• Desde el estallido de la crisis social el 18 de octubre pasado, la industria turística, y en especial, el turismo de congresos y convenciones, ha sido uno de los rubros más afectados por ésta.
  • El pequeño y mediano comercio local busca sobrevivir en medio del estallido social, pese a las fuertes pérdidas económicas.
Crédito fotografía: 
LAUTARO CARMONA
El turismo de negocios y el comercio han sido sin duda, las actividades más afectadas por el estallido social que está ad portas de cumplir un mes. El cierre y destrucción de locales, así como la recalendarización de eventos y congresos que se iban a realizar en la zona en noviembre y diciembre, marcan el preocupante presente de la economía regional.

Ad portas de cumplirse un mes del inicio de la crisis social que vive el país, aún no se ven grandes visos de solución pese a que en las últimas 48 horas, desde el mundo político se han intentado dar señales para tratar de darle solución y cauce institucional.

Mientras las tratativas del mundo político aún son una noticia en desarrollo, el estallido social que se inició el 18 de octubre pasado ha dejado fuertemente dañada a la economía local: locales saqueados o incendiados, comercio funcionando a “medio gas”, o una actividad turística decaída, son sólo algunas muestras de ello.

Un somero repaso por aquellas actividades económicas más importantes para la región, dejan un panorama preocupante, empezando por ejemplo, con la actividad turística.

Ya hacia fines de octubre, la información entregada por Sernatur, indicaba que las cancelaciones alcanzaban al 40% del total de reservas hoteleras. Y dentro del rubro turístico, es el llamado turismo de congresos y convenciones, el sector más afectado.

Ana Bahamondes, jefa del Departamento de Turismo de la Municipalidad de La Serena, unidad en la cual está incluida el área de Convention Bureau La Serena, ejemplifica la situación señalando que sólo durante el último fin de semana largo, la capital regional registró una baja del 44% de reservas.

“La gente tiene miedo a salir de sus casas. Esto se debe a la crisis que ocurre en el territorio. Por lo tanto, a raíz de eso, el área de desarrollo de congresos y seminarios nacionales e internacionales que tenían como sede a Chile fue muy afectado”, sostiene. Ello, se tradujo explica, en que todos los congresos o convenciones que estaban programados para los meses de octubre, noviembre y diciembre, debieron ser suspendidos y reprogramados para 2020.  

Las cifras indican que de los 10 congresos previstos para realizarse en la zona durante los últimos tres meses del año, sólo 2 hasta el momento, se estarían realizando. “Uno se va a desarrollar la próxima semana pero, es de una cantidad pequeña de asistentes. El otro congreso se estaría realizando a fines de noviembre y hasta ahora, no ha tenido información de suspensión”, señaló Ana Bahamondes, agregando que, sin duda, “la suspensión de la APEC, marcó un precedente de todo lo que iba a ocurrir como un efecto dominó”.

De momento, señala, “el sector de negocios a nivel nacional y otros colegas de otros destinos estamos priorizando en estos momentos que el sector se restablezca, tratando de demostrar unidad, y seguir trabajando en la promoción del destino Chile, cohesionados y esperando que esta situación se solucione”.

El mercado inmobiliario: precios a la baja 

Otro sector importante de la economía regional es sin duda la industria de la construcción, la cual, por sus características, representan un rubro que comercializa bienes de primera necesidad  como son las viviendas: casas y departamentos,  para los que no hay sustituto ni reemplazo. Por ello, aquí los efectos podrían ser algo más variados, y es más conveniente hacer una proyección.

Al respecto, Dorlynn Tenorio, broker de Grupo Premium Propiedades en La Serena, explica que “la repercusión en el mercado inmobiliario de este estallido social y la retracción económica que mostrará el comercio en general, debiera visualizarse claramente  a fines de este mes.  Los bienes como oficinas, locales comerciales,  casas y departamentos deberían sufrir una baja en sus precios de entre un 30 y 40%, y los más afectados serán los ubicados en las zonas de convocatoria o ‘zona cero’”, explica, el sector centro.

Para la experta, “esta pérdida de plusvalía afectará por tanto el patrimonio de los propietarios, pero beneficiará seguramente a los inversionistas. Es importante visualizar que en otros puntos de nuestra región, donde los efectos de las movilizaciones sociales no perturban su normal funcionamiento, subirán su demanda, por lo que sus precios de venta y arriendos se verán afectados al alza  por esta alta demanda”.

Tenorio asegura que es probable que una vez que amainen las manifestaciones muchas personas “querrán vivir en lugares alejados de las posibles revueltas y puntos de reunión reiterados, en sectores que sean seguros para ellos y sus bienes, con buena conectividad para desarrollar sus actividades laborales y comerciales y por supuesto con los servicios básicos cercanos”.

Respecto al desarrollo de aquellos proyectos inmobiliarios que ya están en ejecución, la experta indica que éstos no deberían detenerse en principio, Sin embargo, respecto a aquellos proyectos que aún se encuentran en las etapas de definición, son los inversionistas “quienes podrían poner freno al no tener certeza de lo que se proyecta hacia el futuro”, señala.

Un comercio a mas traer

Tal como se mencionaba al inicio de la nota, sin duda es el micro, pequeño y mediano comercio el sector que, seguramente, ha recibido con mayor fuerza el golpe de las manifestaciones.

Incendios, saqueos, y locales funcionando sólo durante la mañana o hasta pasada la hora de almuerzo, para después cerrar sus puertas, han afectado seriamente sus ventas y con ello, sus obligaciones financieras y con sus trabajadores.

Ya a comienzos de noviembre se hablaba de un daño total en el sector de más de 2.000 millones de pesos a nivel regional, y estaban en riesgo unos 1.000 puestos de trabajo, ya sea por el cierre de locales o por “ajuste de personal” (despidos).

Al respecto, el presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Coquimbo, Fernando Guzmán, señaló que, si bien en la ciudad puerto, no se han registrado los niveles de daños al mobiliario urbano que se puede ver por ejemplo, en La Serena, de todas formas, el comercio  “está sufriendo una muerte lenta, y en la medida que esto siga, los locales van a comenzar a morir, especialmente los más chicos. Si esta situación dura por más tiempo, es evidente que van a haber negocios chicos que nos van a poder aguantar”.

“Hoy día el 60% del comercio no pudo pagar el IVA y también tenemos problemas para pagarle a nuestros trabajadores. Lamentablemente ya hemos tenido que despedir gente, porque las ventas han bajado entre un 40 y un 60%. Con esos valores, un local no puede ser rentable. Estamos a pérdida en estos momentos y es cuestión de tiempo para que las pymes comiencen ya a cerrar sus puertas”, agregó el dirigente.

Sobre los puestos de trabajo que se han perdido, al menos en Coquimbo, Guzmán cifra el número en unos 300, aunque aclara, “eso es un cálculo conservador, y posiblemente el número alcanza un poco más. Todos estamos extremadamente preocupados de lo que está pasando”, afirmó.

 

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