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Lautaro Carmona
El directivo de esta empresa tecnológica cuyo foco está puesto en la mejora de la gestión del agua para el riego, advirtió que en nuestro país, los sistemas de distribución, como los canales de regadío, presentan altas tasas de pérdida, que en algunos casos puede llegar hasta el 40%, lo cual resulta contraproducente en un contexto de cambio climático y estrés hídrico.

La agricultura vive hoy un difícil presente producto de la escasez hídrica que hoy vive la región y buena parte de la zona central del país.

Al respecto, para mantener viva la actividad y aprovechar al máximo la cada vez más escasa agua presente en el territorio, se han propuesto una serie de obras de acumulación por ejemplo, que servirían de grandes reservorios para los años más secos.

No obstante, en lo que respecta a la infraestructura de riego de nuestro país, ésta presenta aún una serie de deficiencias que provoca entre otros perjuicios, que en un canal de riego de tierra (no revestido), presente pérdidas por filtración entre un 10 y 40 % en su caudal total, además de pérdidas por evaporación, rebalses, gestión inadecuada, falta de información, e incluso, robos de agua.

Cabe recordar al respecto, que la gran mayoría de los canales de regadío que existen en nuestro país, son efectivamente, canales de tierra, por lo que se hace necesario adecuar sistemas de monitoreo, control y gestión de agua, que esté adaptada a la realidad agrícola del país.

Es en ese contexto, en que surge la empresa Capta Hydro, una empresa tecnológica que ha desarrollado una gama completa de soluciones de monitoreo y control de caudales para el riego, diseñadas especialmente para la realidad de Chile, Latinoamérica y países en vías de desarrollo, al punto que ya tienen numerosos clientes a lo largo del país y aquí en la región.

Su gerente comercial, Gastón Dussaillant, quien ha estado estos días precisamente en la región conversando con agricultores y juntas de vigilancia, explica que “nuestra propuesta tiene como objetivo que las redes de canales de riego puedan implementar la mayor cantidad de equipos de monitoreo y control de caudales en el menor tiempo y costo posible, y así ayudar a la agricultura a mejorar su eficiencia en el uso sustentable del recurso hídrico, lo cual será fundamental para enfrentar la mayor demanda y menor disponibilidad de agua en el presente y futuro”, aseguró.

Entre otras características, los diseños de estos equipos, - los cuales son equipos de telemetría y automatizadores de compuertas - se caracterizan por tener características anti robo o vandalismo y por adaptarse a la infraestructura existente lo que permite tener costos significativamente menores que las alternativas tradicionales o importadas.

Cabe destacar además, que todos los equipos se integran a un completo software de gestión de caudales y los equipos, el cual es flexible para integrar datos de terceros u organismos públicos, y así ser una alternativa real para la gestión integrada de cuencas.

Solución integral y accesible

-¿Cuánto tarda la instalación de estos equipos?

Al no tener que hacer una obra civil nueva, esto se puede instalar en una hora en un canal que ya está operando. Este equipo lo tenemos instalado completo en menos de un mes.

Lo que pasa es que se habla mucho de las soluciones a mediano y largo plazo como, los embalses, la carretera hídrica, o desalinizadoras, que son obras muy costosas, y las cuales requieren mucho tiempo.

En cambio todo lo que es implementar tecnologías de gestión, especialmente si son más económicas, y por una fracción del costo de unas 20 o 10 veces menos, por ejemplo respecto a la carretera hídrica, se podría tener el país completo con sensores y compuertas automáticas, para tener una gestión mucho más eficiente del agua.

Además no es poca agua la que se pierde. Hay estimaciones y varia un poco mas o un poco menos, pero cerca de un 30% del agua que se extrae de los ríos y embalses nunca llega a su final”.

-¿Han hecho estimaciones de lo que en la práctica implica esa pérdida de agua?

“Sí, hemos hechos algunas estimaciones. Por ejemplo, si se recuperara ese 30% de agua que se pierde, se podría regar hasta un millón de hectáreas más o menos, a través de riego tecnificado”.

-¿Tienen experiencia de trabajar aquí en la región de Coquimbo?

“Tenemos clientes en el río Choapa, y estamos viendo otros posibles proyectos en la cuenca. En Ovalle estuvimos hablando con algunos regantes del embalse Paloma, del embalse Cogotí, con la junta del rio Limarí y seguimos ahora a Vicuña”.

-¿Este sistema sería gestionado por las juntas de vigilancia de las cuencas?

“Hay distintos niveles. No necesariamente es asi. Por ejemplo, en el proyecto que tenemos en el río Choapa, la junta de vigilancia tiene otra tecnología que es extranjera, pero se dieron cuenta en el fondo, de que esa tecnología era inviable de implementar en todo el resto de las tomas del canal, cuyo costo iba a ser más caro que un embalse.

Entonces ahí nos seleccionaron para ir implementando nuestras tecnologías. Incluso puede ser que una empresa agrícola relativamente mediana o grande, pueda tener interés en gestionar sus tranques o su entrega de agua, a través de la instalación de un sensor”.

-¿Hay interés en acercarse a organismos estatales para generar una alianza público-privada, utilizando estos sistemas?

“Buenos, nosotros somos una empresa a la que ha asesorado el Estado con fondos de innovación, de CORFO y el FIA. También trabajamos con los concursos de la CNR, por lo que tenemos varios proyectos adjudicados y varios proyectos más en postulación, y bueno, estamos bien abiertos en lo que se pueda.

Hemos tenido acercamientos con la DGA, con la DOH, para ver si nuestras tecnologías pueden ayudar a estas instituciones a ofrecer mejor información a los regantes”.

Conciencia del problema

Capta Hydro es una empresa joven que partió poniendo su foco en las energías renovables para después, concentrarse en el desarrollo de sistemas de gestión de agua.

No obstante, esta empresa ya cuenta con numerosos clientes, desde Arica hasta el Biobío, y su intención es competir directamente con la tecnología extranjera, para que ésta esté al alcance de los regantes nacionales. En ese escenario, la región de Coquimbo aparece como uno de sus mercados prioritarios.

-¿En qué región del país hay más preocupación por instalar este tipo de tecnologías para optimizar el recursos hídrico?

“Yo creo que la región de Coquimbo es la región del país con más tecnología en gestión de agua implementada. Es una realidad. La junta de vigilancia del rio Choapa es la única que tiene tecnología de automatización y medición en todos sus temas, y la junta del rio Elqui empezó hace unos siete años con tecnología extranjera y ha avanzado un montón.

Nosotros venimos a complementar esos esfuerzos y a ofrecer una alternativa que puede permitir, con sólo una fracción del recurso, avanzar bastante más rápido”.

-¿Hay conciencia entre los regantes y el Estado de mejorar el tema de la gestión del agua, más aún, teniendo en cuenta que con el agua que se pierde al año, se podría regar una superficie semejante a la que propone regar el proyecto de carretera hídrica (un millón de hectáreas)?

Hay cada vez más conciencia de la necesidad de hacer un uso más eficiente del agua pero todavía está bastante arraigada la idea de que se necesitan solo grandes obras y no necesariamente mejorar la eficiencia. Y el foco muchas veces está hacia ese tipo de soluciones.

Ahora, no digo que esas obras quizás no puedan ser necesarias, pero hay soluciones de más corto plazo, como la implementación de tecnología de cara a mejorar la gestión, que se pueden efectuar de manera más simple.

El problema es la falta de información. Hoy no se sabe exactamente bien donde se pierde el agua o cuánto se pierde, esas son más bien estimaciones. Pero justamente se necesitan este tipo de equipos que nos dan información en tiempo real y nos permiten medir los caudales también en tiempo real, para luego, identificar los sectores donde tengo que hacer la inversión.

Por eso se requiere de mucha más información para mejorar la gestión y priorizar así las inversiones”.

-¿Pero se hace un seguimiento del proceso de gestión?

“Sí, esa es la segunda ‘patita’ de nuestra solución. Una vez que instalamos los equipos, tenemos un software que es de desarrollo propio, en donde el cliente ve en tiempo real los datos y pueden descargar un informe de forma automática, se generan alertas cuando suben o bajan los caudales, todo con el fin de mejorar la gestión del agua.

Lo que pasa es que vimos que uno de los problemas con los proveedores nacionales de estas tecnologías, era que instalaban un equipo y luego dejaban de ofrecer soporte. Por eso, nosotros siempre nos hemos preocupado de estar pendiente de cada uno de los equipos instalados.

Nosotros desarrollamos nuestros propios productos, pero tambien ofrecemos una consultoría de lo que cliente necesita”.

-¿Cuál es la proyección que tienen ustedes como empresa?

“Cuando empezamos a diseñar estas soluciones nos dimos cuenta que el problema que tenemos acá en Chile se repite en todos los países en vías de desarrollo, con la infraestructura de gestión del agua y riego, las cuales son bastante similares.

Justamente por eso, hemos mirado un poco más allá de Chile; hemos tenido acercamiento con países como México, Costa Rica, Perú, y Argentina, y esperamos concretar ya nuestros proyectos por ejemplo, con Costa Rica de aquí a fin de año, y el próximo año, en México y Perú.

Ahora, respecto a Chile en particular, lo que buscamos es continuar nuestro desarrollo de nuevas tecnologías. O sea hacer equipos cada vez más económicos para que en el fondo, podamos alcanzar a llegar a tener un sensor en cada entrega final de cada canal. Que esto fuese como el sistema del agua potable pero aplicado en agricultura.

Y por qué no, tambien implementar pequeñas compuertas con control automático para permitir una gestión más enfocada en la demanda”.

-¿De qué manera?

“Lo que ocurre es que uno de los problemas más grandes que tenemos en Chile - y en ese sentido, la región de Coquimbo ha sido muy visionaria - es que recibimos el agua por oferta. Por ejemplo, yo tengo cierto derecho y recibo esa agua, la necesite o no.

Lamentable la infraestructura no es flexible para poder transferir ese derecho y generar un mercado para que lleve a un uso más eficiente del agua. Eso le ha funcionado bastante bien al valle del Limarí porque ellos tienen una red de embales, y tienen una infraestructura un poco más móvil. Pero no es lo que hay en todo el país.

Entonces, a futuro, pensando en 5 a 10 años más, ojalá que ya tengamos implementados nuestros equipos en toda la infraestructura de canales del país para pasar a una gestión por demanda y que pueda ser mucho más eficiente el riego”.

 

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