.

También hay que hacer un trabajo, dijo, para unir al mundo privado con el de la investigación aplicada “y en la medida que tengamos más proyectos a nivel de prefactibilidad mucho mejor”, puntualizó.  3701iR

 

 

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