• Se estima que gran parte de las pequeñas mineras de la zona poseen reservas importantes de este mineral y de muy buena ley. Esto hace pensar que se abre una gran oportunidad de diversificación de este sector productivo.
  • Existen productores que ya están realizando exploraciones por este producto, ante las consultas que ya están realizando inversionistas internacionales para la compra de yacimientos.
  • José Pablo Astudillo, geólogo de la empresa Elqui Minerals, ha desarrollado diversas exploraciones en la pequeña y mediana minería de la zona, donde ha podido constatar, dice, que las reservas de cobalto en la zona serían bastante extensas.
  • Este mapa fue desarrollado por el geólogo José Pablo Astudillo. En color verde muestra las cerca de 1.200 pequeñas minas que existirían en la región de Coquimbo. En azul, en tanto, marca las que se han realizado muestras para este mineral y han dado resultados positivos. Ante estos datos, indica el profesional, se podría llegar a pensar que en la zona existe un distrito de cobalto.
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La utilización de este mineral en la fabricación de baterías para celulares, tablets y computadores portátiles, sumado a que la industria automotriz ha anunciado que potenciará la fabricación de vehículos eléctricos, ha hecho que su demanda se esté acrecentando a pasos agigantados en el mercado mundial, elevando con ello también su precio.

En la actualidad es poco o nada lo que se conoce del cobalto en Chile. No se produce de manera industrial, no se exporta y hasta ahora no había despertado el interés del sector minero.

Pero desde un tiempo a esta parte esta visión ha cambiado. La demanda internacional por adquirir este mineral se ha acrecentado de manera considerable en los últimos tres años por diversas razones. Una de ellas es que se convierte en una materia prima fundamental (junto con el litio) para la fabricación de los electrodos de las baterías que alimentan buena parte de los dispositivos que utilizamos todos los días, como smartphones, tablets y computadores portátiles.

De igual forma, ha adquirido un rol esencial en la fabricación de baterías para automóviles eléctricos y las empresas del rubro han anunciado que en un futuro más bien próximo  comenzarán a priorizar la producción de este tipo de vehículos menos contaminantes en desmedro de los a combustión, la denominada electromovilidad. Firmas chinas como BAIC han informado formalmente que seguirán los pasos de Changan y Volvo para abandonar los autos a gasolina y concentrarse en híbridos y eléctricos.

A eso se suma otro factor que ha sido fundamental. Su principal proveedor es la R.D. del Congo, que abarca el 60% de la producción mundial, pero a este país, que está inmerso en una profunda crisis política y social, además se le acusa de que los yacimientos se trabajan en condiciones laborales deplorables y ambientalmente muy difíciles, inclusive con casos de explotación infantil. Ante ello, compañías como Sony o Apple ya declararon que no seguirían comprando el material que proviene de esa zona, situación que ha obligado a buscar más yacimientos para su explotación.

Su oferta, entonces, se ha hecho escasa. De hecho, especialistas indican que el mercado de cobalto presenta un déficit de 5.500 toneladas y que la oferta mundial se contrajo un 3,9% en 2016. Actualmente, tiene un mercado de 120.000 toneladas, cantidad que se proyecta se podría triplicar en los próximos 10 años, para llegar a un volumen de 300.000 toneladas (hacia 2025-2028).

Eso, por cierto, ha hecho subir el precio, que se incrementó de US$25.000  –promedio- que tenía hace tres años, al de hoy, que llega a US$95.000 y la falta de oferta y la creciente demanda hacen pensar que podría seguir en alza.

COQUIMBO Y ATACAMA, LAS ZONAS CON MAYOR

POTENCIAL EN CHILE

En este contexto, Chile, nación minera por excelencia, podría comenzar a convertirse en un actor clave en este creciente mercado y, al igual como lo está haciendo con el litio, proyectarse en esta línea.

De hecho, en el 2017 y ante estos antecedentes del mercado internacional, el gobierno ordenó la realización de un estudio para evaluar si el cobalto tenía potencial para iniciar su extracción con fines comerciales en nuestro país.

Del análisis, que fue encargado por Corfo y Sernageomín, derivó el informe “Recursos Minerales de Cobalto en Chile, potencial minero y de exploración”, que fue elaborado por los investigadores Brian Townley, Alejandro Díaz y Rodrigo Luca, del Mining Technology Center de la Universidad de Chile.

Los resultados, que fueron dados a conocer en diciembre de 2017, arrojaron datos bastante interesantes y que podrían ser determinantes para el futuro minero de nuestra zona, pues afirma que “Entre las principales conclusiones de este estudio se confirma que existen yacimientos del tipo IOCG (oxidados de hierro cobre-oro) e IOA del cretácico inferior en la provincia metalogénica de la cordillera de la costa de las regiones de Atacama y Coquimbo que pueden presentar buen potencial para la recuperación de cobalto como subproducto de la minería del hierro y/o cobre”.

Especifica que los yacimientos con mena principal por cobalto en Chile han sido explotados históricamente en las regiones de Atacama, Coquimbo y Metropolitana y que la producción pasada significativa se desarrolló solamente en dos distritos, el de San Juan, en la región de Atacama, y de Tambillos, en la Región de Coquimbo. En el distrito Tambillos, que se ubica a 33 kilómetros al sur de la ciudad de La Serena, señala que ocurre mineralización de cobre-oro-cobalto en depósitos del tipo manto, vetas y brechas y que “en el pasado las menas principales eran cobre y cobalto, y este distrito fue probablemente el mayor productor de cobalto en Chile”.  En 1942 las leyes reportadas de cobalto eran entre 4 y 5% como mena principal. Datos de exploraciones posteriores, añade, indican concentraciones promedio de cobalto de 1%.

Del estudio se desprende entonces que si Chile decidiera comenzar a explotar este mineral, una de las principales zonas a explorar sería la Región de Coquimbo.

Así lo reconoce el seremi de Minería, Roberto Vega, quien señala que efectivamente se ha estado conversando respecto de esta oportunidad que asoma para la región, aunque reconoce que todavía no existen gestiones al respecto.

“Se ve una luz de esperanza muy grande y fuerte para los pequeños mineros y para cambiar la producción tradicional que hemos tenido en el país”, enfatiza la autoridad.

 

¿ORO AZUL?

José Pablo Astudillo es geólogo, a cargo de la empresa Elqui Minerals y lleva 10 años trabajando en diversos proyectos de exploración en la pequeña y mediana minería de la región. El especialista ha sido uno de los primeros en poner el tema en el tapete y recalcar el enorme potencial que puede llegar a tener en la Región de Coquimbo la explotación de este mineral, no sólo para diversificar la actividad, que hoy se basa principalmente en la producción de cobre, sino que por las oportunidades económicas que se están dando en el mercado internacional.

Pero el profesional va más allá y señala que si bien este estudio de Corfo y Sernageomín señala al distrito de Tambillos como el de mayor presencia de este mineral, su trabajo lo ha llevado a constatar que la presencia de cobalto en la región puede ser mucho más extensa.

“Como yo ya llevo 10 años en la región, he visto los proyectos que me ha tocado evaluar por cobre-oro-plata y que me están llegando las leyes de cobalto de los mismos dueños de las minas me estoy dando cuenta de que hay una concentración de proyectos alineados en este caso a la franja de hierro, que sería la cordillera de la costa desde el norte de La Higuera hasta el sur de Punitaqui”, precisa.

El mencionado estudio, dice, se basa en la bibliografía antigua con datos históricos obtenidos desde Sernageomín “y revisaron donde había minas que tenían cobalto en todo Chile y llegaron a esa conclusión. Ahora, eso no significa que en otras partes de Chile no haya, lo que pasa es que no ha sido evaluado”, puntualiza.

Desde su experiencia, sostiene, existen yacimientos con potencial en sectores como La Higuera, Ovalle y Punitaqui “con leyes atractivas y con presencia de cobalto relacionada al hierro y al cobre, por lo que yo he pensado que se puede concluir que aquí tenemos un distrito” (ver mapa). Agrega que tiene muestras con presencia de un 1% y 4% “y el límite inferior de ley que sea atractivo es de 200 ppm, que significa 0,02%”.

Además existe otro factor importante. Este producto está presente en sulfuros de cobre, pero también en la pirita, material que en la actualidad todas las empresas de mediana minería lo deprecian y lo llevan al relave. “También ahí tenemos un potencial de cobalto, en los muchos relaves que hay en la cordillera de la costa de la región que se pueden reprocesar, ese mineral ya está fuera de la mina, no tiene costos de explotación, ya está pulverizado”, precisa.

El remover este material no provocaría problemas, afirma, al contrario, “porque el Estado chileno actualmente está en un proceso fuerte de trabajar todos los pasivos ambientales”.

A la luz de los hechos, el profesional recalca que este mineral se convierte en una interesante oportunidad de desarrollo de la Región de Coquimbo. “¿Cómo lo hacemos?, ahí ya es tarea de la industria privada, del Estado, de la Seremía, de Sernageomín, de tomar esto y darle una forma”.

En este sentido, el seremi de Minería manifiesta que tiene altas expectativas de lo que podría generar esta industria en los próximos años en la zona. “Más allá del estudio de Corfo, el potencial de cobalto que tiene, sobre todo el distrito de La Higuera y Punitaqui, es muy alto. El problema es que nosotros no nos caracterizamos históricamente por ser un gran productor de este mineral”, plantea.

 

LA FALTA DE CONOCIMIENTO, LA PRINCIPAL TRABA

Hasta ahí el escenario se observa bastante auspicioso para la región. Se abre un nuevo mercado, está la materia prima. Sin embargo, el hecho de que en la actualidad no se produzca este mineral genera mayores desafíos. Hay que empezar de cero.

“En Chile este tema nos pilló a todos en pañales, no existe ninguna compañía minera que lo produzca hoy, ninguna planta, no hay exportación”, plantea José Pablo Astudillo.

La ventaja, indica, es que para producirlo no es necesario que existan yacimientos sólo de cobalto, sino que se puede complementar con la producción de cobre, oro o hierro.

Lo que sí tendría que suceder, explica, es que se modifiquen los procesos de manera de poder rescatarlo. Actualmente, por ejemplo, en el caso del cobre, lo que se hace es moler el material y enviarlo a los estanques para producir la flotación. “Entonces lo más probable es que los metalurgistas van a tener que empezar a flotar la pirita. Antes lo que hacían era depreciarla y llevarla al relave. Ahora van a tener que buscar una forma de flotarla junto con los minerales de cobre y rescatar el cobalto”.

En este sentido, afirma que si las compañías mineras medianas que hay en la zona reaccionan y desarrollan una exploración para buscar proyectos de cobalto “van a tener ya la infraestructura armada y sería más fácil ya entrar en producción”.

También sería una alternativa, indica Astudillo, que ante una eventual producción industrial se adopte una tecnología nueva que implique generar cátodos de cobalto, lo que le daría aún más valor agregado.

El tema se debe comenzar a poner en la mesa, sostiene el geólogo, porque dice que hoy todos están hablando del litio, pero el cobalto va muy de la mano con este mineral, sobre todo en lo que tiene que ver con la electromovilidad, ya que todas las empresas que producen vehículos declararon que van a dejar de construir autos a combustión y van a empezar a construir autos eléctricos.

 “Eso marcó una revolución inmediatamente en el tema del litio y empezó una carrera por este mineral, las acciones de Soquimich han subido y andan un montón de compañías buscando proyectos. Pero nadie se ha dado el tiempo de decir que el litio viene con el cobalto, que tiene la particularidad de neutralizar la temperatura en las baterías, es decir, si no hubiera cobalto se podrían incendiar. Además no tiene un reemplazo en este momento, por eso ha subido un 200% su valor”.

A eso se suma, agrega, los problemas que están ocurriendo en Congo “y que compañías grandes como Apple, General Electric, BMW y otras ya anunciaron que no van a comprar más cobalto a ese país y por eso que tú ves ahora cosas iné- ditas en la industria, como que BMW, que es una marca de autos, esté haciendo un negocio con Codelco para ver si desarrollan el tema del litio en el norte”, precisa.

Por su parte, el seremi Roberto Vega plantea que Chile es un país minero, “más allá de ser productor de cobre, por lo que tenemos que abrirnos a producir otros minerales que también los tenemos”.

Aunque para ello, reconoce, debe generarse primero una política en esta línea. “Así como se está conversando en torno al litio, tenemos que hacer lo mismo con el cobalto. Por qué no pensarlo, ya somos la región líder en generación de energías limpias y por qué no ser la región líder en producción e industrialización de este producto”, especifica.

Cuenta que el año pasado, antes de asumir en el cargo, tuvo la oportunidad de visitar China, donde constató que existe gente que está interesada en invertir en la fabricación y producción de baterías de litio en la Región de Coquimbo “porque presenta ventajas competitivas en comparación a las zonas de producción, tiene una cercanía con la Región Metropolitana, tenemos una tremenda oportunidad como región y lo que hay que hacer es visualizar los esfuerzos hacia el futuro y estar todos en el mismo carro”.

Lo que falta es comenzar a generar el diálogo, agrega y se comprometió a conversar con el ministro de Minería, Baldo Prokurica, el subsecretario Pablo Terrazas y la intendenta Lucía Pinto “para ver cómo generamos una política en torno al cobalto, porque se puede invertir, industrializar y tener una visión de lo que va a ser nuestra región para el futuro”, recalcó.

 

YA HAY INTERÉS DE LOS INVERSIONISTAS

Sin duda este tema da para pensar, agrega José Pablo Astudillo, porque en el futuro pueden venir otras empresas fabricantes de celulares a buscar cobalto acá. “Quizás lo único que falta es que este tema se masifique un poco más, que haya otras empresas medianas de la región que empiecen a desarrollar exploración. El día que una compañía esté produciendo concentrado de cobre-cobalto en Chile y levante la bandera, todo el mundo va a venir acá y se va a concretar este deseo”, precisa.

Y de hecho ya está ocurriendo, sostiene, porque en su empresa de exploración ya ha recibido varias llamadas del extranjero consultando sobre el tema. “Mucha gente en Australia, Canadá e Inglaterra, compañías Junior y fondos de inversión andan buscando desesperadamente reservas de cobalto. Yo veo ese deseo desde afuera, pero acá internamente si le hablas de cobalto a los mineros nadie entiende nada”.

Por eso, puntualiza, la idea es poner el tema sobre la mesa “y decir que acá en Chile, en la Región de Coquimbo, tenemos un distrito de cobalto de clase mundial que está inexplorado”.

Se puede aprovechar también la instancia de que el Ministerio de Minería está tratando de traer inversionistas para desarrollar las tecnologías para reprocesar los relaves y después depositarlos ya en lugares más cómodos, “es un tema que da para mucho”, puntualiza.

Por su parte, el secretario regional de Minería de igual forma destaca que en el último tiempo le ha llamado la atención la gran cantidad de consultas que está recibiendo de empresas externas para ver dónde hay reservas de cobalto e incluso de los pequeños mineros, para saber de qué forma pueden comercializarlo.

Por ello, dice, es importante hacer esfuerzos conjuntos “en ver cómo se industrializa este producto. Lo que tenemos que lograr es la sinergia con Corfo, con las universidades locales para poder ver la forma de cómo industrializarlo y venderlo no como un mineral bruto”.

En este sentido, agrega que “como país tenemos una visión basada 100% en el cobre, pero tenemos que darle una vuelta, contamos con un tremendo potencial que puede significar un salto muy grande en cuanto a empleabilidad y desarrollo para nuestra región”, plantea.

 

LOS BENEFICIOS PARA LA PEQUEÑA MINERÍA

José Pablo Astudillo manifiesta que, adicionalmente, la decisión de comenzar a producir y exportar cobalto podría generar un impacto muy grande en las pequeñas mineras de la región “porque van a empezar a llegar compañías a Chile a buscar cobalto y las leyes más altas están relacionadas a vetas que son explotadas artesanalmente”.

En su trabajo en la zona señala que ha podido realizar asesorías de exploraciones, donde ha constatado que existe una gran presencia de este mineral en las faenas de menor tamaño. “Ese pequeño minero va a poder por ejemplo venderle la mina a un inversionista o trabajarla en conjunto”.

Pero ahí se presenta otra dificultad. Prácticamente la totalidad de los pequeños mineros le venden su mineral a Enami, a través de los poderes de compra, no obstante, esta entidad en la actualidad sólo compra cobre y no tiene ni siquiera un precio fijado para el cobalto. Ahí, indica, también tendría que existir voluntad a nivel gubernamental.

“El Estado va a tener que sintonizar y Enami, que es su brazo productor, tiene que abrir una línea de cobalto como un commodity extra y contar quizás una línea de flotación independiente de esos minerales, porque lo que se puede perder es mucho, es 10 veces más que el cobre en cuanto al precio”.

Roberto Vega indica que efectivamente en la actualidad no existe un poder de compra formal para el cobalto, porque no hay una producción real y por ende no lo pagan.

Pero a su juicio se va a tener que avanzar en gestiones para cambiar este escenario. “El cobalto y el litio son los minerales de las próximas generaciones, el Presidente Sebastián Piñera ha sido claro, Chile un tremendo potencial en energías y minerales del futuro. Lo voy a hablar con el ministro y el subsecretario para que podamos tener una línea en esta materia”.

“Aquí lo que faltaría y sería importante es hacer una muy buena alianza con Corfo y las universidades para realizar una investigación respecto del potencial del cobalto en la zona y cómo lo podemos industrializar, para dar un salto cuantitativo en el desarrollo de empleos y de recursos para nuestra región”, enfatizó Vega. 3701iR

Atacama lleva la delantera

En la región de Atacama ya se han generado las primeras acciones en esta línea, encabezadas por el exsubsecretario de Minería, Ignacio Moreno, quien a través de la firma Chilean Cobalt Corp (CCC) se encuentra en pleno desarrollo de exploraciones para explotar cobalto precisamente en el distrito de San Juan, mencionado también en el estudio de Corfo y Sernageomín.

En esta línea, la empresa ya cuenta con alianzas para estudiar dos zonas: La Cobaltera y otra en Carrizal Alto, trabajo que están realizando por medio de un modelo asociativo, a través de un contrato de exploración de tres años, que cuenta con opciones de compra de encontrar recursos atractivos.

Según informó El Mercurio el pasado 30 de julio, para ello la empresa ha destinado una inversión inicial de US$ 5 millones, la que podría llegar a un piso mínimo de inversión de US$ 100 millones, con el objetivo de comenzar la producción en 2022.

 

Los plazos

Si bien el entorno internacional hoy es favorable para este mineral, los especialistas advierten que de tomar Chile la decisión de seguir por este camino, tiene que ser con prontitud, para aprovechar el favorable escenario.

A la fecha, lo que indican las cifras es que la oferta por este producto está muy atrás respecto de la demanda “y en minería los tiempos son lentos, porque el desarrollar un proyecto grande tarda por lo menos 10 años, un proyecto de mediana minería pueden ser 3 años”, sostiene Astudillo.

Dice que considera todo indica que en unos 4 o 5 años más si se concreta la famosa electromovilidad “van a existir muchas compañías explorando acá en la región y varias tratando de montar una planta. Es cosa de tiempo lo que se viene, lo importante es que ojalá estemos preparados cuando llegue la industria”.

 

 

 

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