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Alejandro Pizarro
Las nuevas condiciones que impuso la autoridad sanitaria, en las que se incluye la prohibición del despacho a domicilio de productos “no esenciales” cayeron como un balde de agua fría sobre este sector. Y es que para muchos de estos pequeños empresarios, la modalidad de venta electrónica y delivery representa el único sustento para vivir en un contexto de la crisis. Desde la multigremial regional, en tanto, se sumaron a la solicitud realizada a nivel nacional para que el gobierno reconsidere estas medidas.

“Nos quitan los ingresos y nos dejan las deudas”, #PYMESENCRISIS, “las pymes somos esenciales”, o “15 días es mucho tiempo”, son las frases y hashtags que por estos días circulan por las redes sociales, por ejemplo, en Twitter.

Y es que estas apreciaciones traslucen de alguna forma la sensación de ofuscación, desesperación e incertidumbre que están viviendo miles de emprendedores de la Región de Coquimbo, y de todo Chile, luego de las últimas medidas implementadas por la autoridad sanitaria frente a la pandemia.

Por un lado, la limitación que se hizo al concepto de “bien esencial”, el cual, bajo las nuevas restricciones, contempla a aquellos “bienes y servicios imprescindibles” que son ocupados por la gente al interior de su vivienda, y que incluyen, entre otros, productos, alimentos, medicamentos, artículos de aseo y de higiene personal, así como elementos para teletrabajo y funcionamiento del hogar.

Y por otro lado, la decisión de limitar –durante 15 días - el servicio de despacho a domicilio sólo a estos bienes “esenciales” dejando fuera a otros productos, como ropa, accesorios o televisores, ha implicado para cientos de emprendedores que han vivido de la venta –generalmente online- de estos productos, paralizar de golpe sus actividades, las que en gran parte, son la única vía por la cual han logrado obtener ingresos durante esta pandemia.

“Yo creo que esta normativa hay que analizarla porque serán muchos los afectados, considerando además, que ya venimos de otra cuarentena, otras dificultades y restricciones. Entonces ahora, al cerrar estos negocios por 15 días o por el tiempo que dure esto, se ve bastante difícil que estos pequeños emprendimientos puedan sobrevivir también”, señaló al respecto, el presidente de la Multigremial de la Región de Coquimbo, Marcos Carrasco.

De esta forma, el llamado de atención que realiza el dirigente regional, se suma así a las voces que a nivel nacional se han levantado contra este tipo de disposiciones, como el presidente nacional de la Multigremial, Juan Pablo Swett, que incluso acusó al gobierno de “discriminación”, al perjudicar a todos aquellos emprendedores que, producto de la pandemia, tuvieron que adecuarse al e-commerce o comercio electrónico.

Incluso, durante la tarde de este martes, un grupo de diputados de Renovación Nacional, en donde se incluye el diputado por la región, Francisco Eguiguren, pidió al gobierno reconsiderar estas determinaciones.

“Se estima que 150 mil pymes quebrarán y pese al esfuerzo que muchas han hecho por reinventarse, de igual forma no podrán funcionar debido a que ahora no califican como esenciales. Además, se trata de una medida poco flexible de cara a las necesidades de las personas, quienes no podrán acceder a ropa para niños, frazadas para adultos mayores, entre otros”, señaló Eguiguren.

 

Único ingreso

La realidad de esta situación sin embargo, se conoce más a fondo cuando son los propios perjudicados quienes dan a conocer sus testimonios sobre cómo la implementación de las nuevas medidas sanitarias están afectando directamente sus negocios, o peor aún, la subsistencia de su propio hogar.

Ese es el caso de Loreto Medina, quien a través de su emprendimiento “Manira Joyas”, se dedica a la importación de estos elementos, así como a la creación de piezas bañadas en oro y otras, personalizadas en plata. Hasta la semana pasada, su negocio le había permitido contar con un ingreso seguro, tanto para ella como para su pequeña hija.

No obstante, el cierre del canal de despacho a domicilio –a través del cual Loreto envía sus creaciones a todo Chile– le ha significado paralizar su trabajo de golpe.

“Yo alcancé a realizar los últimos envíos a regiones que alcancé a coordinar con mis clientes, el día domingo 4. Pero ya no se va a poder, lo que afecta directamente a mi bolsillo, porque yo dependo de esto”, señala. “Yo soy independiente, estoy con mi hija, y por eso la verdad me veo directamente afectada por esta medida. De hecho, conozco a muchas personas que están en la misma situación. Todo esto ha sido muy complejo”, prosiguió.

Esta joven empresaria explica que estar 15 días detenida sin poder vender, resulta “tremendo” y por lo mismo, está tratando de ver otras opciones para no dejar de trabajar. Incluso, en su calidad de mamá, se queja de la restricción que limita la venta de vestuario por ser considerado “no esencial”.

“Yo tengo una niña pequeñita, y por lo mismo, es mucho mas asequible comprar algún tipo de ropa en los supermercados. Pero ahora ya no se puede. Y en dos semanas los niños crecen, y la ropa que hoy le está quedando justa, en dos semanas yo no le va a quedar. ¿Qué otra opción tengo? Encargarla a emprendedores. Pero como está restringido el envío, tampoco puedo optar por ese camino. ¿Y las que somos mamás, que hacemos ante eso?”, se pregunta.

 

Sin ayuda

Otro caso semejante es el de Gloria Albertazzo, quien junto a su hija, trabaja en el rubro de vestuario, más concretamente en la venta de ropa “tai dai”, polerones y calcetas, y al igual que en el caso anterior, utiliza las redes sociales como Instagram para promocionar sus productos.

Para ella, la restricción de los servicios de delivery ha significado un duro golpe para su finanzas personales, más cuando tras de sí arrastra una historia de esfuerzo tras una tragedia que acabó con su anterior negocio.

“A mí se me quemó la casa hace tres años. Allí tenía un taller completo, y se me quemó todo, me quedé sin nada. Por eso comenzamos con esta ropa tai dai, porque se tiñe a mano, hacemos un trabajo súper artesanal, y yo la verdad, no tengo otra posibilidad”, explica. De hecho, señala, “yo cerré mi giro cuando sufrí el incendio, porque de dónde iba a seguir pagando lo que ya no tenía”.

Para Gloria el levantarse, por tanto, no ha sido sencillo, y aunque de a poco lo ha logrado, lo cierto es que esta situación la ha dejado sin mayores alternativas para tener un sustento.

“No puedo ni comprar ni recibir mi material, pero tampoco puedo distribuir. Esto te desespera. Incluso para esta Semana Santa, tuvimos que buscar otras alternativas para subsistir como por ejemplo, unas empanadas que vendimos. Yo quiero trabajar, pero no puedo, porque ahora el vestuario no se considera esencial. Pero sí es esencial para nosotras vender”, se queja.

Y a mayores ejemplos, describe lo que está ocurriendo con su última adquisición para la venta, como son polerones y calcetas. “Yo ahora tengo encargado a Santiago 270 mil pesos en polerones, pero tampoco me los pueden mandar. Me dijeron hasta el 28, y mucha gente que me los encargaron no los quieren para el 28. Y eso implica perder la venta, y más cuando los polerones que pedí fueron según las tallas que me solicitaron los clientes. Debido a ello, arriesgo a perder a mi clientela, porque la gente no espera”, lamenta.

 

Cierre obligado

Algo distinto es el caso de Sofía Díaz, quien a través de su florería virtual en Instagram, Popitienda, ofrece ramos y arreglos florales.

A raíz de las nuevas medidas impuestas, su decisión fue sencillamente “cerrar” su emprendimiento durante los 15 días que, en principio, durarán éstas. Y es que como dice ella, sin transporte no se puede repartir ni enviar. “Yo hago delivery, pero como son flores, obviamente no se puede hacer, y eso sin duda me afectó porque podría haber seguido”, comenta.

Es más, señala que “las importaciones de flores igual están llegando, todos mis proveedores están activos, sobre todo por el tema de los cementerios. Pero aun así, decidí no seguir, porque era una decisión que se debía tomar y que tuve que optar por eso”.

Si bien, en el caso de Sofía, ella aún está estudiando, lo cierto es que su incertidumbre viene por el lado de no saber exactamente, si la restricción del delivery de bienes no esenciales durará sólo 15 días o, por el contrario, pueda extenderse en el tiempo.

“Ojalá que solo sea estos 15 días, porque si son más tendré que optar a otra cosa, aunque no sé la verdad que voy a hacer para no frenarme, porque me he quedado con ‘cero ingresos’”, dice. Para ella además, estas medidas “afectan totalmente a las microempresas, pues nos tienen frenadas. Además nosotros trabajamos desde las casas, estas no son empresas gigantes. Aquí no hay un gran contacto físico con la gente”, señala.

 

Flexibilidad

Durante la tarde este martes, consultado por Diario El Día, el intendente Pablo Herman se refirió a la actual situación que están viviendo los micro y pequeños emprendedores, además de las restricciones impuestas sobre la venta de productos considerados “no esenciales”, como el vestuario.

Al respecto, la máxima autoridad regional aseguró que ya se han anunciado algunas flexibilidades respecto al delivery, en especial, en relación a la venta de ropa de guaguas, punto que fue mencionado además, por la subsecretaria de Prevención de Delito, Katherine Martorell. “O sea eso fue una flexibilidad que en un comienzo no estaba prevista”, señaló la autoridad.

Al mismo tiempo, Herman señaló que se le está solicitando al Ministerio de Economía la posibilidad de generar reuniones con distintos gremios y de esa manera “poder bajar esta información”.

No obstante, el intendente defendió las restricciones que impuso la autoridad sanitaria, señalando que son “15 días. Es decir, estas medidas más drásticas son por dos semanas”. Y si bien reconoció que de todas formas, para un pequeño empresario es una medida dura, señaló que “sería mucho más dura si estas medidas duraran dos o tres meses”.

“Son medidas que duelen, estamos de acuerdo. Pero sirven para poder bajar la cantidad de números de contagios y también para desestresar finalmente los hospitales, que es a lo que estamos apuntando. Tratamos de descongestionar la red asistencial, pues nosotros ya llegamos a un tope de camas convertidas. Por eso es importante que se respeten estas restricciones”, aseguró.

 

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