• Debido a los efectos del coronavirus, las opiniones de expertos coinciden en que la economía nacional sufrirá un fuerte golpe debido a la pandemia del coronavirus.
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LAUTARO CARMONA
Si bien no hay datos concretos aún, las opiniones de los expertos coinciden en que la economía nacional será otra de las víctimas del COVID-19 durante los próximos meses. El empleo, el comercio, los servicios en general, e incluso, la industria minera, aparecen como los sectores productivos que tarde o temprano, sufrirán las consecuencias de la enfermedad, en medio de un escenario interno y externo que se avecina sumamente complejo.

No se avecinan días fáciles para la economía en las próximas semanas y meses.

Desde la identificación del primer contagiado por COVID-19 en nuestro país a inicios de marzo, las autoridades – al igual que lo que se ha hecho en otros países afectados por la pandemia, pero sobre todo, impulsado por las acciones de los alcaldes – han apostado al “distanciamiento social”, cerrando centros educacionales, comercios y otras áreas productivas, con el fin de contener la expansión de la enfermedad.

Tal escenario golpea de lleno, en efecto, a la matriz productiva del país y de la región, ante lo cual los expertos coinciden en pronosticar una coyuntura más bien sombría, al punto que el fantasma de una recesión no se descarta en absoluto.

Aún no se conocen con certeza las cifras exactas ni la duración de esta situación, pero sí se reconoce que “el golpe va a ser duro” y que la incertidumbre será la norma. La economía nacional y mundial se ha mostrado frágil ante la embestida de una pandemia como el coronavirus.

Tiempos difíciles

Para el economista de la Universidad de Chile, Luis Henríquez, nuestro país recibe la pandemia en un momento en que nuestra economía ya venía mostrando signos de debilidad y que por tanto, el escenario de algo más grave, no es descartable.

“Veníamos con datos súper complicados que nos dejó el 2019 tras el estallido social, con un crecimiento del 1,1%, el más bajo de los últimos 11 años de la economía nacional, con un últimos trimestre con una tasa negativa del -2,2%. ¿Y qué tenemos ahora, a inicios de año? Nada mejor. Entonces efectivamente, hay condiciones más que manifiestas de que la economía va a caer en recesión”, sostuvo.

Misma complejidad en el escenario nacional como en el exterior, observa Pablo Pinto,  director de la Escuela de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Norte, UCN, quien afirma que “es claro que la economía chilena va a decrecer, va a tener signos negativos durante 2020. Ahora, de cuánto podría ser ese decrecimiento o crecimiento negativo, es todavía una incertidumbre, pues irá dependiendo de cuán rápido pueda recuperarse la economía respecto de este fenómeno”.

“Algunas estimaciones”, señala, “las más optimistas indican que Chile podría llegar a un 0% o -0,5%, y las más pesimistas, que Chile podría decrecer del orden del -4%. Entonces cualquiera que sea la tasa que va a decrecer Chile, vamos a estar en una situación que es compleja, porque afecta a todas las industrias por igual. La cifra aún es incierta, pero claramente existen condiciones para que se dé un crecimiento negativo”.

A eso por lo demás, hay que agregar el descenso del precio del cobre, lo que implica en la práctica, menos ingresos para el Estado.

El golpe

Para el economista de la Universidad de Chile, Luis Henríquez, se aprecia para los próximos meses “una contracción fuerte de la demanda por una parte, y por otra, una menor actividad, sobre todo en inversión, que es la que en definitiva, hacia el largo plazo, genera condiciones de empleo, además de oportunidades productivas para que se dinamicen las economías”.

En ese sentido, para el profesional, áreas como la economía informal, el mundo rural y por supuesto, aquellos sectores que dependen de la atención a público como el comercio, serían las más afectadas por la situación.

“Aquí la gran complicación va a venir por el lado de aquellas iniciativas empresariales que no están del todo formalizadas o que están recién naciendo, que tienen pequeñas estructuras productivas, y que generan sus ingresos en la venta diaria y contacto personal”, indica, y que al estar éstas, limitadas por las condiciones sanitarias, “están limitadas también por las restricciones financieras”.

Alerta además, sobre la situación del mundo rural, sector que desde hace años vive una intensa sequía “y que ahora junto con esto, se le genera otro problema adicional para la comercialización de ciertos productos, y el sustento y supervivencia de actividades tradicionales que se realizan en el campo”.

Por su parte, para el director de la Escuela de Ciencias Empresariales de la UCN, Pablo Pinto, “todos los sectores van a recibir un golpe”.

“El sector exportador chileno va a recibir un golpe fuerte, toda vez que China no está creciendo a las tasas que estaba creciendo, estimándose que podría crecer en un 4%. Pero también el sector de la Construcción, que ya venía con un decaimiento propio desde el estallido social, también podría recrudecer su situación. O el sector de la industria manufacturera, también podría detener faenas y operaciones. E incluso, lo que parecía más difícil, la minería, también podría ser afectada”, señala. En general todos aquellos rubros en que la opción del “teletrabajo” no puede establecerse, “se van a ver afectados de manera dramática”, augura.

¿Es suficiente el plan del gobierno?

Para resistir tal embate, el gobierno presentó un paquete económico que incluyen medidas tributarias para dar liquidez a las empresas así como medidas para proteger el empleo. Todo ello, con un costo de 11.700 millones de dólares, equivalente al 4,7% del PIB.

Sin embargo, personeros de la oposición señalaron que se debe hacer un esfuerzo aún mayor para rescatar la economía nacional, más si se compara con los millonarios planes de ayuda anunciados por los que hoy son los países más afectados por el coronavirus en Europa: Italia y España, donde éste último movilizará para ayudas más de 200 mil millones de euros (equivalente al 20% de su PIB).

No obstante, Pablo Pinto sostiene que el plan presentado por el gobierno chileno “es sustancial y elevado”, y que comparar la magnitud de economías como la italiana o la española con la chilena, “la nuestra es bastante menor. 11 mil millones es una cifra sustantiva respecto del PIB. Es más del 15% de todo lo que se invierte en gasto fiscal en un año, que es en orden a los 80 mil millones de dólares”.

Por su parte, para el economista Luis Henríquez, este tipo de comparaciones “hay que hacerlas con cautela, porque todas las economías en términos de sus estructuras, sus condiciones económicas, y la preponderancia que tienen ciertas actividades productivas, las hacen distintas unas de otras. Las comparaciones pueden ser convenientes en algunos casos pero en otros no”.

Eso sí, si hay algo en que coinciden ambos expertos, es que tarde o temprano, se deberán destinar mayores recursos para auxiliar la economía.

“Yo diría que más que insuficiente, el plan del gobierno es incompleto, porque no se ha abordado toda la estructura económica nacional sin pensar por ejemplo en lo que está pasando en el sector rural o en la economía no formal. Lo que ha anunciado el gobierno es básicamente, atender o ayudar a la empresa formal inicialmente”, señaló Henríquez.

Para Pablo Pinto en tanto, lo primordial es “ver la operatoria de ese plan, sobre todo en el sector que más le interesa a la ciudadanía que es el trabajo.  Por ejemplo, la posibilidad de que las empresas puedan acceder al seguro de cesantía, ¿cómo va a operar eso en la práctica? Yo diría que es uno de los mecanismos que requiere resolverse”.

“Las señales fueron correctas, son medidas económicas acertadas, pero se requieren medidas complementarias y ver cómo esas medidas van a afectar a los trabajadores, sobre todo y a las pequeñas industrias, que en esta región, son las que generan más del 75% del empleo. Yo diría que cualquier acción que el gobierno haga, pero no solamente el gobierno de Chile, sino los gobiernos a nivel mundial, van a ser insuficiente con respecto de lo que es la profundidad de la crisis”, añadió.

Renovarse: esa es la cuestión

Ante la difícil coyuntura que se presenta en el área económica, para el economista de la Universidad de Chile, Luis Henríquez, la clave para salir adelante es aceptar la realidad y entender que esta crisis viene a replantear muchos aspectos de cómo las empresas han venido funcionando en los últimos años. Es por tanto, una oportunidad.

A modo de ejemplo, el experto sostiene que impulsar la implementación de elementos tecnológicos en la compra y venta de productos, como el comercio online, y dejar de depender exclusivamente de la venta directa al consumidor, puede ser uno de los caminos que las empresas pueden tomar para su propia evolución y desarrollo.

“Se pueden hacer innovaciones. Ya existen los medios y la verdad, es que hay que replanteárselo desde esa perspectiva. Hay que pensar en diversificarse, en tener alguna forma de enfrentar eventos como los que estamos viviendo. Hoy día es el coronavirus, pero tiempo atrás fue el estallido social, y la sequía y los terremotos”.  

“Lamentablemente para el empresario y la gente de negocios lo único cierto es que nunca va a ser todo permanente, siempre van a haber cambios, van a haber turbulencias y hay que aprender a navegar en ellas, a adecuarse y ser capaz de salir adelante”, señaló.  

 

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