• Los hermanos Dalbosco heredaron un negocio de su padre, hijo de inmigrantes italianos. Ellos lo han diversificado y mantenido en el tiempo.
  • La familia Hanshing ya se encuentra en la tercera generación de descendientes. En la foto, Guillermo Hanshing, en la fachada de uno de los negocios del núcleo.
  • Rosa Wilug es socia fundadora de la empresa familiar y regional Wilug. Hoy, sus hijos y nietos están tomando la dirección de los negocios y ella permanece en la firma como directora.
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Andrea Cantillanes
Este tipo de negocios representa el 60% del total de las compañías en Chile. Es uno de los rubros que más negocios concentra. Sin embargo, el 85% de ellos no sobrevive a la tercera generación. Aquí se muestran los detalles de cómo están abordando las nuevas generaciones de las firmas regionales esta realidad.

Falabella, Kaufmann, la viña Cousiño Macul o Monarch son sólo algunos de los ejemplos de la importancia y potencia que han desarrollado en el tiempo, empresas que comenzaron como familiares y que hoy se desarrollan en Chile y el mundo como grandes conglomerados económicos.

Y es que este tipo de negocios representa el 60% del total de las compañías en Chile. Dicho en otras palabras, hoy en el país, al menos cuatro de cada cinco compañías en el país son familiares. Es decir, del total existente, el 78% funciona bajo este modelo, tienen una participación del 60% de las ventas totales y otorgan el 63% del empleo en el país, según la Radiografía de Empresas Familiares en Chile, realizada por el Comité de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo (UDD).

Sin embargo, el 85% de ellas no sobrevive a la tercera generación. ¿La razón? Entre ellas se cuentan la confusión de roles y entre la propiedad y capacidad. Asimismo, la sucesión suele retrasarse ya que al patriarca muchas veces le cuesta “soltar” lo que ha logrado y ello genera conflictos de administración. Paulina Gutiérrez, académica de la Escuela de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Norte (UCN), agrega que otra de las “trampas” en las que suelen caer las empresas familiares tiene que ver con la confusión de las decisiones en los órganos de gobierno corporativo y las de los órganos de la dirección. “Una cosa es la empresa y otra la familia, y son temas que no se deben mezclar. También pasa que los empresarios no siguen las reglas que ellos mismos estipulan en torno a su empresa y, por último, creerse inmunes a los problemas que puedan surgir”, explica la experta.

La buena noticia es que existen mecanismos claros para evitar estos desencuentros que hacen que las firmas se disuelvan. A priori, hay que estudiar y capacitarse para fortalecer la capacidad de gestión.

20 empresas familiares y más se han gestado en la Región de Coquimbo, entre ellas la automotora Callegari, Viña Dalbosco y Wilug, entre otras.

EL PANORAMA EN LA REGIÓN. En la región de Coquimbo, las familias empresarias más relevantes están tan diversificadas como lo es la actividad económica de la zona: algunos de los sectores más explotados son la minería, la producción agrícola y la exportación de frutas.

Según Andrés Vial, presidente de Familias Empresarias de Chile y con datos del Servicio de Impuestos Internos (SII) a la vista, en la región de Coquimbo existen más de 35.600 empresas activas, de las cuales sólo el 0,7% son grandes (246), es decir que facturan anualmente más de US$4 millones, el resto son micro, pequeñas y medianas. “La región de Coquimbo tiene variadas actividades económicas, entre las que destacan el comercio y turismo, industria, minería y agricultura entre otras. En ellas podemos encontrar familias empresarias que han desarrollado sus negocios desde lo más básico hasta llegar a ser empresas consolidadas y prósperas”, asegura Vial. Así, entre los apellidos que han llevado la bandera del desarrollo económico en la región destacan la familia Buale, Rendic, Prohens, Silva Romero, Munizaga, Rizzoli, Callegari, Sánchez y Callejas, entre otros.

En cuanto a los rubros en los que se desarrollan, según la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo, los grupos que tienen tradición minera son la familia Callejas y la familia Rendic, aunque estos últimos también se dedican al retail. En tanto, abocados a la producción agrícola están la familia Munizaga y la familia Silva Romero.

“Hay que destacar que el sector de la industria manufacturera sigue creciendo, específicamente en el subsector de elaboración de vinos. En este destacan la Viña Dalbosco de los hermanos Dalbosco Cazzanelli, y  Viña Falernia, de la familia Olivier, ambas familias descendientes de inmigrantes italianos que llegaron y se instalaron en la región”, expone Gonzalo Jiménez, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UDD.

“Para hacer un plan de sucesión hay que involucrar a los familiares que tengan influencia en las decisiones presentes y futuras, con el ánimo de consensuar dichos planes”, Andrés Vial, presidente de Familias Empresarias de Chile, FEC 

PLANES DE SUCESIÓN: LA FÓRMULA PARA LOGRAR TRASCENDER EN EL TIEMPO

Con todo, la mayoría de estas familias empresarias están a punto de pasar a la tercera generación, momento en el que, según lo que la historia y la experiencia han dictado, sería el punto de inflexión para su vida útil.

Aquí, Vial, de Familias Empresarias de Chile, explica que el primer desafío de las familias empresarias es perdurar en el tiempo y eso implica muchos otros, como estar al día en los temas que les son propios, mirando el mercado local e internacional en sus ámbitos de acción, para estar atentos a innovar, adaptarse y reaccionar antes los cambios en la industria, las costumbres de consumo y los gustos. “Pero por sobre todas las anteriores, hay que mirarse hacia adentro y organizarse para los desafíos que están en directa relación con las personas miembros de la familia, actuales y futuras”, dice.

Otro desafío importante, resalta el especialista, es crecer y transformarse de una empresa local regional en una nacional o incluso internacional. La exportación es un camino muy importante a recorrer, ya que les da la visión de los mercados que serán sus objetivos a mediano y largo plazo.

Para Paulina Gutiérrez, de la UCN, las prácticas que se proponen para evitar que las empresas se disuelvan es promover la competitividad de las firmas, aumentar la profesionalización de sus miembros y perfeccionar sobre todo los temas de gobierno corporativo y protocolos de sucesión, para separar lo que es la empresa de lo que es la familia. “Esto ayuda a mejorar la gestión del patrimonio de la empresa, genera una armonía respecto de la relación familia – empresa y como consecuencia, la compañía puede permanecer en el tiempo”, asegura.

LAS CLAVES DE LA SUCESIÓN, DE LA MANO DE LAS NUEVAS GENERACIONES

Lo fundamental, aseguran los expertos, es que las nuevas generaciones no sólo sean profesionales al entrar a una empresa familiar. También deben formarse en la experiencia de trabajar en una empresa común y corriente. Asimismo, los especialistas aseguran que la introducción de la innovación en estas empresas es fundamental, y la tendencia hoy es que justamente los herederos de las compañías lo hagan.

Por otro lado, y para lograr estos objetivos, es primordial definir formalmente planes de sucesión en los cuales se establezcan los objetivos, misión y visión del núcleo familiar, de tal manera que los integrantes no presenten dudas sobre esos temas. “Para hacer un plan de sucesión hay que involucrar a los familiares que tengan influencia en las decisiones presentes y futuras, con el ánimo de consensuar dichos planes. De otra forma pueden ser una fuente de controversias y problemas insolubles en el futuro”, detalla Vial.

60% de las compañías en Chile son familiares. Algunas de las más grandes son Falabella y Kaufmann.

LA EXPERIENCIA DE LOS EMPRESARIOS DE FAMILIA EN COQUIMBO

Mucho puede dictar la teoría. Sin embargo, lo más interesante es ver cómo están abordando el tema los protagonistas de la historia en nuestra región de Coquimbo.

Así, en la empresa Wilug, ligada a la familia González Tamsec (y dedicada al rubro de la seguridad en incendios), señalan que desde hace ya cuatro años, y luego de recibir en España el Premio Iberoamericano de Calidad, decidieron conformar un gobierno corporativo que asegurara la continuidad de las empresas que ostentan (que son tres) en el tiempo. Con tal propósito establecieron un consejo familiar, cuya finalidad es velar por lo estrictamente familiar, y un directorio que se encargara de la administración de las empresas. Este último quedó conformado por tres directores externos, en especialidades de finanzas, personas y procesos respectivamente y por tres miembros de la familia que actúan en representación del consejo.

Con el fin de asegurar la profesionalización de las empresas, la familia decidió que la presidencia quedara en manos de uno de los directores internos, quien no sólo dirige la organización sino que además tiene el voto dirimente.

Así, el consejo generó un protocolo de administración familiar, que establece las condiciones y requisitos para la incorporación de la familia y las siguientes generaciones, pensando en todo momento en el proyecto que las empresas permanezcan en el tiempo, que denominaron Wilug Forever.

Rosa Tamsec, socia fundadora de la empresa, detalla cómo se ha desarrollado el proceso. “Hoy tengo ocho nietos, la mayor se acaba de recibir de ingeniera comercial y  se está preparando, conforme a los requisitos mencionados, para integrarse más adelante a la empresa”, revela. 

En la actualidad, el rol de Tamsec está en traspasar las experiencias, valores y el conocimiento a sus hijos y nietos, “para que el proyecto familiar también tenga sentido para ellos y que lo proyecten y lo cuiden, en otras palabras estoy haciéndoles mentoring”.

Otra de las firmas emblemáticas y familiares de la zona es la ligada a los hermanos Dalbosco. Frente al tema, Franco, el mayor de todos, advierte que efectivamente el proceso de sucesión puede generar algunos problemas y por lo mismo, actualmente están en una etapa de diseño de protocolo de traspaso profesionalizado.

“Estamos trabajando con asesores para dejar un protocolo que subsista en el tiempo. Ello se hace con reglas claras. Algunas de las condiciones son que los familiares que quieran unirse a la compañía deben ser profesionales, deben tener experiencia en otros empleos, que sepan lo que es tener un jefe, cumplir horarios, cumplir metas. En definitiva, que sean un aporte y tengan ganas de trabajar. La idea es que sean profesionales ad  hoc al puesto que se necesita, y no entren por default”, sostiene Dalbosco.

“El consejo familiar generó un protocolo de administración familiar, el que establece las condiciones y requisitos para la incorporación de la familia y las siguientes generaciones”, Rosa Tamsec, Socia directora de empresas Wilug.

El empresario revela que actualmente la tercera generación está ad portas de integrarse a los procesos. En total son 11 personas entre 21 y 32 años y varios han demostrado interés por sumarse a la empresa. “La idea es que los que estén interesados, hereden el negocio con todas las condiciones que estamos diseñando para hacerlo, y así lograr mantenerlo firme”, aclara.

Respecto al sello que la nueva generación le pueda imprimir a los negocios de los Dalbosco, Franco enfatiza en que hoy en día las tecnologías cambian rápido y es probable que sus herederos le impriman el sello de la tecnología y la innovación al negocio. “Para eso es necesario también conocer las experiencias en el mundo, en universidades extranjeras y en la parte laboral, para extrapolar las buenas ideas a lo nuestro”, opina.

Por su parte, Arturo Hanshing, actual presidente de la Cámara de Comercio de la región y parte de una larga tradición de negocios familiares dirigidos a la “venta directa”, se suma a la valoración de lograr una estructura seria al interior de empresas familiares, con integrantes que realmente agreguen valor al negocio. “La verdad es que yo nací inmerso en un ambiente de negocios y jugué desde niño con temas que se convirtieron finalmente en mi vida. Lo llevo en la sangre y para es esencial continuar con esto”, asegura, agregando que finalmente las empresas que perduran en el tiempo son las que se profesionalizan y preparan el camino para que los hijos puedan continuar en algún rubro de negocios. 

“La idea hoy es que los descendientes se ganen un puesto de trabajo, más allá de querer participar de la empresa por defecto. Que esté comprobado que puedan hacer la pega de manera efectiva”, finaliza el empresario.

Por esto, muchas empresas familiares hoy exigen que el pariente que quiera ingresar al negocio cuente básicamente con una carrera, experiencia en otros trabajos, e idealmente, estudios de posgrado y experiencias en el extranjero.

Las 10 claves de la sucesión de empresas familiares 

Especialistas en los negocios familiares entregaron los puntos indispensables que según ellos, se deben repetir entre los planes de sucesión de las empresas de este tipo.

  1. 2. Formación de la siguiente generación, para puestos claves.
  2. 3. Colaboración y poder compartido de los líderes.
  3. 4. Participación en toma de decisiones.
  4. 5. El Gobierno corporativo.
  5. 6. Gestión de conflictos y emociones.
  6. 7. Retirada a tiempo de personas mayores de cierta edad.
  7. 8. Integración de personas anexas a la familia al equipo de dirección.
  8. 9. Reglas a seguir por los accionistas miembros de la familia.
  9. Acuerdo de colaboración.
  10. Equilibrio entre valores familiares y racionalidad profesional.

Los apellidos detrás de las familias empresarias de la región

Sólo por nombrar algunos, Andrés Vial, de la FEC, enumeró algunos de los apellidos detrás de los grandes negocios que han hecho patria en la región de Coquimbo, agrupados por rubros.

COMERCIO Y TURISMO

Familia Buale, Rendic, Daire, Albasini.

AGRÍCOLA Y VINOS

Familia Dalbosco, Prohens, Munizaga, Silva Romero, Olivier, Rosales, Contador.

INDUSTRIAL

Familia Rizzoli, Callegari, Sánchez, González.

MINERÍA

Familia Callejas, Rendic.

A grandes rasgos, en el subsector de elaboración de vinos destacan la Viña Dalbosco, de los hermanos Dalbosco Cazzanelli y Viña Falernia, de la familia Olivier, ambas familias descendientes de inmigrantes italianos que llegaron y se instalaron en la Región.

En cuanto a la producción y exportación de frutas, quienes lideran la industria familiar en la IV Región son la familia Rosales y la familia Contador. Asimismo, entre las familias relevantes que se dedican a otros rubros están la familia Rizzoli, quienes tienen una tradición en el mercado de la ropa industrial; la familia Sánchez, dedicados a la fábrica de colchones; la familia Callegari Pezzani, insertos en el rubro del transporte; y la familia Albasini, distribuidora de suministros para la minería y transporte.

 

 

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