• En la región de Coquimbo aún hay una posibilidad de que el 20 (como ha sido históricamente en la zona), se declare feriado.
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Lautaro Carmona
Si bien perder cuatro días hábiles de los 22 de septiembre implicaría un 20% menos de producción en el país, beneficiaría actividades de hotelería, restoranes y el comercio. En el caso de Coquimbo, al ser una región turística los índices podrían ir al alza, aunque esto no alcanzaría a cubrir lo que se pierde en servicios varios, como bancarios, de transportes y otros.

Una férrea discusión en torno a la declaración de más feriados para estas Fiestas Patrias se ha dado en el país estos días. Este año el lunes 17, martes 18 y miércoles 19 de septiembre serán festivos en nuestro país, y si bien la opción de declarar el 20 y 21 también libres ya quedó fuera de cuestión, en la región de Coquimbo aún hay una posibilidad de que el 20 (como ha sido históricamente en la zona), se declare feriado.

Sobre el tema, los expertos difieren sobre las bondades que esto podría traer a la economía.

LA VOZ DE LOS EXPERTOS: LO POSITIVO Y LO NEGATIVO

El economista y profesor de la Universidad de Santiago, Hernán Frigolett, considera que la propuesta generaría un impacto negativo significativo en la actividad económica del país, por lo que rechaza la conveniencia de la iniciativa.

Y es que perder cuatro días hábiles de los 22 de septiembre implicaría un 20% menos de producción.

Sin embargo, el profesor de la Facultad de Administración y Economía (FAE) del plantel estatal reconoce que adicionar dos días más a los tres feriados que ya están considerados (lunes 17, martes 18 y miércoles 19) beneficiaría actividades de hotelería, restoranes y el comercio.

No obstante, enfatiza que lo anterior no compensaría lo que se pierde en servicios bancarios, las actividades que prestan las empresas e, incluso, en el transporte, solo por reducir un cuarto las jornadas laborales del mes.

“El impacto sobre la recaudación es relativo, pero la actividad económica es más fuerte en ese mes y, por ende, la recuperación probablemente tomaría más tiempo”, apunta el ex Tesorero General de la República.

Finalmente, insiste en que el debilitamiento de la producción se notaría notablemente tanto a nivel mensual como anual. “La economía está en una senda de recuperación  y generar un punto de inflexión sería demasiado”, concluye.

Por su parte, Marcelo Olivares, académico de la Universidad Católica del Norte, coincide en que en el caso de la región los días festivos generarían dos efectos: por un lado, la suspensión de actividades reduce la producción y por lo tanto la actividad económica, mientras que por otro, como destino turístico predilecto por sus características y cercanía con la capital (más aún durante fiestas patrias), dos días adicionales pudieran tener un impacto positivo sobre el sector comercio, restaurantes y hoteles en la medida que logren incentivar salidas adicionales desde la capital hacia la región.  

“En el caso del Imacec (índice de medición a nivel nacional) la incorporación de dos feriados adicionales sin duda tendría un efecto negativo al suspenderse actividades y reducirse la producción”, explica Olivares.

En el caso de la región (INACER), si bien el mayor dinamismo del sector comercio, restaurantes y hoteles pudiera generar un efecto positivo producto de la actividad turística, “no es claro que el impulso en dicho sector a raíz de dos feriados adicionales a nivel nacional pudiera compensar el menor ritmo que ha experimentado la minería, la construcción y la pesca en la región, sectores que evidenciaron un decrecimiento en el último índice”, señala el académico.

AUTORIDADES ASEGURAN QUE EL FERIADO DEL 20 ES UNA TRADICIÓN POSITIVA

Con todo, la intendenta Lucía Pinto ha sido enfática en señalar que el feriado del 20 de septiembre es una tradición regional y un fuerte impulso para la economía de la zona.

De hecho, la autoridad lamentó las dificultades que ha enfrentado esta iniciativa, pero mantiene la confianza en el trabajo mancomunado de los parlamentarios de la zona.

“Desde acá seguimos empujando este carro junto a los parlamentarios, esperando que esta iniciativa finalmente tenga una respuesta positiva”, dijo Pinto, y agregó un llamado a los diputados de otras regiones a que se sumen a este tipo de iniciativas que buscan defender la identidad y tradiciones de los territorios. “El proceso de regionalización necesita coherencia y estas instancias son parte de esto”, concluyó.

Y es que aún hay opciones, pues luego del traspié en la Cámara Baja, los diputados Juan Manuel Fuenzalida, Francisco Eguiguren, Matías Walker y Daniel Núñez consiguieron que el ejecutivo evalúe patrocinar esta iniciativa para declarar el 20 de septiembre como feriado regional, además de incluir otros feriados locales de forma permanente.

Este proceso se desarrolla en el contexto de la pronta presentación del proyecto de ley incluido en el Programa de Gobierno del presidente Sebastián Piñera que apunta a aumentar las vacaciones legales de 15 a 20 días, eliminando además el 12 de octubre, por ser una fecha conflictiva para los pueblos originarios.

LA FRASE

“El feriado del 20 de septiembre es una tradición regional y un fuerte impulso para la economía de la zona”. Lucía Pinto, intendenta de la región de Coquimbo.

 

 

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