• Eduardo Garate, jefe de división de asociatividad y economía social, visitó la región en el marco del aniversario número 80 de Capel.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Garate está a la cabeza de la división que busca robustecer la fiscalización de las asociaciones y reforzar la entrega de herramientas para el buen desempeño de los gobiernos corporativos, la difusión y el mejoramiento de los modelos de economía social, entre otros.

En su primera visita oficial a la región de Coquimbo, el jefe de división de asociatividad y economía social del Ministerio de Economía, Eduardo Garate, conversó con diario El Día sobre los desafíos de la industria de las cooperativas en Chile y la región.

El departamento, que fue creado hace dos años, tiene por objeto fiscalizar el funcionamiento de estas asociaciones y entregar herramientas para el buen desempeño de los gobiernos corporativos, la difusión y el mejoramiento de los modelos de economía social, entre otros.

Así, y con la realidad de la región a la vista, —existen cerca de 60 cooperativas en Coquimbo—, Garate señaló que la meta de la división es regionalizar el servicio, llegar a las zonas donde efectivamente se encuentra el grueso de los cooperados y aportar en la modernización de su gestión, para lograr de esa forma, mejores resultados en sus operaciones.

- ¿Cuál es la principal labor de la división de asociatividad y economía social?

“Este departamento busca aunar principalmente a las cooperativas de todo el país, también a las asociaciones gremiales y a las asociaciones de consumidores, por lo tanto tenemos una responsabilidad importante, ya que en conjunto tenemos prácticamente 11 mil asociaciones en todo Chile. Así, la división tiene una relación directa con los usuarios, que es la diferencia que tienen otras instituciones. Esto nos permite tener una cercanía importante con la gente, para nosotros es importante tener contacto directo con las agrupaciones y tener presencia en regiones. Es el encargo principal que nos ha hecho el subsecretario de Economía, Ignacio Guerrero”.

- ¿Cuáles son los objetivos de la autoridad respecto del trabajo asociativo en Chile?

“En la división tenemos metas internas y externas. Algunas tienen por objeto mejorar nuestro funcionamiento, y otras que van de cara al ciudadano que van a producir un efecto en la atención de este. Hemos organizado el trabajo en base a tres líneas y la primera es darle más visibilidad y fuerza a las mujeres, que tienen mucho que ofrecer en términos de emprendimiento. Luego está trabajar de frente a la agricultura, porque gran parte de nuestro país tiene una base agrícola que también tenemos que ir potenciando en términos de asociatividad, y por último y la más importante, son las regiones. Creemos que Chile tiene que descentralizarse y cada región debe aportar a generar núcleos de crecimiento en cuanto a creación de cooperativas.

Aquí trabajamos en torno a la fiscalización financiera y legal, y la capacitación y difusión de los modelos. Aquí es necesario endurecer el control porque esto corrige los errores o falencias que tienen las cooperativas. El objetivo final es la mejora de su funcionamiento”.

- ¿Cuál es la importancia de la asociatividad en el modelo económico del país?

“Las cooperativas agrupan a casi 3 millones de personas en el país y están presentes en todas las regiones. En Coquimbo hay cerca de 60 agrupaciones de este tipo y Chillepín, Agronuez y Capel son algunos de los que destacan. Buscamos que las cooperativas sean un medio de desarrollo. Emprender puede ser difícil y puede conllevar muchas trabas, pero al trabajar en un grupo con habilidades de distintas personas, permite superar las trabas y generar un negocio exitosamente”.

- ¿Qué se debe mejorar en cuanto al cooperativismo en Chile?

“Junto con el Ministro de Agricultura hemos estado trabajando en cambiar el concepto antiguo de cooperativa. Hablamos de un cooperativismo moderno que no altera la esencia tradicional, sino que busca entregarles a las personas que quieren emprender bajo este modelo, herramientas que les permita hacer más eficiente su gestión.

El modelo de cooperativas son muy potentes en Europa, en Canadá, Italia, Alemania o España, y de ellos podemos aprender muchísimo. Dentro del marco de los nuevos aires de las cooperativas, queremos ayudar a que la gestión sea correcta a través de planes de negocios y de comercialización. Antes de generar un modelo como este, se deben hacer una serie de preguntas para definir el potencial del negocio, y con esto evitar la creación de cooperativas de papel. Si bien antes la meta se fijaba en el número de cooperativas que se creaban en el año, hoy nos interesa más la sostenibilidad en el tiempo que estas tengan”.

LA FRASE

“Queremos darle nuevos aires a las cooperativas en Chile y para ello se debe introducir un trabajo a través de planes de negocios y de comercialización”. Eduardo Garate, jefe de división de asociatividad y economía social.

 

 

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